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sábado, 28 de marzo de 2020

El Coronavirus, el reconocimiento y cuidado del personal esencial


Por Jesús A. Rondón:
Formamos parte de un momento de la historia excepcional, pues la pandemia del coronavirus ha logrado que a nivel mundial se tomen medidas nunca vistas y de manera casi simultánea. En Venezuela, por el contrario, hemos viviendo momentos que nos han llevado de una u otra manera a los límites, solo que, por otras razones, como por ejemplo el paro petrolero o el mega-apagón; y ahora debemos enfrentar la amenaza de la trasmisión rápida de esta enfermedad.


En todas esas ocasiones y en el presente hemos contado con un sector de la población trabajadora, que forma parte de una noción en la jerga del manejo de crisis; denominada personal esencial. Socialmente se tiende reducir a aquellos que tienen labores sanitarias, pero nada más alejado de la realidad, pues para que nuestro mundo siga funcionando en los mínimos necesarios, hace falta la labor diaria de muchas personas.

Cuando se lee personal esencial en situaciones de crisis, socialmente se tiende reducir a aquellos que tienen labores sanitarias, pero nada más alejado de la realidad, pues para que nuestro mundo siga funcionando en los mínimos necesarios, hace falta la labor diaria de muchas personas.

El personal sanitario esta en uno de los frentes de acción, quizás el más visible; pero dentro de estos no solo hay médicos y enfermeras, también hay administrativos, conductores de ambulancia, personal de limpieza, entre otros y otras; que como recién apunte garantizan variados aspectos de la operación, tras las primeras líneas.

Dentro del personal esencial encontramos al personal de seguridad, bien sea publico o privados, los primeros son el mayor contingente y están garantizando el orden público y el acatamiento de las instrucciones del Estado; así también están los privados que custodian el patrimonio no público. Cuando las condiciones recrudecen, en este ámbito, entran en la escena las fuerzas armadas nacionales. 

Son personal esencial aquellas personas que forman parte del circuito de comercialización de alimentos, medicinas, de tal manera que Usted solo ve al dependiente que le suministra el producto, pero este forma parte de otros y otras que van desde los transportistas, almacenistas, hasta los gerentes.

Hay que seguir generando bienes de primera necesidad, de tal manera que hay actividades de manufactura que no se detienen, así como las agrícolas, que se mantienen en los límites necesarios. Hay personas elaborando alimentos y otros elementos de primera necesidad.

En lo público (o privado) hace falta que funcionen servicios esenciales, como: agua potable, electricidad, gas, saneamiento básico (recogidas y procesamiento de desechos y limpieza de áreas claves) y telecomunicaciones. En estas actividades mujeres y hombres hacen trabajos cada día, independientemente de las condiciones.

Los vemos cada día, pero no los incorporamos dentro de la idea de personal esencial, estos son los trabajadores de la prensa. Son un entramado que hace posible que Usted este leyendo esta nota y que cada día este informado de los acontecimientos que van marcando las crisis y la gestión de las mismas.

Finalmente existen un gran número de personas que deben tomar decisiones en el Estado, y estas no serían posible sin un gran contingente que las viabilice y las soporte. Utilizare una palabra, con poca reputación, pero de la que rescato su esencia, la burocracia. Sin estas personas los líderes políticos que están al frente de los Estados, no podrían tomar las decisiones adecuadas.

Seguro estoy que su escrudiñamos más, encontraremos otros oficios y saberes esenciales, pero la idea por ahora es visibilizar por lo menos, las grandes áreas de trabajo que por estos días siguen laborando y con ello garantizando unas condiciones adecuadas para la población que debe acatar un confinamiento obligatorio. Debo aclarar, sin embargo, que el orden en que los presento no significa un orden jerárquico alguno.

En estos momentos los diversos liderazgos en los Estados del mundo buscan gestionar la situación de pandemia que adquirió el coronavirus. La responsabilidad de ninguna manera es minúscula, en dimensión alguna; pues al final sus decisiones definen, aunque suene dramático; quienes viven o quienes mueren.  Una decisión inoportuna o errada se traduce en número de decesos o lo contrario, como se quiera ver, sin aludir a un caso en particular, ya lo estamos viendo, solo que es temprano para balances definitivos. Esto no solo aplica a la población general, tiene una especial repercusión en el personal esencial, de allí que no solo es necesario el reconocimiento, sino el cuidado de las personas que forman parte de esta categoría.

