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sábado, 18 de abril de 2020

Desarticulación social y mayor pobreza gracias al coronavirus



Por Rubén Alexis Hernández:
La pandemia que azota en la actualidad al mundo entero, además de los efectos sanitarios negativos, ha generado terribles consecuencias sociales y económicas. Por un lado ha sido la excusa perfecta para que las élites y los Gobiernos subordinados a éstas, desarticulen de forma casi perfecta a la sociedad en gran parte del mundo; mediante la cuarentena colectiva o aislamiento social han logrado un control casi total, justificado mediáticamente por el aparente grave peligro que representaría una propagación mayor de la infección por el COVID-19, presentado ante la opinión pública como una seria amenaza para el homo sapiens,  y como tal ha sido enfrentada con todos los recursos, herramientas y estrategias disponibles.


De forma abierta el Statu Quo ha confinado obligatoriamente a un alto porcentaje de la humanidad en sus hogares, para lo que evidentemente hubo de apelar al toque de queda completo o parcial, a la violación de derechos y libertades y a la suspensión de numerosas garantías constitucionales, tales como el derecho a manifestar pacíficamente y a no ser detenido arbitrariamente. Incluso el Gobierno de Filipinas llegó al extremo de ordenar el asesinato de quienes no cumplan la cuarentena en ese país asiático.

No quedan dudas que las élites y los Gobiernos están allanando el camino para ir acostumbrando a los pueblos a un confinamiento global “voluntario”, y así lograr poco a poco la desmovilización y deshumanización social completa, y controlar la rebeldía manifestada hasta ahora en contra de las políticas impopulares cortesía de los Estados burgueses, y en general contra el capitalismo global y sus nefastas consecuencias.

El poder no deja nada al azar, y situaciones como la crisis sanitaria actual, enfrentada prácticamente como si de una guerra se tratara, es bien aprovechada para seguir golpeando a los pueblos, e impedir que se levanten en contra del orden prevaleciente. Gracias a la coacción estatal y al terror que genera en las masas la posibilidad de que la pandemia de turno mate a muchísima gente en el orbe, en parte por la ignorancia y por la manipulación de la información, ha sido relativamente fácil lograr el aislamiento social, violar derechos y suspender garantías constitucionales. Y de no haber una reacción popular enérgica a escala global, posiblemente la casi totalidad de la humanidad va ir quedando reducida a vivir numerosas horas encerrada en casa, “comunicándose” unos con otros exclusivamente vía electrónica por correos, mensajes y otras formas on-line (como redes sociales).

En este contexto estaríamos asistiendo al surgimiento de una especie de sociedad virtual-cibernética dentro de un Nuevo Orden Mundial a los pies de la corporocracia planetaria, menos humana y más fácilmente controlable. De hecho, en nuestros días es bien sabido que el internet es estrictamente vigilado día tras día por las agencias de inteligencia y de seguridad de las potencias y del resto de las naciones.

Por otra parte, los efectos económicos de esta crisis sanitaria no son menos dramáticos que los sociales. Si bien el capitalismo como tal está siendo perjudicado por la paralización de buena parte de las actividades económicas, no pasará mucho tiempo antes de su recuperación, considerando, por ejemplo, el apoyo estatal por medio de los rescates a la gran empresa privada en todo el planeta. Pero quienes sí están viéndose seriamente afectados por la pandemia son los medianos y pequeños empresarios y millones de empleados del sector público y del sector privado.

Estimaciones iniciales, quizá conservadoras, consideran que habrá al final de la crisis sanitaria más de 25 millones de desempleados, lo que evidentemente se traduce en el crecimiento notable de la pobreza y de la miseria. Obviamente las peores consecuencias serán padecidas por las naciones “subdesarrolladas”, las que por desgracia estarán aún más a merced del Statu Quo capitalista, en especial de la banca internacional, que toma ventaja de todo tipo de catástrofes y crisis para seguir acumulando dinero. Un panorama desolador el que se avecina en la Tierra, y ante la lógica reacción de los pueblos contra la tiranía de las élites y los Gobiernos, la respuesta de la gran burguesía se está dando anticipadamente, mediante el aislamiento, la desmovilización y la desarticulación social.

