Mostrando entradas con la etiqueta esclavizarnos. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta esclavizarnos. Mostrar todas las entradas

sábado, 30 de mayo de 2020

Entre el miedo y la mentira habita el hambre


Por Norma Ferreyra: 

En esta inconsciencia de mentiras y más mentiras, es muy difícil conocer la verdad y demostrarla. De modo, que no crean en mi razonamiento ni en cualquier otro, pero tampoco se crucen de brazos a esperar nada bueno, que no salga de sus propias mentes, las que están obligados a usar, si desean salvarse en esta crisis terminal, que parece dispuesta a exterminarnos o a esclavizarnos, definitivamente, mediante las enfermedades, el desempleo, la desnutrición, los venenos de Monsanto y el hambre.


Son días difíciles para los ojos de los analistas geopolíticos, ya que la frase “sólo sé que no sé nada” de aquel filósofo ateniense, coincide con otra, que se atribuye a nuestro ex presidente Juan Domingo Perón, cuando señala que “La realidad es la única verdad”. Ambas, se aplican a estos conceptos mediáticos oficiales, nacionales e internacionales y también, a quienes cubriendo sus rostros o dando la cara, se les llama “Conspiranoicos”, aunque sean científicos, como nuestros virólogos, que hacen fracasar la pandemia actual.

Puedo asegurar que los sistemas políticos actuales, no tienen nada que ver con el nombre que usan. Pues los países no son democracias, ni repúblicas, tampoco son socialistas, comunistas, populistas, desarrollistas y no hay “istas”  ni “ismos“ que les podamos aplicar, cuando en medio de todo este desorden, existen partidos políticos en casi todos los países, que eligen a falsos “representantes” que se ponen de acuerdo con los más ricos y  poderosos, que son el 1 % de la población mundial y les mandan a estafar y robar a su pueblo, debiendo ejecutar lo que les manda el Poder Mundial, más conocido como “fuerza del mal” o “estado profundo” y al que se atribuyen todas las guerras, matanzas y aberraciones de la historia, desde hace más de un siglo.

No obstante, se afirma que ahora está dividido en dos, tres o más partes, que se disputan otro Nuevo Poder Mundial. Pero tengo mis dudas, porque recuerdo a mi profesor de 4to año, cuando  nos enseñó que la historia no era una ciencia, ya que esos hechos no podían considerarse como verdad probada, ya que de ellos había, por lo menos, dos versiones.
Desde la primera clase, dividimos el curso en dos partes y nos anotábamos para estudiar una versión diferente, que acabaría en un debate.

Recuerdo que, en una oportunidad, yo no encontraba bibliografías sobre la versión indígena de los hechos latinoamericanos que terminaron con la muerte de 90 millones de nativos, a manos de los españoles, quienes vinieron a “descubrir el nuevo continente “, habiéndome sugerido en esa oportunidad,  que buscara en las cartas de Colón a los Reyes o en las de Hernán Cortés. Lo miré incrédula y entonces, agregó: todas las versiones, las encontrará en escritos de los ganadores, nunca en quienes fueron derrotados, Y así fue.

Volviendo al tema de hoy, quiero decirles que las soluciones no saldrán nunca  de meras protestas ni de marchas espontáneas, sin organización previa, porque nuestros gobiernos corruptos  pueden matar a la gente, en un estado policíaco dictatorial, ya que el Poder Legislativo le da poderes especiales, no actúa y es su cómplice. Vean esto:  https://youtu.be/TsFV_GbJQIM

