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miércoles, 18 de noviembre de 2020

Chile: "La Venda Sexy"

Por Eduardo Contreras: 

Fue el 12 de enero de 1998 que en nombre del Partido Comunista un grupo de abogados presentamos la primera querella criminal en contra de Augusto Pinochet y demás responsables de los crímenes de lesa humanidad cometidos por la dictadura instaurada en nuestro país por el gobierno norteamericano y la derecha y la centro derecha chilenas, todos ellos autores del golpe de Estado de 1973.

Esa primera acción penal permitió iniciar el conocimiento de toda la verdad respecto de las violaciones de los derechos humanos y abrió la posibilidad de procesar y condenar a los culpables del genocidio. Tras la querella del 98 siguieron cientos de otras, la mayoría en curso hasta nuestros días. En su desarrollo han trabajado decenas de destacados abogados, procuradores y jueces de dedicación exclusiva a lo largo de todo Chile.

Nuestro Poder Judicial - cuya Corte Suprema apoyó el golpe del 73 y que nada hizo en dictadura - se ha reivindicado ante la Historia.

Por aquellos días de 1998 en que cursamos esa querella fue conmovedor que desde la lejana Europa viajaran a Chile algunas compañeras en busca de verdad y justicia. Se trataba de un grupo de compatriotas que habían vivido terribles experiencias y estaban radicadas desde hacía años en el extranjero. Algunas vinieron, otras nos enviaron los respectivos mandatos con lo que preparamos y presentamos su querella por torturas.

El caso se denominó “Venda Sexy” por el lugar en que esos terribles hechos sucedieron. Y así fue como Sara, Beatriz, Cristina, Maritza, Elena, Fidelia, Verónica, Ida, Marta, Bernardita, Nora, Fátima, Ana, Olivia, Laura, Carmen, Ingrid, entre varias otras, fueron de las primeras víctimas en encomendarnos la investigación y juzgamiento de crímenes de la dictadura.

Pero sucede que por aquel tiempo la decisión de los tribunales era la de investigar sólo casos de detenidos desaparecidos, relegando al olvido los casos de ejecutados y de torturados. Lo que explica que a los pocos meses ese expediente “se extraviara” para nunca más reaparecer. Fueron inútiles las múltiples gestiones de esos tiempos.

Sin embargo, el Estado chileno no tenía conciencia de la tenacidad de las víctimas y entre ellas de estas compatriotas que habrían de volver a la carga en su accionar judicial. 

Y por otra parte, venciendo la resistencia de los gobiernos de turno y logrando variados y numerosos apoyos, fuimos consiguiendo que, conforme a Derecho, se investigara no sólo los casos de detenidos desaparecidos, sino también de los ejecutados políticos y de los torturados.

Nunca se olvide que los crímenes de lesa humanidad son imprescriptibles e amnistiables. Así se explica que exista el proceso rol N° 73 – 2016 del 34 Juzgado del Crimen de Santiago, a cargo del Ministro de Corte don Mario Carroza, y que hoy comentamos porque este 5 de noviembre y a partir de la foja número Cinco mil ochocientos veinticuatro de ese voluminoso expediente, puede leerse la Sentencia de primera instancia. 

Se trata precisamente del llamado caso “Venda Sexy”. Así se caratula el proceso en que constan las violentas torturas y agresiones sexuales con la que militares, carabineros y policías civiles de nuestro país trataron a aquellas compañeras ya fuera porque se atrevían a denunciar los crímenes o simplemente porque se trataba de mujeres con un pensamiento democrático y progresista. Los hechos se registraron entre los años 1974 y 1976 y las prisioneras eran jóvenes veinteañeras, profesionales o estudiantes universitarias que, en general, militaban o eran cercanas al Movimiento de Izquierda Revolucionaria, MIR.

En la resolución judicial de que hablamos se relata cómo eran violentamente capturadas y llevadas luego a la rotonda de Quilín, calle Irán n° 3037, esquina de Los Plátanos, a aquella casa de dos pisos que se conoció como de la “Venda Sexy” y en donde las compañeras eran sometidas a toda clase de tormentos. Se comenzaba por desnudarlas, amarrarlas de brazos y piernas, taparles la boca, tirarlas al suelo mientras se ponía música a altísimo volumen y se les aplicaba electricidad en senos y vagina, las manoseaban, algunos de los captores se masturbaban frente a ellas, para luego someterlas a ser violadas por un perro especialmente adiestrado. Luego serían objeto de las peores atrocidades sexuales imaginables en manos de sus captores que les causaron numerosas, violentas y diversas heridas físicas o psicológicas, muchas vigentes hasta nuestro tiempo.

