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sábado, 8 de agosto de 2020

Colombia. Decadencia y muerte del uribismo



Por Tony López R (*):
La decisión de la Corte Suprema de Justicia, de ordenar el encarcelamiento domiciliario, del ex presidente y senador Álvaro Uribe Vélez, es un hecho político trascendente, porque apunta a golpear muy seriamente a un poderoso sector, de la oligarquía agroindustrial, financiera y comercial colombiana, penetrada y comprometida con la industria y la comercialización del narcotráfico.

Sí bien el delito por el que la Corte, decidió tomar tal decisión, la acumulación de pruebas deben ser muy sólidas y aunque no es de la mayor gravedad, de otras acusaciones que lo implican, sobre masacres, o por su responsabilidad en las criminales acciones militares, eufemísticamente llamados Falsos-Positivos, cuando en realidad fueron crímenes de guerra. Hoy algunos militares están pagando cárcel, pero no quienes las ordenaban, en este caso, el presidente y el ministro de Defensa.


La política que, durante sus ocho años de gobierno, siguió con los paramilitares, con los cuales abrió una Mesa de Dialogo, en Santa Fe de Ralito, Córdoba, en el 2003, cuyo fin quedó claro, cuando promovió la ley de Justicia y Paz, y la mayor pena era de 8 años de cárcel, que podía rebajarlas de acuerdo al comportamiento de cada reo, la ley les amparaba para luego de cumplirla, incorporarse a la actividad pública y política. También se le respetaba una parte de sus fortunas. 

Todo era para cobijar a grandes capos del narcotráfico con la famosa ley de “justicia y paz”, solo unos ocho o diez, fueron extraditados por presión de Estados Unidos y ahora esos sujetos, acusan a Uribe de haberlos traicionado, entre ellos Diego Fernando Murillo (a) Don Berna y Salvatore Mancuso.
Por cierto, Mancuso que ya cumplió con su pena, no los 27 años a la que había sido condenado, pero por un error de procedimiento de Colombia, EEUU negó la extradición de Mancuso, quien por cierto había declarado que en Colombia y ante la JEP, contaría todo lo que conocía sobre Uribe. En los próximos días viajará a Italia de donde es ciudadano.

Richard Maok, investigador del CTI quien investigó el caso de la empresa Air Cargo Line, complicada en el ingreso de 10 tonelada de Cocaína del Cartel de Sinaloa a EE: UU, tuvo que huir de Colombia, cuando dio a conocer los vínculos de Uribe Vélez, y Fernando Sanclemente director de Aeronáutica Civil en el gobierno de Uribe, con dicho contrabando y tráfico de droga.

Las relaciones de Uribe y Sanclemente con el cartel de Sinaloa vienen   a través de Dolly Cifuentes y su hija Ana María Uribe Cifuentes, cuñada y sobrina del expresidente, el hermano de Dolly hace varios meses atrás, atestiguó en el juicio que se le sigue al Chapo Guzmán, en New York y se refirió a los mencionados como los implicados en esa operación. Está información fue publicada únicamente por la Nueva Prensa por el periodista Daniel Mendoza. Los grandes medios la ignoraron.

Existen otras muchas acusaciones como lo de la yidis política, comprada para que votara a favor de la reelección de Uribe, su voto era decisivo, por lo que cumple cárcel, pero Uribe no, eso fue un fraude que le permitió reelegirse.  La llamada Operación Orión, asesinatos decenas y decenas de pobladores de los barrios y comunas pobres en Medellín, durante su gobierno y a los que llamaban los desechables. 
El caso de Agro in geso un hecho delictivo que tiene en una mullida cama en una “cárcel “militar al exministro de Uribe, Felipe Arias, (a) Uribito. 

Está pendiente el caso de los 12 Apóstoles, una banda de paramilitares que operaban en Yarumal bajo el mando de su hermano Santiago responsables de varias masacres y de la cual Álvaro era cómplice, así lo atestiguo el mayor Juan Carlos Meneses, que tuvo que huir a La Argentina.

Muy preocupado estaba el presidente, cuando llamó personalmente al cónsul Ignacio Ruiz Perea en Argentina para conocer resultados de la indagatoria a Meneses, y que este rendía ante el fiscal, delegado Hernando Castañeda.  Quería conocer que había dicho Meneses de Santiago Uribe, su hermano. (1) 

Pero todas estos hechos y acusaciones que sindican al expresidente Uribe Vélez y actual senador, han sido totalmente ignorados por la Justicia y por la prensa colombiana esta tiene  un fuerte nexo y complicidad o también algunos el temor por tratarse de Uribe, no por la jerarquía, porque otros con igual cargo, fueron atacados ferozmente por los grandes medios de prensa, siempre en poder de esa oligarquía de  derecha y proyanqui, cuyos mensajes en  las últimas  48 horas, luego de la detención de Uribe sus publicaciones en los medios escritos y televisión y radiales, los llamado periodistas prepagos por el uribismo llaman a la venganza y al odio.