Ni hablar del Poder Judicial, que dura toda la vida y es cuasi monárquico y por lo general, responde al Ejecutivo, el que a su vez, ejecuta todo lo que le mandan Soros, Bill Gates, el FMI, la OMS, la ONU, etc.
Argentina parece alineado con Soros y Bill Gates, así como Bolsonaro de Brasil, parece estar con Trump y AMLO Venezuela, parece que está con Irán, Rusia y China. Mientras que Bolivia, Ecuador y Brasil fueron despojados de sus gobiernos, como quien se saca una remera. Entonces: ¿Qué análisis puede hacer alguien, sobre los “tejes y manejes” que usaron para lograr esto? Podríamos seguir con los ejemplos, pero prefiero hablar de los grupos antagónicos que dicen luchar por un cambio, o sea, por el Nuevo Poder Mundial y nos quieren convencer de que el mundo debe ser uno, igualitario, etc, etc. Se habla de un chip que nos pondrán, obligatoriamente, de la inteligencia artificial y de otras yerbas. Hay un plan B, por si la ´pandemia fracasa, que será una invasión extraterrestre, irreal o fingida, como la “llegada a la luna” o “la caída de las Torres Gemelas”, según dicen los conspiranóicos, que hablan de las vacunas como forma de exterminio de la humanidad. Pero, volviendo a la invasión extraterrestre, yo recuerdo que hace como 30 años, lo leí en una revista que no guardé, lamentablemente, porque me parecía un absurdo, que se pudieran proyectar imágenes falsas en el cielo, donde platos voladores nos aterrorizaran y EEUU defendería al planeta y lo gobernaría para siempre. Y hace poco, leí sobre el Haarp, los Chemtrails y hasta vi fotografías de sus bases en Alaska, desde donde proyectaban imágenes desde la ionósfera y que algunos han visto. recientemente. Rusia también tiene el “Sura”, que es algo muy similar. Ambos pueden provocar terremotos, tsunamis, inundaciones, sequías, etc.

Para concluir con este tema, lleno de misterios y ocultamientos, quiero advertirles que esos dos, tres o más grupos. que parecieran tener distintos intereses, pueden ser ficticios, pero en realidad, sean un simulacro y ser todos ellos, del mismo Poder Mundial que siempre existió, donde cambiarán los personajes o pondrán otras caras, pero continuarán siendo el mismo Poder, que hoy destroza a la humanidad.

Sólo nosotros, unidos y pensando con inteligencia, podremos vencer a la tan mencionada” inteligencia artificial”. Pero, deberemos usar el modo “Gandhi”, sin violencia, reclamando que se respeten la Constitución, las leyes y los derechos humanos.  ¿Lo haremos, todos juntos y a la par, para que “se vayan todos” y poder ocupamos de cambiar todo este caos para empezar de nuevo?
normaef10@hotmail.com

martes, 2 de octubre de 2018

La soledad del pueblo Ixil


Por Ilka Oliva Corado:

 Cuando nos envuelve la nostalgia escuchando Luna de Xelajú, la chirimía y el tum, o cuando nos maravillamos con los gigantescos barriletes de Santiago Sacatepéquez. Cuando los multicolores de las vestimentas de los Pueblos Originarios nos dejan sin voz, anonadados; de pronto nos entra un no sé qué muy  parecido a un orgullo por  la Guatemala multicultural. Es lo que exportamos: algo a lo que llamaron folclore.


Los Pueblos Indígenas son utilizados para eso, para ser el folclore de Guatemala ante el mundo. Esas vestimentas de los Pueblos Indígenas aparecen en mantas, servilletas, carteras, morralitos, manteles que nos llevamos en caso que nos vallamos  a vivir al extranjero o regalamos en caso llegue visita del extranjero.

La marimba, ¿a quién no le ha emocionado la marimba? Tan propia, decimos, de los guatemaltecos. Las postales de niñas indígenas vendiendo pulseras o vestimentas de sus pueblos, las pinturas de paisajes del occidente del país, hechas por manos indígenas. Esa versión romántica de la Guatemala racista.
Lindas las postales de las niñas que en lugar de ir a la escuela venden en las calles de poblados turísticos. Qué importa que no vayan  a la escuela, ¡las postales están hermosas!

El atol blanco, ¿quién no ha tomado un atol blanco? Tan nuestro, decimos. Y no digamos ver a la delegación de deportistas guatemaltecos representando al país en Juegos Olímpicos, con su uniforme que lleva decoración de vestimenta de los Pueblos Indígenas, ¡qué orgullo y emocionados nos brotan las lágrimas! Hasta ahí todo hermoso con los Pueblos Originarios, pero la historia es distinta cuando estos exigen sus derechos.

