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martes, 7 de mayo de 2019

Vladimir a la 1 los trabajadores, el chavismo y el 1 de mayo


Por Iván Oliver Rugeles:
Vladimir ya no encuentra más que hacer para demostrarle a la oposición que él ya no es chavista, que esa “horrible” mancha que tenía de revolucionario, primero como comunista desde muy joven, ya se la quitó para siempre…, pero él, que estamos muy seguros sabe bastante bien lo que significa ser traidor por su formación marxista-leninista, sigue empeñado en continuar con su plan de no desperdiciar ninguna ocasión para seguir aportando más y más pruebas de que, efectivamente, jamás se le ocurriría volver a ser revolucionario y ese trabajo que tiene en la televisión le ofrece esa magnífica oportunidad, pues quiere cada día fortalecer más y más su cercanía con los factores que adversan al movimiento Bolivariano y Chavista, es decir, quiere ganarse de ellos su total confianza en este su nuevo rol “político”…


En el programa del lunes 29, antes de dar inicio a la entrevista con su invitado, el economista José Guerra, con el cual compartió sus “angustias” por el destrozado país en el que vivimos por culpa del “modelo chavista”, pero que antes  leyó su editorial, por cierto bien corto, pero muy sustancioso para el propósito que, como decimos, él busca, que no es otro, repetimos, deslastrase de su larga historia de comunista “come niños”…

Veamos lo que dijo Vladimir:
Próximos como estamos del 1ro de mayo, sentenció que los trabajadores es imposible que puedan celebrar nada cuando se encuentran en la peor situación de su historia «con un salario demolido ante la hiperinflación (..) en una situación económica terrible producto de una política que no estimuló a la producción, inversión y tampoco a un cambio en un modelo socioeconómico, que a su vez ha venido fracasando desde hace unos años, incluso desde la economía del campo chavista…

Agregó, además (palabras más, palabras menos), que el chavismo demolió el sindicalismo libre que heredamos del pasado, que hoy por hoy carecemos de un “movimiento (sindical) autónomo fuerte que juegue su rol «correctamente», para agregar, ya al final de su mensaje, que el país deberá encontrar un mejor camino…

Una vez concluyó de leer su acostumbrado editorial de los lunes, le preguntó al invitado su opinión sobre su contenido y si tenía que añadir algún comentario, a lo que Guerra fue bien enfático: No Vladimir, nada hay que agregarle a lo que acabas de leer, lo has dicho todo, ¡¡¡lo comparto íntegramente…!!!

Obvio que tenía que compartir Guerra lo dicho por Vladimir, pues ése sujeto hace parte de los grupos de la extrema derecha empeñados en destruir al chavismo y tanto ha estado en eso que en las guarimbas del 2014 y del 2017, las que, recordamos, dejaron en conjunto algo más de 150 personas asesinadas y daños a la propiedad pública en cifras mil millonarias, Guerra fue denunciado de haber sido uno de sus directos cabecillas, pero además, Vladimir en su nota editorial, tal y como lo hace la oposición extremista, para nada hace referencia a la atroz guerra económica que el imperialismo ha desatado contra nuestro país, por la vía de bloquear las cuentas de la República en el exterior y no solo eso sino de robarnos el dinero que allí teníamos depositado, de apropiarse de nuestra empresa Citgo; por otro lado el Banco de Inglaterra nos roba mil quinientos millones de dólares en oro, el gobierno yanqui sanciona a toda empresa gringa o de otra nacionalidad que se le .ocurra comerciar producto de bienes o servicios con nuestro país.