Así actuaron esos a los que se ha llamado nuestros “valientes soldados”

Algunas de las prisioneras fueron trasladadas más tarde a lugares de prisión y torturas como Villa Grimaldi por ejemplo o a otros campos de concentración. El promedio de su encierro y torturas es entre dos a tres años. Entre los torturadores figuran, entre otros, los nombres de German Barriga, Raúl Iturriaga Neumann, Moren Brito, Krasnoff Marchenko, Osvaldo Romo, Lauriani, Basclay Zapata, Ingrid Olderock 

Los tipos penales de este proceso son los de Secuestro Calificado, Aplicación de Tormentos y Violencia Sexual. El fallo sólo dispone la condena de Raúl Iturriaga, General del Ejército, Manuel Rivas, Subcomisario de la PDI, Hugo Hernández, funcionario de la PDI y Alejandro Molina, suboficial de Carabineros. Los tres primeros a 15 años y un día de cárcel y el último a una pena menor.

Sucesos como estos jamás deben olvidarse y menos ocultarse a las actuales generaciones porque son parte de nuestra realidad, de nuestra historia contemporánea.

Nos muestran el extremo a que llegan los sectores reaccionarios de la sociedad chilena cuando sienten amagados sus privilegios. La implantación de la dictadura de Pinochet fue su venganza por los cambios en favor del pueblo realizados por Salvador Allende y la Unidad Popular.

Los de “Venda Sexy”, como tantos otros, son hechos terribles y concretos que nos muestran el grado de corrupción moral y material, así como la patología criminal que existió al interior de los institutos armados de nuestro país. Fue como dijimos parte también de la cruel y sangrienta venganza de los grandes sectores empresariales y de los políticos reaccionarios.

No olvidemos a la par que, como nunca antes, los privilegios materiales de nuestros uniformados han llegado en los últimos años a excesos que hubieran sido increíbles en el pasado. Y, en paralelo, ha llegado la corrupción de sus mandos, en lo que no me parece necesario extenderse por ser materia de todos conocida.

¿Cuánto de esta dura realidad podrá cambiar?

A pesar del tiempo trascurrido, no pocos de los políticos y empresarios de la época y que impulsaron el genocidio siguen vivos y activos

Leo y releo la sentencia y surge la pregunta inquietante. ¿Nunca más habrá en Chile crímenes de lesa humanidad? Mucho depende por cierto de que, por una parte, se asuma estas realidades históricas, y que, por otra, se consolide la unidad de los sectores democráticos y progresistas a objeto que se recupere el verdadero papel de Estado. Y que el proceso constituyente que ya empezamos a vivir sea comprendido a cabalidad en toda su inmensa importancia para lograr una nueva normativa jurídica superior en cuyo centro se ubique el respeto real a los derechos del ser humano.

eduardocontreras2@gmail.com 

viernes, 28 de agosto de 2020

Un libro muy especial



Por Eduardo Contreras:
Hay muy buenos libros respecto de la historia de determinados acontecimientos que marcaron épocas y conmovieron a buena parte de la Humanidad. Entre los sucesos terribles que han tenido lugar en nuestra América se encuentra lo ocurrido durante el período de la dictadura sanguinaria de Augusto Pinochet en Chile. En relación a sus orígenes reales y a los personajes e instituciones que abrieron paso a esa tragedia se ha escrito mucho. Y esta vez hablamos de un texto esencial que acaba de aparecer.


“Entre la Araña y la Flecha, la Trama Civil contra la Unidad Popular” es el título del último libro que, con Ediciones B, acaba de publicar el notable historiador español Mario Amorós y que ya se encuentra en venta en librerías. Es un trabajo realmente especial, serio, contundente, acerca de la peor tragedia vivida por el pueblo de Chile en toda su historia y que nos llega justo cuando está a punto de cumplirse medio siglo desde el triunfo político electoral del presidente Salvador Allende y la alianza de partidos denominada la Unidad Popular.

