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miércoles, 2 de octubre de 2019

¿Qué la lucha de clases ya no existe? ¿Vivimos acaso la igualdad por desaparición de las clases sociales?



 Por Pedro Echeverría V.:
Nos veremos Memo Almeyra

1. La lucha de clases sólo desaparecerá junto a las clases sociales. Mientras exista la gran burguesía explotadora, el imperialismo, por un lado, y los trabajadores explotados asalariados (campesinos, obreros, empleados, técnicos) por otro, la lucha de los explotados jamás desaparecerá o se acabará. Puede tomar otras formas de enfrentamiento, puede cambiar el nombre de los oprimidos, pero la lucha de clases seguirá, como planteó Marx a mediados del siglo XIX.


 2. A los dos periodos presidenciales de Echeverría Álvarez y López Portillo (1970-82) los poderosos empresarios y su partido de derecha (el PAN), los bautizaron como la “docena trágica”. ¿Recuerdan por qué?  1. Porque Echeverría (LEA) en sus primeros años adoptó un discurso izquierdoso, muy demagógico, para lavar el desprestigio del PRI-gobierno por la matanza de estudiantes en Tlatelolco, anticharrista en la CTM y defendiendo al “tercer mundo” frente al imperialismo.

 3. La brutal represión contra estudiantes en junio de 1971 y “la guerra sucia” ha bloqueado una investigación a fondo de ese sexenio que tuvo fuertes choque con el empresariado, Televisa y apoyó al presidente Allende, creando un odio de la derecha.  El gobierno de López Portillo fue muy corrupto por la riqueza petrolera y los enormes fraudes del período; sin embargo, lo peor para la derecha fue la “estatización de la banca”. De allí el calificativo de “docena trágica”.

 4. La expresión de Pedro Salmerón sobre “los valientes jóvenes” de un comando de la Liga Comunista 23 de septiembre y las varias opiniones surgidas a su alrededor, advierten que quienes hemos escrito sobre el lapso de gobierno LEA-JLP, hemos analizado el periodo con mucha superficialidad. Se olvida que los jóvenes veníamos de la matanza del 2 de octubre, la del 10 de junio y de toda una persecución contra la aguerrida izquierda muy molesta que no votaba.

 5. Se buscaba secuestrar al multimillonario Garza Sada de Monterrey porque era indiscutiblemente el jefe de la mafia que controlaba unos 20 de los más grandes negocios de aquel estado norteño y del país. Ese dinero robado al pueblo por los millonarios, luego serviría para fortalecer la lucha revolucionaria de la Liga y otros movimientos. ¿Puede olvidarse que los jefes guerrilleros Vázquez Rojas es acribillado en 1972 y Lucio Cabañas fue asesinado en 1974 y que las batallas electricistas de Galván contra Fidel Velázquez se dan ese periodo?

 6. Fueron tan violentas las luchas de la década de los setenta que el PRI no tuvo competencia partidaria en 1976. Al ver López Portillo (candidato solitario del PRI ganador, sin competidor) y su secretario Reyes Heroles que se estaba desplomando el sistema electoral mexicano, se vieron obligados a lanzar un “reforma política” a los pocos meses para integrar a todos los partidos oportunistas dándoles presupuestos millonarios y ofreciéndoles cargos seguros.

7. La burguesía regiomontana, quizá la más derechista o reaccionaria de la clase –teniendo como sus maestros a los explotadores yanquis- odiaba racistamente a sus obreros.  Por ello Monterrey se había convertido en un centro de agitación política porque la lucha de clases se expresaba con mayor crudeza. Incluso Velázquez de la CTM –el jefe de los charros- era considerado enemigo de los empresarios de aquel estado por “sus ideas avanzadas”. ¿Se quiere negar que los jóvenes son valientes, sobre todo los izquierdistas?  (26/IX/19)

 alterar26@gmail.com

martes, 12 de febrero de 2019

Unidad Patriótica - En Defensa de la Soberanía de Venezuela y su Gobierno Bolivariano



Por Fernando Bossi:

La cabecera de playa del gobierno estadounidense en Venezuela se instaló el 23 de enero pasado, con la autoproclamación de Juan Guaidó como “presidente encargado”. El imperialismo yanqui así, afirmó su bota criminal en suelo venezolano a través de un grupo de nativos vendepatrias representantes de la ultraderecha más reaccionaria.

Desde que asumió la Presidencia de la Nación el comandante Hugo Chávez –precisamente el 2 de febrero se cumplirán 20 años–, el imperialismo y sus lacayos no han descansado en agredir, provocar, boicotear y conspirar contra el proceso revolucionario desencadenado con el bolivarianismo en el poder.



Varias veces la contrarrevolución intentó derrocar al gobierno popular, siempre usando métodos anticonstitucionales y violentos, desde el golpe de estado, pasando por las guarimbas y llegando hasta el intento de magnicidio el año pasado.

La derecha venezolana demostró durante 20 años su incapacidad para vencer al chavismo. Pero hoy, tras tantos fracasos, se presenta más envalentonada porque el gobierno de Estados Unidos –siempre involucrado en los intentos desestabilizadores– ha decidido intervenir directa y descaradamente. 