Se asaltan nuestras sedes diplomáticas en los EEUU, se nos amenaza todos los días con más y más sanciones y John Bolton y Mike Pompeo y Elliott Abrams y Narco Rubio, se ocupan de anunciarlas y de asegurar que cada vez serán más severas y eso lo publican profusamente los medios de comunicación, de manera que es imposible negar que esa es una realidad; pero, peor aún, al “camarada” Vladimir, se le olvidó por completo que el capitalismo depredador que le ha puesto la mano al mundo occidental y cristiano, es esa la política que viene aplicando, para no irnos muy atrás,, desde el término de la Segunda Guerra Mundial y más, -precisamente, desde que lanzó las bombas atómicas sobre Hiroshima y Nagasaki…

Por supuesto Vladimir, desde nuestra óptica te equivocas una vez más. Nuestros trabajadores si tenemos que festejar este día, no solamente la infinidad de derechos sociales que hemos conquistado en estos casi 20 años de Revolución Bolivariana, como serían a título de ejemplo, la formidable Ley del Trabajo que la sueñan la mayoría  de los trabajadores del Continente y del mundo occidental y cristiano todo, el derecho al trabajo y a su estabilidad, el derecho a la asistencia médica y la educación gratuitos, la seguridad social de nuestro ancianos, el derecho a la vivienda,  etcétera, etcétera, sino la aplastante derrota que una vez más le propinó ayer 30 de abril el pueblo y su fuerza armada a una oposición cipayo que decidió  aliarse con el imperialismo yanqui y de los sectores más reaccionarios que vienen cercenando impunemente por décadas los derechos de la mayoría de los pueblos de estas tierras latinoamericanos y caribeños, para conquistar el poder…

Ya solo esa victoria de ayer, la que no sabemos si como periodista Vladimir había sido “informado” del plan golpista de la oposición, es más que suficiente para festejarla hoy…

rioliverr@gmail.com

sábado, 9 de marzo de 2019

La perversión ideológica de los políticos chilenos



Por Juan Pablo Cárdenas S.
Entre las profundas mutaciones experimentadas por la política chilena, es fácil descubrir cómo sus numerosos referentes han ido abandonando sus antiguas convicciones antiimperialistas. En la década de los sesenta y parte de los setenta, los partidos y los movimientos sociales se manifestaban muy activamente en contra de la injerencia estadounidense. Se repudiaba en las calles la guerra de Vietnam y, por cierto, ninguno de nuestros países estaba de acuerdo con que la Casa Blanca y el Departamento de Estado se involucraran en los asuntos internos de nuestras naciones. Tan solo nuestras Fuerzas Armadas y algunos abyectos empresarios mantenían lazos con el Pentágono y los proveedores de armas, de lo que es fácil deducir la forma en que esta potencia mundial influyo en los golpes cívico militares que se sucedieron en el Cono Sur de nuestra Región.


Bajo el gobierno democrático de Eduardo Frei (Moltalva), el canciller Gabriel Valdés (Subercaseaux) lideró una acción conjunta de nuestros países para reclamar nuestra independencia y exigir de la Casa Blanca que dejara de intervenir en el presente y el futuro de nuestras decisiones soberanas.  Actitud y dignidad que explicó la nacionalización de nuestra gran minería del cobre, que estaba en manos de empresas estadounidenses y transnacionales. Incluso llegó a tratar al embajador estadounidense de ser un “pobre imbécil”.

Condición fundamental de cualquier expresión política progresista era su definición de antiimperialista, y perfectamente podríamos asegurar en que al menos un sector de la derecha y el empresariado proclamaba con orgullo su nacionalismo, hasta que cayeron seducidos por el apoyo estadounidense al Golpe Militar de 1973. Sin embargo, hay que reconocer que el mismo Pinochet, en este sentido, dio un viraje político cuando comprobó hacia el fin de su administración, que la CIA y otras entidades que lo habían apoyado, empezaban a acometer acciones para desestabilizarlo y forzar una salida política, antes que Chile pudiera emular la experiencia revolucionaria cubana, como lo reconociera uno de sus embajadores en nuestro país.

