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miércoles, 20 de enero de 2021

La Falsa y Loca “Democracia” en EEUU

 Por Lic. José A. Amesty R.:

A propósito de los sucesos, donde los partidarios del presidente Donald Trump se dirigieron contra el Capitolio estadounidense, irrumpieron y tomaron algunos recintos del mismo, en el que se desarrollaba la ceremonia de certificación de la victoria del candidato Joe Biden; se suscitaron enfrentamientos entre civiles y la policía del exterior del edificio de gobierno, donde resultó muerta una mujer de un disparo, finalmente fue cerrado el Capitolio, todo a raíz del discurso de Trump afirmando que “nunca” concederá la derrota ante Biden.

Las turbas utilizaron la violencia para subvertir el proceso usual y legal mediante el cual se elige a los presidentes.

El diario Washington Post, habla de un golpe de Estado en el Capitolio, el cual fue incitado por un Presidente sin ley que intenta desesperadamente aferrarse al poder y alentado por sus cínicos facilitadores republicanos en el Congreso.

Realmente es una situación inédita, en un país donde se precian de ser el “modelo de democracia” en el mundo. El tema de la democracia en USA, es amplio, muy comentado por especialistas, políticos y muy extenso para tratar en un artículo, por lo que nos limitaremos a trazar unas líneas-notas en torno al mismo.

Lo básico del término es, Democracia = demos + cracia, el gobierno de (o por) el pueblo; y en relación a EEUU, gracias a una intensa y sostenida campaña propagandística, colmada de alabanzas y rastreras adulaciones, aparece como la tierra de la libertad y la democracia.

Es más, como un país al cual Dios le habría encomendado la misión de recorrer el mundo sembrando libertad, justicia, derechos humanos y democracia por doquier. Sin duda es una visión mesiánica. 

No obstante, lo cierto es que, además, la academia, la intelectualidad y los políticos, son insuficientes para ocultar un hecho decisivo: en la propia Constitución de Estados Unidos, con sus correspondientes enmiendas, la palabra “democracia” no aparece ni una sola vez.

Esto contrasta con afirmaciones como: “El sistema de gobierno estadounidense ha mostrado, durante sus 240 años, su ejemplaridad, despertando la envidia de todo el mundo”, Joseph Robinette Biden Jr.

Estas afirmaciones son más bien un mito, que son compartidas por una nada despreciable masa de la población occidental: basado en la fábula que la norteamericana es la democracia por antonomasia y, en consecuencia, digna de ser imitada. La historia, la Constitución y el régimen electoral estadounidenses desmienten tales creencias. En todo caso, no es recomendable hacerse ilusiones respecto del país, que cumple el rol de imperio dominante y que ha marginado históricamente a su pueblo, y a muchos otros del orbe.

Ya conocemos de las múltiples y mayores barbaridades, fraudes, golpes de Estado y genocidios de los últimos 200 años se han realizado en nombre de la sacrosanta democracia, y de algunos principios “democráticos” (como libertad de circulación, dialogo, consenso, elecciones libres, entre otros), que pareciera ser el escudo protector de los intereses de las grandes empresas trasnacionales y su cohorte de políticos y gobernantes de nuestro mundo tan poco occidental como cristiano.

Lo indudable, es que EEUU ha olvidado algo que señala el académico Bruce Barton: “la democracia estadounidense, le debe su sello distintivo a los principios y la estructura de los Gobiernos civiles de los indios norteamericanos”. Tema apasionante  e ilustrativo a abordar en otro momento.

En términos electorales, que parece ser la única premisa fundamental de la democracia estadounidense, reconocida como tal, en este país contiende un solo proyecto, el imperialista con dos variantes: el Partido Demócrata y el Republicano.

