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miércoles, 2 de septiembre de 2020

La vacuna cubana no sólo es soberana, sino que inocula dignidad



Por Rolando Prudencio Brincón:
Soberana como ella es, es digno de imitar el ejemplo de quien la produjo, como es Cuba, que tiene ya hoy su propia vacuna.
Y no digo que sea digno de imitarse el hecho de que deban todos vacunarse contra la pandemia del covid 19, que es a lo único que atinan quienes están a la espera de que las potencias pongan a disposición para que la usen quienes no la tengan, sino que sea digno de imitarse ése ejemplo de Cuba, que eso sí es digno de imitación.


Vale decir que ahora en adelante, que los países que no han desarrollado su propia vacuna, y que están a la espera que todos sean inoculados contra el coronavirus con vacunas ajenas;

¡ojalá!, tuvieran la capacidad de soberanamente tener su propia vacuna, tal cual las potencias están hoy en carrera para obtenerla, sea el caso de Rusia, China, Inglaterra, los EE.UU., etc., que hasta el día de hoy tratan de tener su propia vacuna, a diferencia de la Revolución cubana, que la ha puesto a disposición de todo su pueblo; y como además tenía que ser dado su modelo revolucionario socialista.

Claro que lo que además hace la diferencia con las otras vacunas, y no sólo con el resto de los países que están en carrera de obtener su propia vacuna, sino además con el resto que no cuentan con una propia, y que están a la espera de que quienes las obtengan, les autoricen para ser usadas por quienes no la tienen; es que Cuba ya tiene la propia, pero con la diferencia que lo ha hecho someramente soportando un bloqueo que no soporta ninguna otra nación, y desde hace ¡60 años!

Pero hay una otra razón que le da más mérito aún, es que no sólo sea soberana la vacuna, sino que sea solidaria, pues es esa la inspiración internacionalista y martiana en la que se funda, y sigue fundándose y refundándose la propia Revolución cubana.

Mucho se ha especulado sobre que las vacunas tienen no sólo el propósito de inmunizar contra el coronavirus, sino inocular chips para controlar el comportamiento.

Y ésa es otra de las Razones de Cuba que la hace más saludable, pues el único propósito es seguir compartiendo sus logros en beneficio de la humanidad, tal cual lo ha hecho, a través de una serie de misiones solidarias internacionalistas a lo largo de la Revolución, ya sea enviando las brigadas médicas a otros países para combatir, el ébola en África, como reconoció la propia OMS, el 2010. O la ayuda médica enviada a Haití después del terremoto en 2012; o como ahora mismo para combatir el coronavirus en casi dos veintenas de países de donde han sido despedidos con honores y agradecimientos eternos.

Son estos motivadores motivos por los que no sólo se puede decir que la vacuna cubana, no sólo es soberana, sino que inocula solidaridad y dignidad; y ésa es la explicación por la que no se puede sino desearle: ¡Larga vida!, a la Revolución Cubana.
prudenprusiano@gmail.com

miércoles, 29 de julio de 2020

“Ser internacionalistas es saldar nuestra propia deuda con la humanidad”. Fidel Castro.



Por Sergio Rodríguez Gelfenstein:
Desde muy temprana edad, Fidel Castro fascinó multitudes por una imanada elocuencia que deslumbraba a los que lo escuchaban. Sus discursos devenidos en pedagogía revolucionaria a partir de enero de 1959 permiten conformar y dar continuidad al hilo histórico de la revolución cubana. Sería muy difícil establecer una alocución mejor que otra en términos retóricos, pero en cuanto a contenido se refiere, hay algunas que marcaron pauta y definieron el curso de Cuba y de la vida de su pueblo.


Uno de ellos -entre los más trascendentales a mi juicio- es el pronunciado el 5 de diciembre de 1988 en la Plaza de la Revolución de La Habana, en la conmemoración del 32 aniversario del desembarco del Granma, fecha considerada fundacional de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Cuba. Esta proclama, esclarecida en su esencia y notable en su dimensión, encarna el valor de la erudición, la memoria de la lealtad, la confianza en el futuro, la fuerza de los momentos difíciles y la felicidad en la victoria que Fidel siempre supo transmitirle a su pueblo.