Ni qué hablar de lo antinorteamericanos que eran los socialistas, comunistas y todas las expresiones de la izquierda. Del activismo de la federación de estudiantes, los sindicatos y toda suerte de organizaciones sociales y culturales. Todo lo cual alimentó el surgimiento de un fenómeno como el del Canto Nuevo, la hermandad de escritores y de toda suerte de artistas de América Latina y del mundo, al grado que durante la llamada Guerra Fría no pocos de nuestros partidos francamente volcaban sus simpatías hacia la revolución rusa y china, las luchas independentistas del Asia y del África. Al respecto, la propia Democracia Cristiana Internacional tuvo que reconocer que, en esta materia, sus organizaciones filiales en América Latina tuvieran otra sensibilidad y no manifestaran remilgos para emprender reformas y alianzas que significaran un rudo golpe en contra de los intereses del capital extranjero en relación a nuestros recursos básicos y la voluntad de deslindarse de la hegemonía estadounidense y también europea.

Miles de banderas estadounidenses eran quemadas cotidianamente durante las multitudinarias manifestaciones que irrumpían en todos nuestros países para alentar los cambios y nuestra independencia política y económica. Mientras se reconocía universalmente la figura de Sandino, el Che Guevara, de Camilo Torres, Nelson Mandela, Patricio Lumumba, Nehru y tantos otros insurgentes que marcaron su repugnancia por el papel jugado por los Estados Unidos y el colonialismo europeo. Y, así, junto con el antiimperialismo se asentó también el anticapitalismo en todas las expresiones de origen marxista, cuanto de inspiración cristiana. Incluso nuestra historia reconoce esfuerzos por evitar la proliferación de expresiones idiomáticas extranjeras, especialmente del inglés, en nuestra forma de expresarnos. En la anécdota, no pocos locales comerciales llegaron a castellanizar sus nombres coincidiendo de esta manera con la adopción de nuestras lenguas vernáculas por el culto religioso.

Cuesta, entonces, comprender todo lo que Chile ha cambiado en estos años de pos dictadura. La facilidad con que se prodigaron las invitaciones del Departamento de Estado a numerosos intelectuales y políticos. El apoyo económico que prosperó directamente desde los Estados Unidos, o de forma oblicua, a favor de las organizaciones y fundaciones disidentes de nuestras dictaduras, eso sí que con la condición de renunciar a la unidad política y social del pueblo que, por fin, se estaba consolidando en las calles. Provocar la ruptura entre las organizaciones ideológicas que habían logrado superar sus diferencias en la voluntad de luchar por distintos medios para derrotar la dictadura cívico militar de Pinochet.

La consolidación de dos distintos referentes como los de la Alianza Democrática y el Movimiento Democrático Popular no hay duda que tiene como principal acicate los millones de dólares destinados ahora por Estados Unidos solo a la primera de ella para provocar la ruptura social, aislar a los más radicales y velar por una salida política aguachenta como la que tuvimos. Es decir, con la continuidad e impunidad de Pinochet, la Constitución de 1980, la “justicia en la medida de lo posible” , como  la consolidación del modelo económico social neoliberal o ultra capitalista. Esto es, renunciado a toda recuperación de nuestros recursos básicos, preservando el sistema previsional a cargo de cuatro o cinco administradoras de nuestros fondos de pensiones de marca estadounidense, la jibarización de la educación pública, la concentración mediática y las flagrantes limitaciones a los derechos sindicales, de las minorías y del pueblo mapuche. Invadidos en sus territorios ancestrales por los grandes capitales nacionales y extranjeros. Los mismos que siguen siendo dueños de nuestros yacimientos y servicios básicos, de nuestro mar y hasta carreteras.
En esta transmutación de nuestra política es que debemos explicarnos, además, que el actual gobierno y el conjunto de la clase política chilena no haya vacilado en apoyar la grosera acción del gobierno de Trump por desestabilizar al gobierno venezolano, alentar desembozadamente su derrocamiento, sí como en ungir a un sucesor designado a dedo por la Casa Blanca. El que en estos días recorre el Continente en un avión colombiano buscando adhesiones para acometer contra un régimen de amplio e innegable apoyo popular y que cuenta con la más nítida adhesión de las Fuerzas Armadas de ese país. No tenemos duda que en tiempos pretéritos, más allá de la simpatía o repudio que pudiera merecer un Nicolás Maduro u otro mandatario, nuestros políticos habrían denunciado la injerencia norteamericana, consolidado un esfuerzo internacional a fin de favorecer el diálogo y preservar la paz en Venezuela, cuanto exigir el cumplimiento del derecho internacional, la independencia soberana de nuestros países y la no intervención extranjera.