Entonces la Guatemala racista que conformamos, explota, sus largos brazos de impunidad tratan de ahogar las voces de quienes por derecho son los dueños de la tierra. Y esas niñas hermosas que venden en  los poblados turísticos se multiplican y van a dar a casas particulares: al trabajo esclavo, van a dar a las maquilas, a las tortillerías, esos niños lindos que aparecen en las pinturas del occidente del país, van a dar a las abarroterías, a los campos de cultivo, a cargar costales de basura en mercados como La Terminal.

Entre menos castellano hablen es mejor porque así no entienden de su explotación, ni de salarios ni de derechos. Entonces los sacamos del folclore y los convertimos en los indios patas rajadas, haraganes que  nos avergüenzan, a nosotros que nos creemos descendientes de europeos: más prietos que una piedra de moler.

Y somos los opresores, quienes les escupen en sus rostros, quienes como amos quisiéramos flagelar sus lomos curtidos, romper sus manos con un martillo, violar a  las niñas y mujeres, esclavizarlas y apropiarnos de sus vidas, ¡cómo dueños déspotas! Y obligarlos a que nos digan: ¡sí, patrón!

Sí, quisiéramos ser los patrones de los Pueblos Originarios, claro que sí. Adueñarnos de sus pensamientos, de sus sueños, de sus vidas. Inmovilizarlos y que solo respondieran al chasquido de nuestros dedos o a nuestros golpes. Sí, quisiéramos ser la versión europea de la esclavización. Revivir los tiempos y quedarnos ahí, como los beneficiarios del sometimiento. Quisiéramos ser los oligarcas que por cretinos nos utilizan para sus beneficios.

Somos esa sociedad carente de identidad, nuestra conciencia es una burbuja flotante en un río de aguas negras, sin escrúpulo alguno. Los hemos dejado solos, desde siempre. Los ametrallaron, los violaron, los desmembraron, los torturaron, los desaparecieron, los asesinaron y seguimos negando la dictadura y el genocidio. Lo negamos por racismo, por clasismo, por mediocridad.
  
Los negamos porque queremos estar del lado del opresor y no del oprimido, porque pensamos ingenuamente que estando del lado del opresor jamás nos oprimirán. Creemos que pertenecemos a una raza superior, que nuestro gen es distinto, que somos el agua destilada.

Nuevamente, por segunda vez  un tribunal confirma con hechos comprobados que hubo genocidio en Guatemala, y nosotros de nueva cuenta: avaros, insolentes, insensibles y racistas volvimos a dejar solo al pueblo Ixil.

Todo un proceso; de nueva cuenta revivir el dolor, los testimonios, los recuerdos, el infierno. Y los dejamos solos. No estuvieron los flamantes estudiantes universitarios que cuando son manifestaciones por corrupción lanzan bocanadas y se revuelcan para que los medios de comunicación se acerquen y les tomen fotos y los entrevisten y entonces creerse intocables  e  inmortales: lo mejor de Guatemala, de la juventud, del la historia del país.

Son las marionetas que salen a manifestar por corrupción pero  que siguen negando el genocidio, la masa amorfa que la oligarquía maniobra a su antojo.

Nos creemos el agua destilada y apenas somos el agua de calcetín en un río de aguas negras. No merecemos a los Pueblos Originarios que embellecen Guatemala, que son nuestra identidad, nuestra raíz, que son la vid. Nos merecemos no morir nunca y padecer para la eternidad las mismas vivencias que ellos tuvieron en la dictadura, y que vengan otros como nosotros hoy: a escupirnos en la cara, a llamarnos indios patas rajadas, a deshonrarnos, a esclavizarnos. A decir que nos lo merecíamos por nuestro origen, que mejor nos hubieran extinguido. Tal vez así, conoceríamos la sensibilidad, al conocer el dolor del otro y hacerlo propio y que ese dolor nos despertara en indignidad y supiéramos que somos uno solo  y  que el enemigo no son los Pueblos Originarios, sino quienes han intentado separarnos.
Pero qué va,  es pedirle demasiado a una sociedad podrida, egocéntrica, racista  y pestilente a río de aguas negras.

cronicasdeunainquilina.com