En términos económicos, según la obra “Capitalismo Progresista” de Joseph E. Stiglitz, la situación del país es devastadora ya que el crecimiento del PIB no acompañó necesariamente al mejoramiento social y que se alteró desde 1980: la economía se ralentizó, el nivel de vida decayó, la desigualdad se volvió creciente, incluyendo las desigualdades de raza, condición étnica, género y oportunidades, la desigualdad en sanidad y, desde luego, en riqueza, pues el 1% de la cima dispone de más del 40% de la riqueza total del país.

En síntesis, la igualdad ya no es el rasgo característico de la gran nación, otrora admirada en Europa y en el propio continente.

El sociólogo portugués Boaventura de Sousa Santos, señala que EEUU es “un país disfuncional en términos democráticos” y “una democracia fallida”, habla de una “degradación total” al subrayar que “las casas se protegen el día de las elecciones por las milicias armadas en las calles”. “Es el único país del mundo donde eso ocurre”.

En general, la democracia de EEUU, hace muchísimo tiempo, viene demostrando que están bastante de espalda a los intereses de las mayorías populares. Este es un problema serio. Y las formas de resolver las crisis pasan por líderes autoritarios como Trump.

Históricamente, para recalcar e ir concluyendo, los Estados Unidos se autoproclaman un pueblo pacífico, destinado por la providencia a expandir el ideal de la libertad y la democracia por el planeta. Su relato se complementó más adelante con doctrina Monroe de 1821, cuyo eslogan "América para los americanos" fue la excusa para imponer su voluntad a los nacientes Estados de América Latina. Doctrina Monroe y "destino manifiesto" han tenido diferentes interpretaciones y actualizaciones, según gobiernen demócratas o republicanos. Desde la política del garrote y la zanahoria, pasando por la del "buen vecino", el panamericanismo y la Alianza para el Progreso hasta las políticas militares y geoestratégicas. Guerras de baja intensidad, lucha contra el narcotráfico, el terrorismo internacional, reversión de procesos revolucionarios, otros.

Bajo dicho paraguas proclaman su condición de gendarme no sólo en América Latina, sino en el mundo occidental. Según argumentan sus ideólogos y think tanks, no se trata de una situación buscada, sino de una especie de fatalidad con la cual deben convivir, impuesta por Dios, como pueblo elegido para garantizar la democracia. Así, educados en la paz, tendrán que hacer la guerra. Defensores de los derechos humanos, tendrán que violarlos. Bajo la promesa de defender la justicia y la libertad, se ven abocados a transgredir dichos principios en pro de lograr el objetivo final, que no es otro que imponer por la fuerza y a su pesar el Estado de Derecho. Para ello no escatiman esfuerzos, promueven golpes de Estado, derrocan gobiernos y, si es necesario, invaden países en nombre de la pax americana.

Concluimos que la “Democracia” de USA, es una democracia simulada, ya que tanto demócratas como republicanos han sostenido el infame bloqueo a Cuba, atacan a pueblos como Venezuela, se han entrometido en la política de los gobiernos de la región, han organizado golpes de Estado militares con el fin de que sus empresas exploten al máximo nuestras riquezas naturales.

Por décadas se presentó a Estados Unidos como ejemplo de democracia avanzada. Todos los medios propagandísticos y comunicacionales sirvieron para ello y se reforzaba por la idea de elecciones libres y la inexistencia de golpes de Estado liderados por fuerzas militares, lo que en América Latina servía para explicar que “allá no hay golpes porque no hay embajada norteamericana”, recordaba el ecuatoriano Egard Isch.

Ese “espíritu democrático” de las élites hace que EE.UU, apoye siempre las peores dictaduras, los golpes más sangrientos, las guerras de dominación simuladas como guerras civiles, siempre que fueran útiles a sus intereses nacionales y los de sus empresas expoliadores.

Aquella promesa de igualdad, libertad y fraternidad quedó anegada en los cimientos de la estatua de la Libertad, ya que colocaron la libertad individual (a expresarse, a votar) como el único rasgo, desechando oficialmente la igualdad y la fraternidad. No se puede olvidar que se trata de un régimen teocrático en el que en actos públicos se jura ante la Biblia, en el que en siete estados se prohíbe a los ateos ser profesores o funcionarios públicos, y sufren discriminación en el ejército, si es que logran ingresar.