Una crisis se agrava si el personal esencial se ve comprometido y esta situación es causada por la falta de control de los procesos peligrosos a los que se encuentran expuestos, por ejemplo, en la atención a pacientes (o presuntos) sin las protecciones debidas, u otro menos visible relacionado con la organización del trabajo, es decir largas jornadas o falta de tiempos de descanso.  

En algunos países ya se escuchan declaraciones de representantes laborales del personal sanitario, por ejemplo; denunciando que existen personas que empiezan a experimentar fatiga laboral, gracias a las largas jornadas que deben realizar. Tal situación, no solo compromete al trabajador o la trabajadora en cuestión, sino a la persona que es atendida. Solo pregúntese ¿qué condiciones tiene un médico para hacer un diagnóstico después de doce horas de intensa jornada?, ¿sus habilidades de observación se mantienen? 

No se ignora que desde los Estados se realizan acciones para ubicar personal, que de no encontrarse habrá que recurrir a otro componente en situaciones de crisis, el voluntariado, que es otro tema.

Reconozcamos e incluyamos a todos los que hoy en el mundo y en nuestro país, están realizando una labor para detener la pandemia y garantizar servicios básicos. Y no solo eso, demandemos los cuidados necesarios para conservar la salud del personal esencial, pues de no hacerlo serán víctimas colaterales de la crisis; y se comprometerá nuestra vida.

jesusalbertorondon@gmail.com

sábado, 7 de diciembre de 2019

Los agro-exportadores ambiciosos e insensibles, combaten a Alberto Fernández, antes de que asuma.


Por Norma Ferreyra:  

“Para la Argentina, que llueva mucho o nada en la zona más fértil tiene precio: 6 mil millones de dólares. Visto de cerca, el paraíso de la cosecha récord que salvará a una economía en crisis es una trampa. Las jornadas inciertas, los riesgos de aspirar agrotóxicos y la falta de políticas nacionales que garanticen una infraestructura a medida del principal polo agroexportador de soja del mundo convierten el traslado de cereal en un duelo entre transportistas, policías trasnochados, pungas, automovilistas y vecinos. El cronista Ricardo Robins recorrió el gran Rosario para mostrar la otra cara del maíz, el trigo y la soja, la de los camioneros que duermen al costado de la ruta”. Esto expresaba el cronista en la revista de la Universidad de San Martin “Anfibia” a principios de este año. (la foto es de la Revista)


Precisamente, estamos al final del nefasto mandato de “Cambiemos”, donde se involucran la Coalición Cívica y la UCR., que son sus cómplices. Hoy es alarmante, lo que ocurre en la ruta 12 desde donde un particular, habla desde su celular y describe lo siguiente “Acá.. Ruta 12 en Roldán. Santa Fe, hay kilómetros y kilómetros de camiones para vende su soja y sus cereales, porque no quieren pagar aumentos de retenciones,-acá está la prueba-dice el automovilista, que está el 3 de Diciembre de 2019, a un costado de dicha ruta e indignado, repite que es para no colaborar con Alberto Fernández cuando asuma.

Y yo le digo a ese señor que desde su indignación, se comunica con todos nosotros, que no se preocupe, porque vamos a cambiar esta historia negra de los “capos sojeros”, que se volvieron anti-argentinos, a pesar de que sus hijos, también lo son. Vamos a tener que invertir en rutas especiales, que no hizo nadie, para que los sojeros vayan por esa y no por otras rutas, obstruyendo el paso a los demás ciudadanos que por allí, circulan.

Vamos a tener que evitar las muertes de los obreros del campo por envenenamientos, ya sea trabajando  en el campo o en los transportes, por el exceso de agrotóxicos con que mantienen semillas sin vender, mediante especulaciones financieras. Vamos a tener que fumigar, sólo por empresas estatales, prohibiendo la venta de esos fertilizantes y agrotóxicos en forma directa a la mafia del Agro, que parece odiar a la Argentina y a su gente. Prohibirles que lo hagan ellos mismos, sin respetar la vida humana. Regular la producción con semillas transgénicas, separando la producción que alimentará a los argentinos con otras formas agrarias sin venenos  y con tierras bien nutridas.

Como ven, no es difícil. Deberemos llenar de Inspectores los campos, para contabilizar las hectáreas cultivadas, con multas a las no cultivadas, impidiéndoles la retención  de los  cereales, para vender en otras temporadas, totalmente sobrecargados de venenos, que perjudican a quienes los cultivan y a los consumidores.