Colombia atraviesa hoy no solo una severa crisis sanitaria, por cierto, muy poco atendida gubernamentalmente, se contabilizan las lamentables muertes de 10 mil colombianos y cerca de los 130 mil contagiados, la falta de camas y equipos para combatir la Covid-19, es un deplorable escenario.

Por otra parte, con la detención domiciliaria, al ex presidente Uribe, sectores de su Partido, están creando una crisis política, al extremo que hemos conocido que la senadora Holguín del Centro Democrático, hizo un llamado a la reserva activa de las FF.MM a pronunciarse, o sea esta incitando a un golpe de Estado. Mientras la senadora Paloma Valencia, del del mismo Partido está llamado a la convocatoria de un plebiscito, para reformar el sistema de Justicia y unificar en una sola Corte Judicial la que se ocupe de impartir justicia, una vieja propuesta de Uribe, todo dirigido para acabar con la Justicia Especial de Paz, (JEP).  

Esto es un grave ataque  a la Corte Suprema de Justicia y los sectores de la cual se hace eco el propio presidente de la República y con sus acciones y declaraciones a favor de Uribe Vélez y sus insinuaciones de persecución política, es sumamente comprometedor para la credibilidad de la  institucionalidad de la Nación y puede provocar un fuerte enfrentamiento entre los uribistas y sus adversarios y cuyas consecuencias son imprevisible, porque desde hace ya mucho tiempo que en Colombia hay una gran polarización.

De esa conducta de odio y venganza no se ha desentendido el propio presidente Iván Duque, quien no solo publica y hace declaraciones que tiende a poner en tela de juicio la decisión de la Corte Suprema de Justicia. Por otra parte, acaban de promover en el Congreso una llamada Ley de Inocencia y honorabilidad, un verdadero reto a la inteligencia del pueblo colombiano y una forma “legal” de tratar de violar lo que ha juzgado la Justicia Colombiana, que como sabemos, desde hace mucho tiempo ha sido amenazada, el ejemplo del magistrado Velázquez, es un ejemplo.

Los medios de prensa no reaccionan así, cuando se condena injustamente a alguien de la izquierda o un simple ciudadano que se destaca  como defensor de la justicia social, no estos lo que pueden perder la vida o acaso los ya  más de 1000 defensores de sus comunidades y de los DDHH  o solo por defender su etnias, o el orgullo de ser afrodescendiente, son asesinados por las criminales bandas de paramilitares, formados y organizados por las famosas convivir, que en la década del 90 creó, el entonces gobernador Uribe Vélez en Antioquia.

Esperemos que reine la prudencia, la racionalidad y la inteligencia de los que dirigen ese rico y hermoso país, y no se invite al odio y la violencia que nunca será la solución de las crisis políticas, económicas y sociales de los pueblos.
(*) Periodista, politólogo y analista internacional.
jorgarcia726@gmail.com
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miércoles, 12 de septiembre de 2018

Colombia: ¿La Democracia, los Derechos Humanos. El Derecho Internacional Humanitario y La Corte Penal Internacional?.


 Por: Tony López R.:
Los diferentes gobiernos colombianos que han conducido el país desde hace 20 años  hasta el que acaban de elegir el pasado 7 de agosto, se vanaglorian  del cumplimiento de los Derechos Humanos, (DDHH), el Derecho Internacional Humanitario (DIH) y de lo democrático que es su país. De apegarse a las leyes, propias o heredadas de las doctrinas legales que profesaba  el  General Francisco de Paula Santander.
Pero examinemos la real situación que confrontan hoy tales derechos y la política de los gobiernos que detentaron el poder desde el 7  de Agosto de 1998 a la fecha , septiembre del 2018.

Cuando el pasado 10 de mayo en Suiza, Ginebra, se examinó por  el Consejo de Derechos Humanos (CDH) de las Naciones Unidas,  en  la sesión del Examen Periódico Universal  (EPU) sobre Colombia. Instancia  creada en 2006 por las Naciones Unidas para monitorear y evaluar el grado de realización de los derechos consagrados en el Pacto Internacional de Derechos  Civiles y Políticos en cada uno de sus 192 países miembros.  Llegaron a la siguiente conclusión  que, “pese a importantes esfuerzos, en Colombia no se han cumplido cabalmente las recomendaciones hechas al gobierno en los EPU de 2008 y 2013. Sigue habiendo graves y sistemáticas violaciones de DDHH e infracciones al Derecho Internacional Humanitario DIH, que permanecen impunes. El Estado no coopera con los procedimientos especiales del CDH, ni cuenta con un mecanismo de seguimiento participativo, lo que dificulta el monitoreo de los países examinadores y limita la posibilidad del EPU de contribuir a la construcción de la paz en Colombia.” En resumen,  Colombia no cumple con garantizar y preservar los derechos humanos ni el Derecho Internacional Humanitario.

De otra parte, tampoco se cumple con la Corte Penal Internacional (CPI),  organismo del cual es signatario el Estado  colombiano y  la Fiscalía General de la República se niega a entregar la información a lo  relacionado  con  ejecuciones extrajudiciales que involucra a militares de alto rango, agentes del orden público implicados en desapariciones y ejecuciones,  entre ellos los llamados  “falsos-positivos”, los crímenes  y acciones contra la población civil de los paramilitares, sus patrocinadores  y los crímenes sexuales.