Un triunfo histórico que fue un verdadero amanecer para la sociedad chilena en sus más variados aspectos, tanto materiales como culturales, y en que, sin violencia alguna del Estado, pero con mucha violencia de los opositores a Allende, empezaron a realizarse cambios reales por vez primera en la historia del país. Cambios que, luego de 3 años de gobierno de Allende, fueron destruidos a costa de miles y miles de chilenas y chilenos de todas las edades que fueron asesinados, torturados y hechos desaparecer en manos de los que alguien, alguna vez, por tremendo error, llamó “nuestros valientes soldados “. Es decir, los miembros de las Fuerzas Armadas y Carabineros de Chile, guardianes de los sectores económicos poderosos del país. Cambios necesarios, indispensables que, lamentablemente, nunca más absolutamente ningún mandatario posterior ha tenido el valor y la capacidad de intentar reponerlos y que explican sobradamente los dramáticos problemas que ha sufrido el pueblo chileno durante todo el tiempo posterior al sangriento derrocamiento de Allende.

El libro de que hablamos es fruto del trabajo de muchos meses del historiador valenciano, revisando archivos institucionales y personales, publicaciones de periódicos y revistas de Chile y otros países, artículos o trabajos en obras colectivas, trabajos inéditos, libros y expedientes, que corresponden a las más diversas personas u organizaciones de distintos sectores. Sus fuentes, su investigación, dejan clara su objetividad científica.

Como se señala en la contraportada del libro, la feroz represión desatada desde el 11 de septiembre del 73, comenzando por el increíble bombardeo a La Moneda, opacó “la complicidad de los sectores civiles en la instalación de la dictadura militar encabezada por Augusto Pinochet” Lo que objetivamente llevó al olvido de quiénes fueron los principales autores y promotores del golpe y del genocidio consecuente. Y era hora ya, pasados tantos años, de traer toda la verdad a la memoria. Mostrar a los que pidieron y lograron la intervención del gobierno norteamericano y la CIA en la vida de nuestro país, a los que sabotearon la economía, a los terroristas, violentistas e instigadores de la intervención de los uniformados.

Este trabajo, este texto, honra además a las agrupaciones de derechos humanos de nuestro país. En particular a la Agrupación de Familiares de Ejecutados Políticos y a la Agrupación de Familiares de Detenidos Desaparecidos, pues fue a esas organizaciones a las que tuvimos el honor de representar y patrocinar junto al querido colega Alfonso Insunza, ya fallecido, en la querella que presentamos hace unos años, precisamente en contra de los autores civiles del golpe del 73.

Obviamente, dada la realidad nacional, ha sido una acción penal todavía pendiente. Pero tuvo el mérito de lograr significativas declaraciones de varios de los personajes claves de este tan dramático episodio de nuestra historia. Y, por supuesto, el historiador Amorós trabajó también con ese importante material.

Invitamos a todos quienes son partidarios y defienden la verdad y la justicia a hacerse de este texto que aporta tanta verdad sobre tanta mentira que hasta hoy difunden los mismos sectores políticos y los mismos medios de comunicación de Chile que fueron parte activa de la dictadura. 
eduardocontreras2@gmail.com



viernes, 25 de octubre de 2019

La huella criminal pinochetista

Por Jesús Sotillo Bolívar:

   La huella criminal de Pinochet quedó también plasmada en la Constitución que dejó instaurada, que niega los derechos del pueblo chileno y que los gobiernos de Bachelet y Piñera, poco o nada hicieron por enmendarla.

La sombra de la muerte persigue al Criminal Augusto Pinochet y sus encubridores, que hoy gracias a documentos desclasificados y confesiones de militares que participaron en sus tropelías contra el pueblo chileno, desnudan la perversidad de estos personajes y sus encubridores, tanto en Chile como en el Exterior.
Y digo de sus encubridores hacia el Interior de Chile, porque la desclasificación de documentos nos permite ver claramente la participación de Estados Unidos y la CIA en el encumbramiento y ocultamiento de los crímenes pinochetistas, como el, el papel jugado por la Iglesia Chilena, los medios de comunicación, en particular el Mercurio y algunos partidos políticos.


Revela la prensa internacional recientemente, las declaraciones de un militar chileno de alto rango, ligado a la Dictadura de Pinochet, que reconoce el asesinato de cuatro mil ciudadanos de ese país por las fuerzas de seguridad de  la dictadura militar.

