Mostrando entradas con la etiqueta posiciones. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta posiciones. Mostrar todas las entradas

sábado, 4 de agosto de 2018

La Central a la derecha


Por Bruno Lima Rocha
Acercando las nominaciones finales para la Presidencia y parece haber un vacío político enorme más derecho en Brasil. El diputado Jair Bolsonaro (PSL-RJ), campeón de las "nueva vieja" en redes, baluarte de las posiciones retrógradas y reaccionarias, a punto de ser un conservador social, simplemente no es un éxito en la campaña. Nota-Si la dificultad en el cierre el nombre del candidato a diputado y la causa es sencilla. El primer objetivo de los políticos profesionales operadores es seguir los mandatos, acceder a posiciones de poder dentro del aparato del estado y recursos colectivos. Aunque en Brasil hay medidas legales, pesos, contrapesos y formas de control cada vez más estricta, todavía hay un razonable margen de discrecionalidad del poder ejecutivo y su fecha de mayorías parlamentarias, el impuesto de semi parlamentarismo y la composición de Gobierno en la tercera entrada sin escrutinio popular.


Por otro lado, si el "mito" de la derecha nostálgica de la dictadura y defensor de los gestos que violan los derechos humanos y valores democráticos hacen no empacan, reconocemos, no es por falta de tratar. Bolsonaro y sus escasos aliados formales votaron al unísono con el gobierno ilegítimo de Michel Temer (ex Vice elegido y reelegido con Dilma Rousseff), Henrique Meirelles (ex dueño de la granja de miedo y durante ocho años con el Banco Central el Presidente Lula) y Ilan Goldfajn (por delante de la autoridad monetaria sin haber recibido ningún voto a menos que el día de reposo del Senado que apoyaron el golpe de estado). Así, un pacto y juicio de gobierno roto resultaron en el golpe de estado con apodo de acusación entre los meses de tortuosas de abril y agosto de 2016. Y la dificultad de rehacer este pacto manteniendo un mínimo de legitimidad es lo que está paralizando a los candidatos más a la derecha.

Así, el abrazo de los desesperados puede en la apuesta, o una falta de opciones, Geraldo Alckmin (PSDB-SP). El ex gobernador de São Paulo recibió a finales de julio el apoyo formal del DEM, PP, PR, PRB, SD. Titulado "centro democrático" sería la continuación de la Central de la Asamblea Constituyente, décadas después llegó a ser llamado Blocão en cuña y volver al nombre de Central en el Brasil después del golpe. Si evaluamos la condición de la Alianza, además de la línea razonable – programáticos difiere poco o nada de ideas claras sin establecer un programa cerrado con Jair Bolsonaro-significa una posibilidad real de competir por cuotas de poder, dentro de la Unión y en Estados.

Parece que habrá consolidado los conflictos. Un legado en Ferrara y posible favorito indicó el ex Presidente, que ya que van con el 15% de intenciones de voto. Este "campo" de la mano de obra (con Ciro Gomes que insiste en no tomar off) al reformismo radicalizado, ocupando un espacio en el sistema político del PT en 80 los años y en el siglo XXI que se convierte en el PSOL, aunque el título y su organización será muy diferentes a la q EU presenta densidad electoral. Así, el "centro" del centro-izquierda propio ex Presidente en la cárcel sin material concluyente evidencia irrefutable las declaraciones. Él sería el conciliador de intereses aunque polarizar los afectos. En este último sentido, la nueva vieja derecha cibernética aprovecha para hacer su proselitismo político en una moral selectiva. Como dije en anteriores textos, sigue siendo la bala de plata de la campaña.

Otro conflicto ocurre dentro de las posibilidades de derecho electorales y alguna base establecido. Hay un choque, donde Geraldo Alckmin insiste en presentarse como "moderado" sobre la falta de decencia de Jair Bolsonaro. No sería exagerado decir que el conservadurismo social de ex capitán retirado de la fuerza en la tierra (y político profesional siguió mandatos) es obsceno. Aprovechando esta fragilidad conformada por falta de apoyo de las oligarquías estatales; ausencia de organicidad y partidario instrumento (Bolsonaro favoreció su descendencia y no un instrumento político del neo-fascista de masas) y, por último, el rechazo más alto más que el apoyo virtual "mito" creado las condiciones necesarias para que la base del gobierno Temen ver en ex criatura política de gobernador Mario Covas "mal menor" de la salida de su tipo.