Todavía hoy, el servicio de inmigración establece en su guía de políticas que un miembro a un partido comunista no puede ser admitido en el país. Pero el mismo criterio se aplica a los ciudadanos en una serie de empleos si se los identifica como comunistas (o terroristas, calificación que puede alcanzar a cualquiera que no sea blanco).

Esta crisis del sistema político de EEUU, y por ende, de su identidad, no sabiendo a ciencia cierta donde van, que no sea su mera ambición de poder, ojala, los confunda y disuada a no imponer por la fuerza su pésimo sistema político.

joseamesty1@gmail.com

viernes, 30 de octubre de 2020

Venezuela venciendo la adversidad ya tiene su propia vacuna contra el covid

 Por Rolando Prudencio Briancon: 

Queda una vez más ratificado que sólo la adversidad es la mejor escuela para poner a prueba el espíritu de superación, de lucha, para sobreponerse a cualquier sombrío sortilegio. 

De ésta inapelable verdad no hay mejor explicita experiencia que la Revolución cubana, que soportando ¡60 años!, del más infame bloqueo, se ha sobrepuesto al más avieso ataque de parte del gobierno norteamericano que ha hecho; y continúa haciendo de Cuba una impotente obsesión por doblegarla. 

Hoy le ha tocado el turno a la Revolución Bolivariana, mostrar lo mejor que puede dar; ya no sólo ya a su pueblo sino a la misma humanidad, y sobre algo que se ha convertido en lo más dramático que está atravesando la humanidad, como es la pandemia del coronavirus. 

Así es como hoy Venezuela, soportando una serie de sañudas sanciones, acaba de producir su propia vacuna; y que varios países que son parte Grupo de Lima, y acérrimos antagonistas del gobierno venezolano, no han tenido la capacidad de producir su propia vacuna contra el Covid. Ese es el caso por ejemplo de: Chile, Colombia, Perú, Ecuador, etc., quienes perrunamente pedían que se le aplique contra viento y marea la carta democrática, por mandato de Washington. 

Pero no hay mejor testimonio que los resultados, y que es lo que muestra la misma realidad para comprobar que pese a las sanciones contra la patria de Simón Bolívar, es capaz de grandes proezas; tal cual es el legado de libertad que disfrutamos hoy los países liberados por él, o la producción de su propia vacuna. 

Una de estas proezas es la producción de su propia vacuna contra el coronavirus, que según el Instituto Venezolano de Investigaciones Científicas (IVIC) encontraron, a través de un estudio realizado durante seis meses, una molécula que elimina el 100 por ciento del covid-19. 

Así también ha dado a conocer ministra de Ciencias y Tecnología de Venezuela, Gabriela Jiménez, quien explicó por su parte que hace seis meses el IVIC recibió una planta con actividades medicinales, y se inició el estudio químico que fue monitoreado a través de la actividad biológica de células afectadas por el covid-19, que fueron sometidas a diferentes concentraciones del principio activo identificado. 

En términos más especializados, señala el estudio que se trata de un derivado de ácido ursólico y esta molécula presenta 100 por ciento de inhibición de la replicación del virus in vitro y después fue evaluado en un menú de personas sanas sin mostrar toxicidad en las dosis en las que fue enfrentada en presencia del virus», agregó. 

La ministra y el presidente Maduro indicaron que esperan que la Organización Mundial de la Salud (OMS) ratifique los resultados obtenidos por el IVIC, para preparar la producción masiva y las alianzas internacionales para la producción masiva de esta molécula, como una cura contra el covid-19. (Fuente revista Sputnik).

Tal vez podríamos concluir que el pueblo venezolano produce su propia vacuna por las proezas que va desarrollando, que como diría Silvio Rodríguez: "Viene matando canallas".

rolandoprudenciobriancon@gmail.com