Por el contrario, tanto Ricardo Lagos y Sebastián Piñera fueron los primeros jefes de estado en respaldar los dos conatos golpistas en Venezuela. El que se intentó, hace algunos años, contra Hugo Chávez, como este otro que ya se ve abortado al oro lado de las fronteras venezolanas. Ante la imposibilidad de Guidó y otros golpistas de promover una resistencia interna eficaz al régimen de Maduro dentro de este país, sin la desfachatez de solicitar la intervención militar y el bloqueo económico estadounidense. Traicionando, incluso, a quienes dentro del país se empeñan por derrotarlo, pero sin llegar a vender a su patria y abogar por una ayuda internacional o “humanitaria” tan hipócrita. Cuando se sabe que los recursos confiscados por Estados Unidos a la empresa venezolana del petróleo son infinitamente superiores a todo lo recaudado o por recaudar en el extranjero en  favor del pueblo venezolano. País que enfrenta problemas, sin duda, pero nunca tan críticos como los de aquellas naciones echadas a su propia suerte por carecer de petróleo. Y cuyos pozos y reservas obsesionan la codicia de las potencias mundiales.

No se puede sino sentir vergüenza por la actitud de partidos y dirigentes políticos que al primer toque de clarín se alinean con el país imperial, traicionan sus principios históricos y consolidan un precedente gravísimo en el futuro de nuestras relaciones hemisféricas. Que se olvidan, asimismo, de cómo ellos mismos fueron víctimas del golpismo alentado por Estados Unidos y que nos condujo a largos años de interdicción democrática, a la pesadilla de las ejecuciones sumarias, el exilio y los campos de concentración. A la expoliación de nuestra soberanía territorial y económica, la que hasta ahora propician gracias al millonario soborno que recibieron para derrotar a Pinochet “con un papel y un lápiz”, como todavía lo proclaman. En un completo desdén hacia los que combatieron y que hasta hoy no reciben el justo reconocimiento de héroes. A algunos de los cuales todavía no se les reconoce el derecho de vivir en su patria. Y, lo peor, tomados estrechamente de la mano, con los que afectivamente violaron en Chile sistemática y prolongadamente los Derechos Humanos y no tuvieron remilgos en bombardear La Moneda, traicionar la democracia y nuestro Estado de Derecho.

Cuando la propia historia reconoce que con sus múltiples intervenciones Estados Unidos NUNCA ha sembrado la democracia, la paz y la independencia nacional en los territorios invadidos. Actuando siempre por la fuerza y ocasionando al mundo cientos de miles de muertes y mutilados, como la destrucción de sus ciudades e infraestructura. De lo que habla recientemente Irak, Afganistán, Siria y otras naciones, después de Hiroshima y Hanói.

juanpablo.cardenas.s@gmail.com

sábado, 10 de junio de 2017

Se vienen las dictaduras digitales

Por Norma Estela Ferreyra: 

Como  bien lo dijo el excelente sociólogo, politólogo investigador y docente de la Universidad de Bs As, Atilio Borón:” el lugar más poblado del planeta es Facebook con 1860 millones de usuarios” y “La batalla más importante del Imperio es la de los medios y la hace de una manera extraordinariamente exitosa, porque ese es su principal teatro de operaciones y no lo han descuidado”. Y esto es bien cierto, ya que el reinado de la TV ha quedado muy atrás y  el triunfo de Donald Trump, se debió a las redes sociales, ya que la gran mayoría se informaba  a través de Twitter, Instagram, Facebook, etc.