Al explicar los avatares de la misión internacionalista del pueblo cubano que condujo a la derrota total del ejército sudafricano en la batalla de Cuito Cuanavale en el sureste de Angola, la cual trajo consigo el fin de la oprobiosa ideología del apartheid en toda África, el comandante en jefe de la revolución cubana selló sus palabras con dos frases: "Ser internacionalista es saldar nuestra propia deuda con la humanidad. Quien no sea capaz de luchar por otros, no será nunca suficientemente capaz de luchar por sí mismo".

Con ello, Fidel firmó una hoja más en el libro de la leyenda de Cuba, proporcionándole estructura formal a un distintivo que estando adherido férreamente a la perenne tradición de lucha de su pueblo, ahora, de la mano del líder, adquiría dimensión superlativa al transformarse en identidad que daba continuidad a su historia, pudiendo ser asumida por las nuevas generaciones que habrían de nacer en la gloriosa isla del Caribe, como expresión pura de la cubanidad.

Veinte años antes, en 1968 Fidel ya se había referido al tema. Al dirigirse al pueblo en una alocución televisada para analizar los acontecimientos que habían ocurrido en Checoslovaquia durante ese año, refrendó su convicción de que: “…el ideal comunista no puede olvidarse un solo instante del internacionalismo. Los que luchan por el comunismo dentro de cualquier país del mundo, no pueden nunca olvidarse del resto del mundo y cuál es la situación de miseria, de subdesarrollo, de pobreza, de ignorancia, de explotación en este resto del mundo”.

Cuando Fidel hablaba de la deuda que Cuba tenía con la humanidad, tal vez estaba recordando a aquellos que viniendo de otras tierras lucharon junto al pueblo cubano por su independencia. El más destacado entre ellos fue sin duda Máximo Gómez, nacido en República Dominicana quien llegó a ostentar el grado de Mayor General terminando la Guerra de Independencia de 1895 como General en Jefe del Ejército Mambí.
Pero no fue el único, junto a él estuvieron los hermanos peruanos Leoncio Prado y José Santos Grocio Prado, el puertorriqueño Juan Rius Rivera, el polaco Carlos Roloff, el colombiano Avelino Rosas, el chileno Pedro Vargas Sotomayor y los estadounidenses Thomas Jordan y Henry Reeve entre otros, todos de destacada participación en la contienda emancipadora.

Pero también, desde muy temprano Cuba había ofrecido su solidaridad generosa a otros pueblos.  José Francisco Lemus llegó al grado de coronel del Ejército de Bolívar, Francisco Agüero y Manuel Andrés formaron parte del Ejército Libertador de Bolivia como subtenientes.

Gesta relevante de la historia más reciente de Cuba fue la participación de centenares de sus hijos que organizados por el partido Comunista o a través de otros procedimientos, acudieron al llamado de España para defender la República.  Formaron parte de la 15 Brigada Internacional, el 50 Regimiento de Milicias, la 112 División al mando de Enrique Líster, la 46 División al mando de Valentín González “el Campesino” y el Batallón Abraham Lincoln en el que una de sus compañías que estaba destinada a los enfrentamientos en las zonas más álgidas tenía una sección constituida íntegramente por cubanos provenientes de la centuria Guiteras al mando de Rodolfo de Armas, caído en combate en febrero de 1937. De la misma manera, dieron su vida en España los destacados revolucionarios cubanos Moisés Raigorodsky, líder estudiantil, el obrero Policarpo Candón y el escritor y periodista Pablo de la Torriente Brau, quien había nacido en Puerto Rico.