Pero es una advertencia. La "moderación" de no tener gusto de su conducta Alckmin delante del Palacio de Bandeirantes en varias ocasiones. En tanto "presunta participación" de los grandes escándalos como el de la Trensalão, Merendão anillo viario/DERSA; pasando por cierre de escuelas en 2015 y garantizar el "pax paulista post 2006" ideal representado por el periodista Luis Nassif. La campaña iniciada los enfrentamientos no son amable y sumisa como la vergonzosa "entrevista" celebrada el 23 de julio al moribundo programa Roda Viva, una vez el orgullo del periodismo de tv nacional. Si alguien quiere cumplir con la "moderación" de "Geraldo", solo ver su política de seguridad pública como el hierro en la Fundación de Padre Anchieta, específicamente en el campo del periodismo.

Como una Asamblea Nacional Constituyente, derecho articula una forma hacia fuera y pragmático. En los ' 80 del siglo pasado, nadie quería estar asociada con la dictadura, a pesar de que el entonces Vicepresidente de Tancred, más adelante a tomar posesión, fue el ex Presidente de la ARENA nacional cuando esto se transforma en los PDS después de la reorganización del partido promovida por Golbery Couto e Silva. Desde el tercer turno "Venezuela" de 2014 – porque antes de la tercera entrada fue la composición a granel de tal gobierno, Brasil dio vuelta en redes y proselitismo primero y luego entregado para justicia y con antipovo. Esto puede servir para derrocar gobierno elegido, iniciado ya el desastre en la administración de Joaquim Levy como timonel del austericidio, pero no funciona para convencer al electorado a altos cargos. Por lo tanto, todos los precisión derecha militar y que se ha convertido en el centro "por arte de magia aunque ambos la base de Alckmin como Bolsonaro, ha respaldado el temor del gobierno y votado en retiros de derechos colectivos. Y, no para discutir, nunca me duele para recordar que la mitad de esta base o más compuesto por mayorías parlamentarias de los tres gobiernos de Lula y Dilma. Pronto, sería un pacto y las élites conservadoras reconstruidas, pero sin el elemento de generación de empleo e ingresos de la era anterior.

Cabe mencionar que la "moderación" de Geraldo Alckmin es forma y no contenido. Las relaciones sociales que el PSDB coquetea con postmodernidad European-style, lúcido sobre la política económica es puro neocolonialismo entregado solamente justicia, sin y con Bolsonaro y alrededores. El paisaje es interesante. Podemos ver la participación de las hordas virtuales con el "outsider" frente a la parte de las cúpulas Central derecha. En la segunda ronda, posiblemente será el "centro" de la centro-izquierda versus el "campeón de la derecha". El malestar del PSDB es ligeramente más grande que los defensores de la "Línea chilena", uno que va protofascismo social y fusión de una las medidas neoliberales salvajes. Cúpula alta tucana se alinea con una subordinación incondicional al partido demócrata, pero entra en crisis cuando los Estados Unidos tiene una proteccionista, aislacionista y sin la elegancia del multilateralismo parece que Clinton y Obama. De todos modos, ambas placas, Bolsonaro (simulando ser un subordinado de Trump) y Alckmin (la continuación del colonialismo "responsable") de acuerdo con la económica tarifa sólo entregado justicia, pero difieren en las condiciones de aplicación del gobierno. El hombre de las cavernas puede ganar la urna, pero no gobierna. "Apoderado" ser capaces de gobernar hasta el final del mandato y programa económico el mismo rival.