La acometida es brutal en todos los planos:

En el militar, Estados Unidos amenaza con una intervención –léase invasión–, ya sea directa o por medio de sus títeres: Colombia, principalmente, o por una “fuerza de paz” compuesta por los países del Grupo Lima–.

En la esfera económica ataca mediante el embargo, el bloqueo, la confiscación de bienes venezolanos en el exterior y demás medidas de estrangulamiento, contando con el apoyo de sus aliados de la Unión Europea.

Despliega un cerco mediático, ejerciendo todo su poder para bombardear a la opinión pública nacional e internacional con su acostumbrado paquete de mentiras, calumnias y difamaciones, siempre en nombre de la defensa de la democracia y los derechos humanos.

En lo social, apela una vez más –como durante las guarimbas– a la alianza táctica entre los sectores más encumbrados de la sociedad y los grupos desclasados y delincuenciales, contando con el paramilitarismo colombiano infiltrado y poderosas redes de la delincuencia organizada, todas ellas financiadas por la oligarquía venezolana, el uribismo y las agencias norteamericanas.

En lo político, ahora inventaron el “gobierno paralelo” de Juan Guaidó, sosteniéndose en la Asamblea Nacional en desacato y en las diferentes fuerzas contrarrevolucionarias e inclusive subversivas.

Y obviamente, en el plano internacional, Estados Unidos cuenta con sus aliados incondicionales y los gobiernos de la derecha latinoamericana que compiten entre sí para ver quién se arrastra más ante el amo del norte.

El panorama es complicado e impredecible… Pero el bolivarianismo también cuenta con un poder no subestimable.

En primer lugar, cuenta con un elemento, tal vez el más devaluado en el mundo capitalista de hoy, pero que sigue teniendo un poder inusitado en el mediano y largo plazo: la verdad.

La verdad, la justicia y la razón están del lado del chavismo. Esto le da una fortaleza inmensa al movimiento popular revolucionario, que nunca debe menospreciarse.

Pero sabemos que apelar solamente a la verdad, a la justicia y a la razón no resulta suficiente a la hora de enfrentar la bestia imperialista.

La Revolución cuenta con una línea dura de chavistas que ronda entre el 30 y el 40 por ciento de la población, militantes populares decididos a no ceder un tranco ante la embestida golpista. Pero a este sector se le suma también otro 30 o 40 por ciento de patriotas opuestos categóricamente a una intervención militar que agreda a la Patria.

Vale aclarar, para mayor fortaleza, que dentro de ese pueblo bolivariano, chavista y patriota se incluye, nada más ni nada menos, que a la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB), dispuesta a defender la Constitución y la Patria, en las condiciones en que las circunstancias lo exijan.

Es cierto que las dificultades económicas han generado malestar y cierta desmoralización entre diferente sector del pueblo. Pero de tal realidad no puede desprenderse que los venezolanos y venezolanas estén esperando con una invasión, con banderitas yanquis de bienvenida. Tal idea es una falsedad que solo pueden creer aquellos cipayos que están obnubilados por los dólares prometidos.

Por tales razones, con el objetivo de fortalecer más aún la unidad del pueblo, creemos necesario que el gobierno acelere el Plan Económico de Recuperación, Crecimiento y Prosperidad, apelando a la participación y protagonismo popular.

La guerra económica declarada por el imperialismo y sus aliados al pueblo venezolano, tiene que ser contrarrestada de forma urgente y categórica.

Aliviar al pueblo trabajador de esos pesares, sin descuidar otros aspectos vinculados a la lucha contra la corrupción y la ineficiencia, renovará inmediatamente los bríos antiimperialistas y patrióticos de las grandes mayorías populares. Esta batalla, por lo tanto, no es menor ni menos importante que aquellas que se libran en los frentes político, mediático o militar, sino que tiene carácter estratégico en el momento actual.

En el plano internacional el bolivarianismo y el presidente constitucional Nicolás Maduro cuenta con el apoyo de los gobiernos que representan el 80 por ciento de la población mundial, entre ellos Rusia, China, Turquía y la India, siendo los países emergentes y la mayoría de los países del llamado Tercer Mundo solidarios con el gobierno venezolano o, al menos, contrarios al injerencismo norteamericano. La reunión del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas así lo testimonia.

Lo que se está jugando entonces en Venezuela es mucho, y no solo para los venezolanos y venezolanas, sino también para el destino de los pueblos de la región y del mundo. El escenario político venezolano es hoy el escenario de la política internacional en disputa.

¿Podrá esta vez triunfar la verdad, la razón y la justicia? Creemos fervientemente que sí, en tanto y en cuanto los revolucionarios y patriotas de Venezuela y nuestra América, junto a los gobiernos y pueblos del mundo que se oponen a la barbarie imperialista nos movilicemos en pos de la verdadera democracia, el respeto a la autodeterminación de los pueblos y la paz.

fernando.bossi.rojas@gmail.com