En el área de la salud, ya en el siglo XIX se destacaron médicos cubanos que fueron a salvar vidas en conflictos de otros países, entre ellos los doctores Antonio Lorenzo Luaces de Iraola Guerra quien participó en la guerra de Secesión de Estados Unidos, Manuel García Lavín y Chappotin en la guerra franco prusiana, donde obtuvo la Legión de Honor de Francia y Luis Díaz Soto en la guerra civil española, inaugurando una tradición que la revolución triunfante en 1959 habría de transformar en vocación y práctica permanente convirtiéndola en valor intrínseco que el pueblo de Cuba construiría para el bien de su propia salud y la de toda la humanidad.

Ya en 1960, tras el terremoto ocurrido en el mes de mayo en Chile, médicos y técnicos de salud cubanos acudieron a prestar ayuda solidaria cuando la revolución apenas transitaba su segundo año, a pesar que más de 3.000 médicos (alrededor del 50% de los existentes) habían abandonado el país cuando percibieron que la medicina dejaría de ser un bien de lucro para tornarse en derecho de todo el pueblo.

En 1963, se produce la formalización de la colaboración médica cubana como instrumento de amistad y solidaridad con los pueblos a partir del 23 de mayo de ese año cuando es enviada una brigada de 54 trabajadores de la salud a Argelia, país africano que había obtenido recientemente su independencia del dominio francés. Este primer contingente estuvo conformado por 29 médicos, 14 enfermeros y enfermeras, 7 técnicos de rayos x y 4 odontólogos que cumplieron su misión de forma totalmente voluntaria.

 En las tres primeras décadas de la revolución, Cuba prestó asistencia médica en innumerables países, entre ellos Vietnam, Angola, Siria, Etiopía, Namibia, Líbano, Libia, Palestina y Nicaragua cuando fue asolada por el terremoto de 1972 en tiempos en que el país vivía bajo la atroz dictadura de Somoza. Posteriormente, misiones similares acudieron a Perú afectado por un terremoto, a Haití, Guatemala, la misma Nicaragua ya durante la revolución sandinista, Granada, Brasil, Pakistán y Uruguay entre otros.

Junto a ello, Cuba comenzó a ofrecer gratuitamente becas para la formación de médicos en sus universidades, en primera instancia a Vietnam, a aquellos países africanos que iban accediendo a la independencia en la década de los 70 del siglo pasado y al Chile de Salvador Allende. La amplia solicitud de países del mundo subdesarrollado para que Cuba les formara profesionales de la salud condujo a la fundación en 1999 de la Escuela Latinoamericana de Medicina (ELAM). Según su página oficial éste es un “proyecto científico–pedagógico [que] hoy acoge a estudiantes de 122 países latinoamericanos, caribeños, de Estados Unidos, África, Asia y Oceanía. Estos jóvenes presentan diversidades étnicas, educacionales y culturales, pero todos cursan sus estudios en un clima fraterno y amistoso” configurando una experiencia única de su tipo en todo el mundo, que también es expresión de los altos valores humanistas y solidarios de la Cuba revolucionaria.

En abril de 1986 ocurrió un accidente en una central nuclear al norte de Ucrania en las inmediaciones de la ciudades de Chernóbil y Pripiat, a unos 15 km. de la frontera con Bielorrusia. Se calcula que alrededor de 600 mil personas recibieron algún grado de radiación, entre ellos muchos jóvenes e infantes. Una vez más, Cuba se ofreció para dar tratamiento a esos niños afectados por el accidente. En ese marco, entre marzo de 1990 y noviembre de 2011, 26.114 pacientes (84% niños) de Ucrania, Rusia y Bielorrusia recibieron acogida y tratamiento en una urbanización especialmente habilitada para ello al este de La Habana. Vale recordar que en el intertanto, la Unión Soviética desapreció, Cuba fue sometida a un incremento del criminal bloqueo de Estados Unidos conduciendo a lo que fue denominado “período especial”, el momento más crítico en términos económicos desde 1959, sin que el programa de apoyo a la recuperación de los niños de Chernóbil fuera paralizado o suspendido.