Contratar personal para análisis químicos, en los productos que son para el consumo, desde que salen del campo. Con dichos controles, ya salvamos la desocupación en la Argentina, donde el amo es el Agro y nosotros sus víctimas. Tenemos que legislar sobre el trabajo de peones agrarios y prohibirlo a los menores de edad. La indemnización a los muertos por efecto de agrotóxicos, calificándolos como crímenes de lesa humanidad, con cárcel para esos agro-explotadores, que odian a sus obreros, pero son los que les permiten poder vivir con su familia, sin respirar tóxicos, en las ciudades y countries de lujo.

Siempre pensé que esas fumigaciones, deben ser realizadas por el Estado Provincial y con control Nacional, para evitar acomodos y coimas. Las mismas deben ser seguras para no perjudicar la salud de obreros y pobladores. Estos trabajos deberían ser abonados por quien vende el producto a quien los realiza. Así los desocupados, tendrían una fuente de mucho trabajo y bien remunerada. Y las retenciones agropecuarias serían menores.

Habrá resistencia, claro. Pero habrá que decomisar y expropiar  los cereales o los campos de quienes se resistan, mediante debido proceso. Una reforma agraria, es de esperar ante el desastre tóxico de la población y de los trabajadores, las inundaciones, la infertilidad de la tierra etc. El pueblo deberá apoyar o perecerá muy pronto de enfermedades producidas por su dejar hacer, sin comprometerse con la vida propia y de su familia. Es ahora o nunca.
“En 2019, se estima que se harán 2,2 millones de viajes (unos 650 mil más que en 2018 en el gran Rosario).

 Ahora veamos algunos muertos: el domingo 24 de marzo le tocó el turno de descargar a Víctor Cáceres, un joven cordobés de 30 años, en la playa que la gigante china Cofco tiene en Timbúes. Como el chofer de Villa María no aparecía con su camión Iveco rojo lo fue a buscar el personal de seguridad de la planta. Lo encontraron a las cinco de la madrugada dentro de la cabina, sin vida. Prefectura dio la primera versión oficial de lo ocurrido. Despejó rápido cualquier sospecha. Descartó que se haya tratado de un hecho por intoxicación con fosfina (un agrotóxico). El caso se catalogó como “muerte súbita sin signos de criminalidad”, según el informe de esa fuerza federal y el de Fiscalía de la provincia. La semana anterior, el lunes 18 de marzo, murió Hugo Domingo Pelandino, de 63 años, en la playa de Molinos Agro, en San Lorenzo. Otro cordobés, de Colonia Castellanos. Mientras esperaba, vio que su camión se desplazaba y cuando corrió para subirse terminó aplastado, informó el sitio regional Infomasnoticias.com. El domingo 24 de marzo, Gatti, un chofer de 49 años, entró a la playa de Cofco en Timbúes a las cinco de la madrugada con su Mercedes Benz 1114 rojo modelo 1972. Se despabiló con las luces de una ambulancia, unos metros adelante. se corrió la bola que había sido por el veneno que le ponen al maíz. Gatti no conocía a la víctima, eso le contaron unos compañero. La fosfina es un gas que se desprende de una pastilla (de fosfuro de aluminio) que le agregan a las cargas para matar a insectos y plagas. Aunque ese tóxico de banda roja (muy peligroso) está prohibido hace años, algunos cerealistas todavía lo usan, dicen los choferes. Si sus cargas llegan con bichos a los puertos pueden ser rechazadas.

Visto de cerca, el paraíso de la cosecha de los millones de dólares que salvará a una economía desértica, ese asis de cereales que la pampa húmeda ofrece al mundo como un fruto divino, es un infierno de camiones gigantes y sucios, choferes enojados y desbordados, policías trasnochados, trabajadores muertos, putas lúgubres, sombras al acecho y tierra que se levanta, se cuela entre los dientes y no deja ver el horizonte”. (Todos estos datos fueron sacados de la revista Anfibia y el cronista Robins)

Otro medio, llamado “El Cronista”  dijo: “El campo adelanta ventas por 6.600 millones de dólares”  y debemos pensar que es por temor al aumento de retenciones del nuevo gobierno y también  lo sugiere sobre las ventas futuras. https://www.cronista.com/economiapolitica/Temor-por-retenciones-el-campo-adelanta-ventas-por-mas-de-us-6600-millones-20191117-0017.html?utm_source=ecc_nota&utm_medium=cms&utm_campaign=refresh
Como dije, deberemos propiciar una reforma agraria para cambiar todo este desastre, dejado por Macri.
normaef10@hotmail.com