              
El especialista también destacó que las redes sociales “permiten ser productoras de noticias”.” No aprovechar esto es un problema grave”, advirtió. Y precisamente, eso es lo que hace Mauricio Macri, asesorado por Durán Barba en la Argentina, invirtiendo gran cantidad de recursos en  los trolls, que realizan esta guerra sin cuartel.

“La concentración de la propiedad de los medios de comunicación, que tiene una deriva antidemocrática, y su transnacionalización, son tan grandes que muy pocos gobiernos pueden resistir su embates”, señaló Borón, quien remarcó “que tienen la capacidad fenomenal de chantajear y extorsionar no solo a los gobiernos sino a los ciudadanos, a los partidos, a los sindicatos, a todas las organizaciones. Y están por fuera de cualquier de control democrático”. Y continúa:  “en esta batalla geopolítica, que por supuesto tiene a Estados Unidos como usina del fenómeno, estos medios se han convertido en un gobierno invisible e incontrolable, que pone y saca presidentes”.

McBride, también alertaba sobre las mentiras sistemáticas que podía producir una prensa descontrolada, en donde había ausencia de fuentes alternativas”, insistió el investigador, que dio como ejemplo de engaños colectivos las falsedades que dieron origen a la invasión de Irak sobre las supuestas armas químicas en poder de Sadam Hussein.

En tal sentido, recordó que el periodista W.H Laurence,  del The New York Times en los años de la Segunda Guerra,  fue enviado a Japón y llegó Hiroshima pocos días después del estallido de la bomba atómica y mandó un cable que fue tapa del New York Times y que dice textual: «No hay radiactividad en las ruinas de Hiroshima».

Atilio Morón, refiriéndose al fracaso progresista, hizo mención al pasar, como ejemplo, a la experiencia del programa 678. “Yo les decía –aunque nadie me escuchaba– que la mejor manera de contrarrestar el influjo negativo de Clarín no era haciendo un anti Clarín sino haciendo otra cosa”.
También  cuestionó a Página 12, diario del cual es columnista desde hace 30 años,  por pensar que por pegarle todos los días a  Macri en su primera plana lo iban a debilitar”.. Y así se pierde la elección en la ciudad de Buenos Aires, en 2007”, señaló.

Considero que es bueno destacar que  el pasado domingo Emmanuel Macrón venció a Marine Le Pen, en la segunda vuelta de las elecciones francesas. La influencia de Internet en dichas elecciones  ha quedado más que evidente; se abre una nueva era en la política mundial. Macron será el próximo presidente de Francia, algo sorprendente por muchas razones. Ya es conocido como “el presidente sin partido”, ya que el partido independiente que fundó y es tan joven que aún no tiene representación en ninguna cámara.

También lo que se viene en Perú, podría extenderse a Latinoamérica y es  que la política está cambiando, y lo seguirá haciendo con mucha más fuerza en el futuro, pues llegó  Internet, y vino para revolucionar lo que hasta ahora conocemos en la política. Una de las principales modificaciones que tendrá es el sistema de votación. Hoy en día, cada vez que tenemos que elegir a un nuevo alcalde distrital o a un nuevo presidente regional o nacional, debemos acudir a un centro de votación en donde el Estado se encargó de armar una infinidad de mesas, para que todos los ciudadanos mayores de edad podamos ejercer nuestro derecho constitucional al voto. Probablemente el más grande problema con la votación electrónica sea la seguridad y confidencialidad, pues constitucionalmente, todos los ciudadanos tenemos derecho a que nuestro voto sea secreto. Sin embargo, con la llegada de la tecnología y la posibilidad de votar desde cualquier parte del mundo, es importante verificar los datos de los votantes para determinar si quien vota, efectivamente, está en capacidad de hacerlo, por ejemplo que se trata de un ciudadano nacional, que cumpla con el requisito de la mayoría de edad, etc.