El 10 de septiembre de 2014 ante un llamado realizado el día anterior por el Secretario General de la ONU, Ban Ki-moon recabando ayuda para detener el avance de la epidemia de ébola que afectaba a varios países africanos,  el gobierno de Cuba dio a conocer, que aportaría  una brigada de 165 integrantes, de los cuales 62 eran médicos y 103 enfermeros y enfermeras con un promedio de 15 años de experiencia que se ofrecieron voluntariamente para esta misión de alto contenido humanitario, dada la peligrosidad del virus. Estos se sumaron a los 23 colaboradores médicos que Cuba ya tenía en Sierra Leona y 16 en Guinea. Cuba fue el país del mundo que más aportó a la lucha contra esta epidemia en África.

 En el desarrollo, mejoramiento, ampliación y especialización de la ayuda médica cubana, el 25 de agosto de 2005, el comandante en jefe Fidel Castro decide la fundación de una brigada internacional de médicos especializados en situaciones de desastres y graves epidemias. Dos días antes, el huracán Katrina había irrumpido desde el golfo de México en el sur de estados unidos causando muerte y devastación en los estados de Lousiana, Mississippi y Alabama. No importó que Cuba siguiera sometida al cruel bloqueo estadounidense que por 45 años en ese momento golpeaba cotidianamente la vida del pueblo. Una vez más, estuvo presente el sentimiento humano por encima del conflicto para ofrecer la necesaria ayuda médica para el atribulado pueblo de esos estados sureños.

En el interés de “saldar su deuda con la humanidad” como había dicho Fidel, ese contingente recibió el nombre de Henry Reeve -rindiendo de esa manera- homenaje a aquel joven neoyorkino quien con solo 19 años se incorporó a la lucha independentista de Cuba contra el dominio español.

Henry Reeve nació en Brooklyn el 4 de abril de 1850. En Cuba fue conocido como “el Inglesito”. Por su valentía y disciplina en el combate fue ascendiendo en el escalón de mando del ejército mambí hasta llegar a ostentar el grado General de Brigada en 1873 después de haber participado en más de 400. Fue segundo del Mayor general Ignacio Agramonte y, a la muerte de éste, pasó a ser el segundo del Mayor general Máximo Gómez. Bajo el mando de Agramonte, Reeve participó en el rescate del general Julio Sanguily que se encontraba prisionero de los españoles en octubre de 1871.  Agramonte, Reeve y otros 34 soldados vencieron a una tropa realista de 120 hombres

Bajo el mando de este último, Reeve participa en la invasión a la central provincia de Las Villas, circunstancias en la cual el 4 de agosto de 1876 en Yaguaramas, su unidad es aniquilada en un combate y ante la imposibilidad de escapar, prefiere quitarse la vida antes de caer en manos de los españoles.  En su libro “Reeve: el inglesito”, Gilberto Toste Ballart afirma que la vida revolucionaria del joven estadounidense “fue de gran brillantez y gloria, reconocida aun por sus adversarios del lado colonialista”.

Con su nombre inmortal,  desde el inicio de la pandemia de Covid-19 en el mundo hasta la fecha, alrededor de 10 mil cooperantes cubanos han integrado el Contingente. Según informó el ministro de Salud de Cuba, José Ángel Portal, hasta el momento 44 contingentes de la brigada “Henry Reeve” han trabajado en 37 países “con la participación de más de 3.750 profesionales, de los cuales el 64% son mujeres y se han sumado al resto de los 58 países [donde existe ayuda médica cubana] que también han atendido a más de 79.000 pacientes”.

La Brigada “Henry Reeve” ha hecho suyo el principio de Fidel y han entendido que al luchar por la vida de otros, lo están haciendo por Cuba. Pero van más allá. Lo hacen con entrega, con amor, con profundo sentimiento humanista, sin pedir nada a cambio encarnando un ejemplo inimitable de los ideales más puros y los principios más sólidos que deberían regular las relaciones entre las naciones y los pueblos del planeta