Bueno, se podría decir, que era un secreto a voces la matanza realizada contra los ciudadanos chilenos por parte de la dictadura militar, sólo se desconocía y se desconoce todavía, el número de ellos, porque todas las cifras que se aportan son conservadoras, tal fue de intenso el oleaje represivo criminal. Ya el informe Rating (Comisión de la Verdad) 1991, contabilizaba 2.279 ejecuciones extrajudiciales, pero los informes elevados a los diferentes presidentes de Chile, post dictadura militar, hablan de 40.000 víctimas aproximadamente. Cifra que engloba desaparecidos, torturados, ejecutados sin fórmula de juicio etc.

Las cifras son tan escandalosas que nos permiten preguntarnos, quienes fueron más criminales, ¿los militares chilenos o los que apoyaron las dictaduras argentinas? Sólo el tiempo, podrá revelar, las verdaderas crueldades cometidas, porque todavía, tanto en Chile como Argentina, los militares represores tienen padrinos que los siguen encubriendo y eso impide que la mano de la justicia llegue plenamente a ellos.

Pero por lo pronto, podemos mencionar en el caso de Chile, algunos de estos crímenes monstruosos, cometidos con la anuencia de Pinochet y sus encubridores norteamericanos: El Caso del Canta Autor VÍCTOR JARA, quien fue recluido en el Estadio de Chile, de donde fue sacador para ser torturado y asesinado. A VÍCTOR JARA, SE LE CORTARON LOS DEDOS, MACHACARON LAS MANOS Y SE LE CORTO LA LENGUA. Esta canta-autor había compuesto con anterioridad a estos hechos una canción dirigida al soldado. En una de sus estrofas decía “Soldado, no me dispares, soldado tu mano tiembla, soldado no me dispares”. A los militares que lo asesinaron por cantarle al pueblo, no les tembló la mano, y actuaron con saña sobre su cuerpo. También el caso del estudiante venezolano. Enrique Maza Carvajal, quien fue secuestrado en los centros de resistencia obrera en Chile, torturado y luego fusilado. Por cierto, que este caso está en el expediente que la ONU tiene sobre el Dictador. La Caravana de la Muerte donde comandos militares fusilaron a decenas de militantes de izquierda.

Pero igual lo hicieron con otros y mire que estamos comentando lo que han podido conocerse. Quemaron vivo, en 1986 al Fotógrafo Rodrigo Rojas y el atentando realizado por la DINA en Washington contra Orlando Letelier, Ministro de Defensa de Allende, ejecutado órdenes directas de Pinochet y Ronni Moffilt, quienes murieron calcinados por el bombazo criminal. La mano asesina del dictador Pinochet se extendía hasta donde estaban, los que lo encumbraron en el poder, Estados Unidos.

Pero resulta, que Augusto Pinochet, no sólo fue un asesino despiadado, sino, que también fue un ladrón. Según los tribunales chilenos amasó una fortuna cercana a los DIECIOCHO MILLONES DE DÓLARES, a mi juicio cifra conservadora, porque no incluye la fortuna encubierta que mantienen sus testaferros. La familia del dictador, ávida de fortuna, esperaba con ansiedad este dinero mal habido, manchado de sangre, pero al parecer ha sido retenido y esa herencia fatídica no se concretará.

Hoy cuando la crisis lleva a su máxima expresión en Chile y que Piñera, para justificar la violencia contra su pueblo dice que “Estamos en guerra”, nos recuerda el mismo discurso dictatorial que ensangrentó al pueblo chileno, hoy encubierto con una Constitución, que niega el Derecho a Huelga y los Derechos Humanos de los ciudadanos chilenos.

Queda de esta manera retratado para la Historia, Augusto Pinochet, no sólo como dictador asesino sino, también como un vulgar ladrón, vergüenza para los que lo encumbraron y lo encubrieron, si es que tienen un mínimo de conciencia humana. Queda retratado también para la historia, la conducta leonina y timorata de sus sucesores en la presidencia de la República quienes han dejado muchos de los crímenes cometidos en total impunidad, han gobernado con una Constitución que niega los derechos fundamentales al pueblo chileno, e intentaron consolidar un sistema neo liberal que mantiene constreñidos y en manos del Fondo Monetario Internacional, a todo el pueblo chileno.
Profesor de la UCV 
jesussotillo45@gmail.com