Triste elección si aborda o con menor tipo de mala salidas y mucho menos interrumpir la población para asegurar que la gobernanza a cualquier precio, como ocurre hasta el 2013.
blimarocha@gmail.com

sábado, 30 de septiembre de 2017

El imperio por dentro, crisis, poder y guerra

Por Sergio Rodríguez Gelfenstein:

El eje del desolador panorama de la situación mundial está signado por la llegada de Donald Trump al gobierno de Estados Unidos. De solo pensar que si hubiera sido Hillary Clinton, la presidenta del país más poderoso del mundo, la situación hubiera sido mucho peor resulta espeluznante y aterrador. Pero, esa es hoy la realidad de un sistema político que ha tenido un corrimiento hacia posiciones ultra reaccionarias como nunca antes en la historia, llevándose como un huracán no sólo aquellos que desde el partido republicano profesan la fe más conservadora, también a los demócratas que en el léxico de Estados Unidos son considerados como liberales.



La conducción política de Estados Unidos hoy asume, -en los hechos-un pensamiento claramente fascista, que solo tiene parangón ideológico en la historia, durante los prolegómenos de la segunda guerra mundial, cuando Adolfo Hitler llegó al poder en Alemania. Sin embargo, los estudios más acuciosos de la realidad interna de Estados Unidos afirman que esta situación no se está produciendo gracias a Donald Trump, sino a pesar de Donald Trump.

Esta afirmación que a primera vista podría causar hilaridad y sorpresa, se explica por la razón de que en los hechos no es Trump quien gobierna, sino que son aquellos que ostentan el poder real, los que están aprovechando una situación ideal producida por la ignorancia, la idiotez y la mentalidad troglodita del presidente estadounidense, todo lo cual en cual crea condiciones óptimas para la imposición de una política guerrerista, amenazante, belicista e intervencionista del poder real, ese que manda desde las sombras.

En el trasfondo, lo que impera es el aparato globalizador que tiene en Estados Unidos a su eje, el cual llegó al poder con el gobierno de Obama y se mantiene aún hoy con Trump. Éste, pensó combatirlo a partir del desarrollo de una política de "nacionalismo económico” que proponía que la maximización de ganancias para las grandes empresas de Estados Unidos iba a ser el motor de la dinamización económica del país en crisis desde 2008.

Para ello, se debería disminuir la presencia militar de Estados Unidos en el planeta y mermar la actitud intervencionista no sólo en términos políticos, también en los económicos. En sus semanas iniciales de gobierno, Trump quiso aplicar su programa de gobierno “Estados Unidos primero”, para lo cual era básico disminuir y eliminar la confrontación con Rusia y hacer asumir a la OTAN parte de los gastos de guerra pero de inmediato sufrió el efecto demoledor del conjunto del aparato formado por Wall Street, poder financiero), el Pentágono y las agencias de inteligencia (poder militar, de seguridad y espionaje) y las grandes transnacionales de la comunicación (poder mediático), las que actuando como un todo, hicieron capitular al presidente de Estados Unidos en solo seis meses, por lo que a éste no le quedó otra opción, que actuando como el gran bufón que es, sumarse al poder real que encarna en los hechos, el Secretario de Defensa; James Mattis. Esto ha tenido variadas repercusiones, pero en lo que más incumbe a América Latina y el Caribe, ha producido lo que James Petras denomina “la militarización de la política exterior de Estados Unidos”, cuyos efectos ya hemos comenzado a sufrir.

Esta política es básica para soportar económicamente al país. ¿Cómo funciona?  A través del incremento del gasto militar que para el año fiscal 2018 que comienza el próximo 1° de octubre se elevó a 692 mil millones de dólares, sin contar el presupuesto de las agencias de inteligencia que no se incluyen en este rubro y que hace que la cifra supere con creces el billón de dólares. El gasto militar tiene una doble función: por una parte es la base del desarrollo de la guerra como instrumento de dominación, pero, por otra, se transforma en una original forma de reactivar la economía. Cuando a partir de 1945, en la carrera armamentista, ingresó el componente atómico, las cifras de la industria militar superaron con creces a las de la economía de la mayor cantidad de países del mundo. La posibilidad de destruir el planeta (o un país como ha amenazado Trump refiriéndose recientemente a la República Popular Democrática de Corea), se transformó en el instrumento de chantaje más poderoso del mundo. Esa es la explicación de que el fin de la guerra fría no produjo una reducción en la producción de armas nucleares, por el contrario, un incremento.