Por supuesto, que la manipulación informática por expertos y el fraude van de la mano, No hay forma de evitarlo ¿Y la democracia? ¿O es que vamos a seguir confundiéndola con el acto eleccionario?
Mejor ahorremos dinero y por sorteo público saquemos a nuestros gobernantes y funcionarios. Sería más justo y evitaría las maniobras que suele realizar la derecha para el fraude electoral. Eso creo. Una locura, que perjudica al que menos tiene, al más vulnerable y de escasa educación.

Esto es igual que las subastas judiciales online, que se dan en Córdoba, Argentina, que son un fracaso, desde mi punto de vista, donde solo hacen negocio las oficinas organizadas por expertos informáticos. Aunque Uds. no lo crean, la Justicia contrató a una Empresa Privada para manejar el sitio web, con alto rendimiento económico para la Empresa Argentina vende y donde servicios Judiciales tiene el 5%, a pesar de que existe una tasa de Justicia que se abona al inicio del juicio.  Hay mucha gente organizada que hacen su negocio y que son las llamadas trenzas. Un despropósito, por la falta de transparencia y efectividad. Es sabido que los sistemas online, favorecen el fraude comercial y político, así como los negocios turbios, la difusión de noticias falsas.

Pero volviendo al tema de  Internet referido a las  falsas informaciones periodísticas, es bueno recurrir a los determinados sitios para desenmascararlas. Rusia ha sacado uno, con ese fin:   https://www.fayerwayer.com/2017/02/rusia-lanza-sitio-web-para-detectar-noticias-falsas/. Incluso podemos usar los buscadores como Google, se pone el título de la noticia y salen las agencias que difunden la misma noticia. Si no hay otras, sospechar de su veracidad. Investigar allí mismo, el sitio o la fecha de la información. Suele dar buenos  resultados. Darle importancia a la duda. Acudir  a sitios web especializados en desenmascarar noticias falsas. Por ejemplo Snopes.com tiene enlaces a centenares de noticias desmentidas y leyendas urbanas. Incluso tiene un top-25 de leyendas urbanas e historias falsas.
Veamos esto: http://www.alainet.org/es/articulo/185732

normaef10@hotmail.com   

domingo, 23 de abril de 2017

Corea. ¿De dónde viene el peligro?

Por: Sergio Rodríguez Gelfenstein

Durante la VII Cumbre de la OEA+Cuba celebrada en Panamá en 2015, después de la extraordinaria intervención del presidente Rafael Correa, su colega estadounidense Barack Obama opinó que consideraba que no era útil recordar la historia. Colombia, se había adelantado al criterio del mandatario de la mayor potencia mundial y ya a comienzos de los años noventa del siglo pasado, la cátedra de historia desapareció como asignatura obligatoria de los pensum de estudio de la enseñanza media de este país.  Los nuevos libros para enseñanza de la materia reflejan “poca profundidad y articulación entre los temas”, según un artículo publicado en agosto de 2015 en el periódico El Espectador de Bogotá.



En materia de educación, tal vez no haya nada mejor para las clases dominantes que borrar la historia para hacer de las nuevas generaciones entes intelectualmente amorfos que no sepan dilucidar el origen de la problemática que aqueja a sus países y al mundo. Obama, un académico de la prestigiosa Universidad de Harvard, sabía perfectamente lo que hablaba en Panamá, en el fondo estaba instando a que latinoamericanos y caribeños olvidáramos el rosario de tropelías y barbaridades cometidas por su país en los últimos doscientos años.

Toda esta reflexión vino a mi recuerdo al observar los ya consuetudinarios hechos en la península coreana que se vienen repitiendo con mayor o menor intensidad desde hace muchos años. Como es habitual se fabrican matrices de opinión que hacen olvidar el origen de los problemas, ubicando el centro de los mismos en lugares y hechos reales o no, acorde al interés de las potencias.