A propósito de la investigación y  la preocupación de la CPI, visitó  Colombia, en el mes de septiembre de pasado año 2017,  la  señora  Fatou Bensouda,  Fiscal de la Corte Penal Internacional,  uno de cuyos principales objetivos era obtener una eficaz ayuda de la Fiscalía General de la República  sobre las implicaciones  de los militares en los falsos-positivos, donde se calcula el asesinato de unos 3000 jóvenes inocentes. 

Según medios de prensa  colombiana, la Fiscal Fatou Bensouda se fue muy descontenta de la reunión con el Fiscal General de la República,  Néstor Humberto Martínez, al declarar que “le habían solicitado pruebas al Fiscal que demostraran investigaciones serias y contundentes contra los militares acusados de permitir falsos-positivos y no obtuvo ningún compromiso a su solicitud”,  dichas declaraciones se produjeron a la salida de su reunión con el  Fiscal General de la República de Colombia.

La tan cacareada democracia colombiana, de acuerdo a información dada a conocer por página web  www.500organizacioneshablan.org,  que el Estado colombiano  no garantiza seguridad para sus ciudadanos,  “actualmente se registran 8´208.564 víctimas del conflicto armado. A pesar del Acuerdo, el conflicto armado interno persiste y los demás actores continúan infringiendo el DIH, ocasionando impactos desproporcionados sobre la población civil: desplazamientos forzados, confinamientos, bombardeos indiscriminados, reclutamiento y utilización de niños, niñas y adolescentes  NNA, violencia sexual, secuestro, ataques a bienes y personas protegidas”.

“Entre 2013 y 2016 al menos 2.820 personas murieron fuera de combate a causa de la violencia sociopolítica. En los 1.128 casos en que se conoce el presunto autor, el 69,93% se atribuye al Estado y a las guerrillas el 29,87%.”  “Las ejecuciones extrajudiciales continúan. En 2015 se documentaron 65 casos cometidos por miembros de las FF.AA”.

“El desplazamiento forzado persiste y presenta una tendencia al aumento. Colombia sigue siendo el país con más víctimas de desplazamiento forzado en el mundo, el 63% en la pobreza y el 33 % en la extrema pobreza”.
“Continúan los casos de violencia sexual. Entre enero 2013 y julio 2017 se registraron 3.989 delitos contra la libertad y la integridad sexual de las mujeres”.

“Persisten barreras para el ejercicio de derechos de los pueblos indígenas y afrodescendientes, éstos no están adecuadamente representados en los escenarios de participación política. La respuesta institucional continúa siendo insuficiente, a lo que se suma el incumplimiento de los 96 acuerdos del Plan Nacional de Desarrollo 2010-2014 y los realizados con la Minga Indígena”.

“La aplicación de la Ley 1453 de 2011 sobre seguridad ciudadana, llevó a judicializaciones masivas de líderes y organizadores de protestas pacíficas”.  La represión violenta. El uso de la fuerza por parte de la policía no respeta los estándares internacionales de proporcionalidad, necesidad, gradualidad y excepcionalidad. Desde la creación del ESMAD en 1999, miembros de este cuerpo están sindicados de cometer al menos 20 ejecuciones extrajudiciales, 780 detenciones arbitrarias, 80 casos de tortura y lesionar a 3.000 personas”.

En el gobierno de Juan Manuel Santos Calderón han  asesinados a más de 400 líderes sociales, incluso casi dos centenares después de la firma de los Acuerdos de Paz, y en el mes que lleva el actual gobierno del señor Iván Duque, más de 25 dirigentes sociales y afrodecendientes e indígenas han sido víctima de las bandas paramilitares al servicio de los grandes oligarcas y la complicidad de los agentes del Estado.

El amigo lector puede colegir, que la democracia de la cual alardean los políticos y dirigentes colombianos que representan y defienden al actual modelo neoliberal que allí impera, está muy lejos de ajustarse a la verdad, los datos arriba mencionados son muy dicentes y ubican a este país muy alejado de un verdadero sistema democrático, solo citando unas pequeñas muestras de lo que acontece en este hermano país, se darán cuenta de lo falso que resulta afirmar que hay democracia en un país donde  la  desigualdades, son descomunales, la discriminación por razas, etnias, sexo y género, han conllevado a crímenes y desplazamientos forzados,  para beneficiar a los grandes latifundistas o a las empresas transnacionales.

Entonces de cuál democracia pueden hablar. En este artículo solo estoy señalando una pequeña punta del iceberg, en próximas entregas daré a conocer otros datos que la opinión pública debe conocer sobre Colombia, cuyo gobierno se ha convertido en el más fiel escudero de Estados Unidos para provocar el derrocamiento del presidente Nicolás Maduro, acusándolo de Dictador y donde no reina la democracia, mientras el gobierno colombiano presta su territorio para desarrollar provocaciones y una muy posible intervención “militar humanitaria”.

jorgarcia726@gmail.com