En el meollo de este fenómeno está el hecho de que en el contexto de la economía global, las guerras y las armas necesarias para desatarlas, son la mejor mercancía en términos de acumulación de ganancias y riquezas para la sociedad capitalista. Se produce además, un círculo vicioso: el incremento del gasto militar garantiza la hegemonía global y viceversa. Así mismo, algunos objetivos colaterales que se logran son la garantía de la solvencia económica para las grandes empresas y la justificación para una gran inversión en ciencia y tecnología por parte de los gobiernos (incluyendo la espacial), en beneficio de las empresas, pero que solo sirven para el desarrollo de armamento aún más sofisticado. A los medios de comunicación y al cine le cabe el papel de construir imágenes falsificadas de enemigos “que vienen de afuera”, y con ello quiméricos héroes individuales o institucionales que salvan a Estados Unidos de “los malos”, los cuáles generalmente son negros, indios, latinos, asiáticos o musulmanes. Son oportunamente recompensadas con gigantescos contratos de publicidad y la prioridad en la concesión de los espacios radio electrónico para incrementar sus negocios y su ganancia, así mismo, están liberados de transmitir la verdad, o dicho de otra manera, están exentos de responsabilidad ética o incuso penal.

Pero, no todo está perdido, a diferencia de lo que ocurrió en Libia, cuando inocentemente, Rusia y China le dejaron las manos libres a la OTAN para producir la brutal intervención militar que condujo al asesinato de Gadafi, el desmembramiento del país, el despliegue de los odios tribales, la destrucción de su sociedad y la virtual desaparición del Estado, hoy, las dos potencias han decidido asumir su responsabilidad con la humanidad, evitando con su accionar diplomático e impidiendo, en el caso de Rusia, a través del despliegue de sus fuerzas militares en Siria que los planes imperiales de Estados Unidos puedan ejecutarse a su libre albedrío. Mientras eso siga aconteciendo y la posibilidad de mantener el equilibrio sea una realidad, el mundo puede respirar con un poquito de confianza

No obstante, el peligro es permanente, es constante, es acosador, la militarización de la política exterior de Estados Unidos y la presencia de un presidente débil desde el punto de vista político e inestable sicológicamente, dominado por las corporaciones (lo cual no es una novedad) y por las agencias del aparato de poder (lo cual si es novedoso), que actúan a partir de criterios propios, en un país donde el poder se ha hecho difuso y las decisiones ya no se toman centralizadamente, sino que cualquiera mando medio tiene acceso a la llave que puede iniciar el primer ataque, como ocurrió cuando se hizo estallar “la madre de todas las bombas” en Afganistán, o como se hizo patente cuando Trump informó que los portaviones se dirigían a Corea, cuando en realidad el Pentágono los había enviado a Australia, da cuenta del momento más alarmante y oscuro que el planeta haya vivido desde la crisis de los misiles de 1962.

Se ha hecho común decir que “estamos en manos de un loco”, es peor que eso, estamos en un momento en que la crisis del capitalismo, expresada en la debilidad de Estados Unidos, que se manifiesta en la languidez de su moneda, el ascenso económico de China, la fortaleza y entereza de Rusia en la defensa de sus intereses y el desmoronamiento del aparato del poder imperial, que ya no sabe actuar como un todo único, nos hace vivir tiempos de extrema tensión, o dicho en otras palabras, el riesgo que significa una bestia herida lanzando zarpazos, obliga a los hombres y mujeres de buena voluntad a resistir, seguir construyendo, hacer que, a pesar de todo, este mundo pueda ser mejor, sobre todo para los excluidos, haciendo el mayor esfuerzo para evitar la imposición imperial, que pretende el avasallamiento a través de la fuerza y la violencia, para aplicar sin impedimentos su lógica de guerra y de muerte.
sergioro07@hotmail.com