Parece olvidarse que el arranque del “problema coreano” no está en la posesión de armamento nuclear por parte de la Republica Popular Democrática de Corea, (RPDC) que es un hecho relativamente reciente, sino en la presencia injustificada en el sur, de uno de los mayores contingentes militares de Estados Unidos en cualquier lugar del mundo. En la década de los 50 del siglo pasado, Estados Unidos logró “vender” su versión de que la guerra en Corea había tenido su inicio a partir de la “agresión” del Sur por el ejército del Norte, como expresión de la política expansiva de la Unión Soviética. Es el primer absurdo, un país no se agrede a sí mismo, y hay que recordar que la línea fronteriza fue impuesta por las potencias a los coreanos del norte y del sur después de las conferencias de El Cairo (1943), Yalta (1945) y Potsdam (1945) cuando ya había finalizado la guerra en Europa y solo unos días antes que Estados Unidos lanzara las bombas atómicas en Hiroshima y Nagasaki. A los coreanos, nadie les preguntó nada. Como resultado de esa decisión, en el norte se estableció un gobierno popular, al mismo tiempo que la Unión Soviética tenía una presencia discreta en el país, mientras en el sur, el General estadounidense John R. Hodge desconoció la decisión de los comités de resistencia que se instalaron en Seúl y que propugnaban la independencia de toda la península. Hodge instauró un Consejo Asesor, formado por japoneses y colaboracionistas, ninguno de los cuales hablaba coreano, el cual constituyó un “Consejo Democrático Representativo” elegido a dedo, que impuso un gobierno fascista dirigido por Syngman Rhee, quien había vivido 37 años del total de sus 60, en Estados Unidos.

En 1946, la ONU manejada por Estados Unidos organizó elecciones en el sur, las bandas terroristas asolaron a los opositores a Rhee, y cometieron alrededor de 600 asesinatos políticos, todo lo cual condujo a un triunfo de la derecha, con el aval de la ONU.  En 1948 estallaron dos rebeliones en el sur en Yosu y Cheju Do. En las nuevas elecciones de 1950, era evidente que Rhee iba a ser derrotado. Estados Unidos entendió que la única manera de impedirla era mediante una intervención militar.

En esas condiciones se produjo la ofensiva del Norte sobre el Sur, a fin de unificar la nación en un solo país, la abundante información obtenida posteriormente demuestra que a la Unión Soviética la guerra en Corea no le fue beneficiosa, sobre todo porque impidió que a la recién creada República Popular China le fuera adjudicado el asiento que en justicia le correspondía en la ONU y sobre todo en el Consejo de Seguridad. Además, este conflicto significó para los soviéticos el desvío de importantes recursos necesarios para su propia defensa, tras la creación de la OTAN en 1949.

En el desarrollo del conflicto bélico propiamente, mientras este se desarrolló entre las fuerzas del norte y el ejército reaccionario de Syngman Rhee,  el avance de las tropas bajo el mando de Kim Il Sung tuvieron un éxito arrollador estando a punto de lograr la victoria total,  hasta que las fuerzas armadas de Estados Unidos pertenecientes a la VII Flora acantonadas en Japón intervinieron directamente, sin autorización de la ONU que debió aceptarlo como un hecho consumado para guardar las apariencias, creando un contingente militar con tropas de 15 países, siendo Colombia el único latinoamericano que lo integró, aportando 5100 soldados de los 140 mil del contingente internacional que se agregó a los 480 mil de Estados Unidos.

Las fuerzas armadas estadounidenses contuvieron el ataque coreano e iniciaron la ofensiva para derrotar y hacer desaparecer al gobierno de Kim Il Sung, sin embargo la oportuna presencia de una gran fuerza militar china impidió la explotación del éxito inicial por parte de Estados Unidos. El gigante asiático estaba preocupado por la posibilidad de la irrupción del conflicto en territorio propio bajo la obsesiva amenaza del general MacArthur de prolongarlo, incluso con el uso del arma atómica, lo cual obligó al presidente Truman a destituirlo en abril de 1951, todo en medio de la histeria anticomunista que desataba en Estados Unidos el senador Joseph McCarthy.