Por todo ello, sería de elemental justicia que se le concediera el Premio Nobel de la Paz a la Brigada Henry Reeve que ha esparcido salud por el mundo, poniendo a Cuba, a su pueblo, y a su personal médico en el pedestal más alto al que se puede aspirar: el de ser promotores de vida y de amor en todos los rincones del mundo a donde ha llegado su brazo solidario y fraterno sin medir dificultades, contratiempos ni adversidades solo con el cerebro y el corazón puestos en transmitir la grandeza desbordante de Cuba, de su pueblo y de su revolución. Así, también se rinde homenaje al apóstol José Martí quien estableciera con plena certeza que “Patria es humanidad”.
sergioro07@hotmail.com

martes, 29 de mayo de 2018

El retorno de cada informe acumula las ruinas: 4.000 millones carecen de protección social


Por Eduardo Camin*: 
Alguna vez leí, que el tiempo es como las lenguas de Esopo, la mejor y la peor de las cosas, el agente de la creación y el de la destrucción. Suscita lo nuevo y acumula las ruinas. Mientras divagaba entre reflexiones sentado en un banco frente a la Universidad de Ginebra. Observaba como un pequeño rayo de sol primaveral se filtraba entre las empinadas calles de la ciudad vieja y su resplandor se apodero de mí al caer la tarde, el Siglo de las Luces de Jean Jacques Rousseau había removido las neuronas agazapadas en ese laberinto de pequeñas y empedradas calles de Ginebra, trescientos años después absorbimos parte de la historia del pensamiento Universal, en ese camino al ayer.


Es cierto escrito en tiempos de desazón y cambio, pero también de hallazgos felices y promesas de mejor convivencia, magníficos espejos de vida. Reflejo de una Europa que comienza a formarse tratando de superar las causas de la división —las guerras entre príncipes y señores en las que mueren los pueblos, las guerras por intereses disfrazadas de guerras de religión—estos tiempos pueden ser motivo de meditación sobre el espacio político y cívico que hoy configuramos.

Mientras tanto continuaba leyendo con atención otro de los Informes de la Organización del Trabajo (OIT) proclamados en esa misma y hermosa ciudad al borde del lago Leman, este ya me situaba en la realidad de la reflexión humana; unas veces sometida y otras sublevadas. Eso si más cerca del mito de Cronos devorando a sus hijos, que del Contrato Social de J. J. Rousseau.

4.000 millones de personas en el mundo carecen de protección social, según los nuevos datos presentados en él, sólo 45 por ciento de la población mundial se beneficia efectivamente de al menos una prestación social, mientras que el otro 55 por ciento –cuatro mil millones de personas – no tiene ninguna protección.

Sólo un 29 por ciento de la población mundial dispone del acceso a una seguridad social integral mientras que el 71 por ciento restante, 5.200 millones de personas, no están protegidas, o lo están sólo parcialmente. El informe recomienda aumentar el gasto público destinado a la protección social a fin de extender la cobertura de la protección social, sobre todo en África, Asia y en los Estados Árabes, para garantizar al menos un piso de protección social básico para todos.

A la vez que, pone de manifiesto que la protección social universal contribuye a erradicar la pobreza, reducir las desigualdades, promover el crecimiento económico y la justicia social, así como a alcanzar los  Objetivos de Desarrollo Humano(ODS), comprometido por los gobiernos en el 2015.

El informe destaca la necesidad de extender la protección social a los trabajadores de la economía informal como una manera de formalizar su actividad y mejorar sus condiciones de trabajo. “Sin embargo, los recortes de austeridad a corto plazo van en contra de los esfuerzos de desarrollo a largo plazo. Los ajustes de consolidación fiscal tienen importantes repercusiones sociales negativas y comprometen la realización de los ODS”, declaró Isabel Ortiz, directora del Departamento de Protección Social de la OIT.

El informe muestra que sólo 35 por ciento de los niños del mundo se beneficia de un acceso efectivo a la protección social. A nivel mundial, casi dos terceras partes de los niños – 1.300 millones de niños – no están cubiertos, la mayoría de ellos viven en África y Asia.En promedio, sólo el 1,1 por ciento del PIB es destinado a las prestaciones familiares y para los niños entre 0 y 14 años, lo cual pone en evidencia que la inversión en los niños es significativamente insuficiente.