www.rubenhernandezinternacional.blogspot.com


viernes, 8 de noviembre de 2019

UN RECLAMO CON DIGNIDAD: LOS CHILENOS NO SE RINDEN



Por Dr. Carlos Pérez Morales:

Si el presidente no entiende que el país cambió, y que va a tener que abrirse a muchos cambios
que yo sé que no le gustan,  va a tener asumir las consecuencias"

Las protestas en Chile no acaban. Son un reclamo a la dignidad frente a un capitalismo salvaje que crea una gran opresión sobre las masas trabajadoras. El costo de vida en Chile es extremadamente alto y en muchas ocasiones, el salario de los trabajadores no alcanza a cubrir el costo de la canasta básica. La sociedad chilena ha tenido una invisibilidad sobre la amplia desigualdad que sufre su población. Por años se creó un espejismo en el que se concebía a este país austral como uno de un gran progreso socioeconómico de los más grandes de América Latina. No se consideró que el capitalismo y el neoliberalismo económico que impera en esta sociedad, sería el responsable de la creación de una amplia desigualdad social. Ante las protestas, el gobierno de Sebastián Piñera restringió las garantías constitucionales y movilizó al ejército en la capital. También ha utilizado el cuerpo de carabineros para reprimir las mismas.


Los datos recientes de la pobreza en Chile, fijan la misma para 7 millones de personas. Esta grave condición significa que este país iguala a México en sus condiciones de desigualdad y pobreza extrema. El bajo crecimiento y el desempleo en alza durante los últimos años, ha creado una incertidumbre política y un movimiento social indignado. Los datos salariales, de inequidad y pobreza son el combustible de esta realidad. Esta es la razón principal para los reclamos del pueblo chileno.

Los niños en Chile conforman un gran número en la desigualdad social y pobreza. "Más de la mitad de los niños del país son parte del 40% más pobre de la población."  En muchos casos los niños presentan problemas de salud y desnutrición y en algunas regiones no tienen acceso a la educación. La encuesta CASEN, del Ministerio de Desarrollo Social, revela que más de un millón de niños viven en la pobreza. Según los datos de este estudio, es decir, de la encuesta CASEN, el 27,9 % de los niños pobres de Chile, viven en la región de La Araucanía. Junto a la pobreza infantil, su deserción escolar es otro factor desde el cual el círculo de la desigualdad se perpetuaría bajo este sistema económico. El trabajo infantil, la explotación sexual de niños, niñas y adolescentes, así como la pobreza de esta capa de la población chilena, son unas problemáticas muy graves en la masa de trabajadores.

En un artículo publicado en el diario El País, Rosario Montes informa que "un reciente informe de la Universidad Católica, el valor de las propiedades, por ejemplo, ha subido hasta un 150% en el Gran Santiago, la capital y la zona metropolitana que la rodea, en la última década, mientras que los ingresos lo han hecho solo un 25%. En un país donde la salud y educación pública enfrentan serios problemas, un 70% de la población gana menos de 770 dólares al mes y 11 millones de chilenos, de los 18 que tiene el país, tienen deudas, según cálculos de la Fundación Sol.

"En Chile, la justicia no es igual para todos. La Igualdad ante la ley solo es percibida por el 30% de la población, un 70% que cree que no la hay. Los escándalos de corrupción por financiamiento ilícito de la política, corrupción en Carabineros, Fuerzas Armadas, etcétera, no han llevado a ningún miembro de la élite a cárcel efectiva, sino derivado en multas, mientras las cárceles están atiborradas de delincuentes que no pertenecen a ningún grupo social. La cárcel no puede ser para "algunos". La igualdad ante la ley es el componente político de la inclusión. (Lagos, La Nación 2019)
! La Justicia tiene que triunfar en Chile. ¡De lo contrario los reclamos y protestas continuarán!.

Historiador/Geógrafo
carlosperezmorales@hotmail.com