Rhee fue destituido en 1960, después de grandes manifestaciones populares y estudiantiles que dieron al traste con su brutal gobierno represivo. Sin embargo, las fuerzas militares estadounidenses no abandonaron la península y hasta hoy se mantienen como fuerzas de ocupación en el sur y como amenaza a la estabilidad política del país y de la región. Si observamos que Estados Unidos tiene 28 mil soldados en 85 bases militares en Corea y 50 mil soldados en 109 bases militares en Japón, incluyendo naves portadoras de armamento nuclear, es comprensible que cualquier país, en este caso la RPDC tome medidas para salvaguardar su defensa, sobre todo si se considera la agresividad de la política exterior de Estados Unidos y el innegable hecho histórico de haber sido el único país en lanzar bombas atómicas sobre dos ciudades inermes cuando Japón estaba virtualmente derrotado en 1945.

Por supuesto que ningún país debería tener armas nucleares, mucho menos debería usarlas, pero eso forma parte de la hipocresía internacional que permanece mudo ante los programas nucleares de Israel, Pakistán e India, pero arma un escándalo ante la misma situación en Corea o Irán. Si se va a aplicar la ley internacional, que se haga de la misma manera con todos. ¿Por qué la RPDC no puede desarrollar su programa nuclear defensivo mientras la comunidad internacional permanece muda cuando Israel argumenta lo mismo?

En 1994, la RPDC firmó un acuerdo con la Administración de Bill Clinton por el cual aceptaba el cierre de los reactores de Yongbyon y el abandono de la construcción de dos centrales nucleares. También aceptó un acuerdo con el Organismo Internacional de la Energía Atómica para que éste llevara a cabo inspecciones. Por su parte, Estados Unidos se comprometió a normalizar las relaciones diplomáticas y económicas con Pyongyang, levantar las sanciones y proporcionar dos reactores de agua ligera que no pueden ser usados con fines militares.  Este acuerdo chocó con los sectores belicistas de Estados Unidos que forzaron su rechazo En 1999, la paciencia de Pyongyang se agotó y reanudó su actividad nuclear.

En junio de 2000 se celebro en Pyongyang la histórica Cumbre entre las dos Coreas. Los dos mandatarios firmaron un acuerdo para trabajar conjuntamente a favor de la reunificación del país. En 2003 se realizó la primera ronda de negociaciones con la participación de China, Rusia, Estados Unidos, Japón y las dos Coreas y en febrero de 2004 durante la segunda ronda, Pyongyang aceptó concluir con su programa de proliferación nuclear, siempre que se le otorgaran seguridades de que Washington no tomaría represalias. Estados Unidos ni siquiera se molestó en dar una respuesta.

En 2007, tras cuatro años de negociaciones la RPDC aceptó cerrar el último reactor nuclear que estaba operativo en Yongbyon a cambio de ayuda internacional. El Consejo de Seguridad de la ONU celebró tal decisión, mientras tanto todos los años Estados Unidos y Corea del Sur continuaban realizando gigantescas maniobras militares y navales con la participación de armamento nuclear que apunta hacia la RPDC.

Veintiocho años después de finalizada la guerra fría, las armas de Estados Unidos se siguen dirigiendo contra la RPDC, pero esta actitud a favor de incentivar el conflicto también está enfocada contra China y Rusia, que han rechazado el despliegue del sistema antimisiles THAAD en territorio surcoreano el cual amenaza directamente a la fuerza balística nuclear de disuasión de las dos potencias

Vistas así las cosas, podríamos preguntarnos, ¿De dónde viene el peligro?, ¿Quién está amenazando a quién?, ¿No ha dado la RPDC suficientes muestras de querer resolver el conflicto por vía de la negociación?, ¿Tiene o no derecho la RPDC a protegerse? Juzgue usted mismo respetado lector.
sergioro07@hotmail.com