Mientras tanto la cobertura de la protección social para las personas en edad de trabajar sigue siendo limitada. Sólo 41,1 por ciento de las madres de recién nacidos perciben una prestación por maternidad, y 83 millones de las nuevas madres no tienen cobertura. Otras conclusiones en este ámbito incluyen el hecho que sólo 21,8 por ciento de los trabajadores desempleados se beneficia de prestaciones de desempleo, mientras que 152 millones de trabajadores desempleados no tienen cobertura.

Los nuevos datos de la OIT muestran también que en el mundo sólo 27,8 por ciento de las personas con discapacidades severas reciben una prestación por discapacidad. La investigación indica que, a nivel mundial, 68 por ciento de las personas que superan la edad que da derecho a la jubilación reciben una pensión de vejez, lo cual está asociado con la expansión de las pensiones contributivas y no contributivas en numerosos países de medios y bajos ingresos.

En promedio y con grandes variaciones regionales, el gasto en pensiones y otras prestaciones para los adultos mayores representa 6,9 por ciento del PIB, el informe pone de manifiesto que el nivel de las prestaciones es con frecuencia demasiado bajo e inadecuado para permitir que los adultos mayores salgan de la pobreza. Esta tendencia suele estar incentivada por las medidas de austeridad.

Algunos Estados están revirtiendo la privatización de las pensiones debido a que esas políticas de privatización no arrojaron los resultados esperados, muchos países están regresando a los sistemas públicos basados en la solidaridad.El informe destaca que el derecho a la salud todavía no es una realidad en muchas regiones del mundo, en especial en las zonas rurales donde 56 por ciento de la población carece de cobertura de salud, frente al 22 por ciento en las zonas urbanas. Se calcula que serán necesarios otros 10 millones de trabajadores de la salud a fin de alcanzar la cobertura universal de la salud y garantizar la seguridad de la población, incluso en las situaciones de emergencia, como durante la crisis causada por el Ébola.

Los cuidados de larga duración – necesarios sobre todo para los adultos mayores – siguen excluyendo a más de 48 por ciento de la población mundial, las mujeres resultan desproporcionadamente afectadas. Sólo 5,6 por ciento de la población mundial vive en países que ofrecen una cobertura de los cuidados de larga duración para toda la población en base a la legislación nacional.
Como consecuencia, se estima que unos 57 millones de trabajadores “voluntarios” no remunerados dispensan la gran parte de los cuidados de larga duración. Principalmente mujeres que llevan la mayor parte del peso del cuidado informal de los familiares. Mayores inversiones en los servicios de cuidado podrían aliviar la pobreza de las personas mayores y hacer frente a la escasez de trabajadores de la salud calificados, que se estima en 13,6 millones a nivel mundial.

No obstante, las soluciones que se proponen, y consecuentemente aplicaran, los gobernantes del planeta prolongan, en cualquier caso, la perennidad de la actual situación, ya que  la lógica inmanente de la economía es el del beneficio ampliado como condición de supervivencia estructural; privatización de fondos públicos, prolongación de la jornada laboral, despido libre, disminución del gasto social, desgravación fiscal a los empresarios y los fondos buitres. Es decir, si las cosas no van bien es porque no van peor.

Los problemas económicos y sociales actuales son muchos, difíciles y complejos .  A la lectura de estos Informes confirmamos de hecho,que una gran mayoría de la población mundial está excluida de la “democracia” “el mercado” y la “modernización”. La dependencia, el subdesarrollo, el desempleo, la marginalidad, el analfabetismo, la violencia y la pobreza no son lacras heredadas del pasado, como algunos dirigentes políticos pretenden soslayar; en realidad la fragilidad de sus economías sometidas a los vaivenes del gran capital, continúan amenazando una gran parte de sus pueblos. Las políticas neoliberales con sus efectos alienantes dominan prácticamente todo el escenario, mundial.El transcurso del tiempo es incesante, pero presenta una regularidad en el retorno periódico de cada Informe, alarmante, que suscita lo nuevo y acumula las ruinas.
Periodista uruguayo,

sipagola@adinet.com.uy