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sábado, 28 de octubre de 2017

El imperio está intentando la secesión de la “media luna” venezolana

Por Carlos E. Lippo:

La promoción de secesiones, esto es, de acciones mediante las cuales se separa de una nación una parte de su pueblo y de su territorio, ha sido desde siempre una eficaz herramienta del imperio utilizada para saciar su desmedido afán de expansionismo territorial o con el propósito de incrementar sus áreas de influencia a nivel planetario.



Un ejemplo típico del primero de estos propósitos lo constituye la separación de Méjico del estado de Tejas, que primero se declaró una nación independiente para luego solicitar su incorporación a los Estados Unidos en 1848, hecho que motivó una guerra entre ambos países al final de la cual los gringos se anexaron no sólo el territorio de Tejas, sino también los de Nuevo Méjico, Arizona, California, Nevada, Utah y parte de Colorado. En total, por esta vía pasaron a ser territorios estadounidenses alrededor de dos millones de kilómetros cuadrados, lo que representa un poco más de la cuarta parte de su territorio continental actual y más de dos veces la superficie de Venezuela.

Son también ejemplos claros de promoción del secesionismo con fines expansionistas del imperio norteamericano los casos de: las islas Hawái que originalmente eran un reino independiente en el que después de promover y apoyar con sus infantes de marina un golpe de estado para decretar una supuesta república en 1898, comenzaron a “negociar” unas condiciones de anexión a EEUU que desembocaron 61 años más tarde en la constitución del estado 50° de la Unión; así como el de Puerto Rico, que a su separación de España, también en 1898, se lo anexaron primero como “territorio” y luego como “estado libre asociado”, hasta el momento presente.

Así mismo, como ejemplos de secesiones promovidas por el imperio en Nuestra América con el propósito fundamental de incrementar sus áreas de influencia podríamos citar las siguientes: la separación de la provincia de Cundinamarca de la Gran Colombia, conformada por los departamentos de Cundinamarca, Venezuela y Quito en 1831, para constituir la actual república de Colombia, dando al traste con el proyecto integracionista del Libertador iniciado en 1819; y la separación del departamento de Panamá de Colombia en 1903, con el propósito inicial de desplazar a los franceses como constructores del canal interoceánico, para después de construirlo, como efectivamente lo hicieron, imponer su administración a perpetuidad.

Hasta ahora hemos estado hablando de intentos cesionistas exitosos promovidos por el imperio en Nuestra América, pero también es necesario mencionar algunos intentos fallidos, ocurridos también durante el siglo XIX, tales como: el intento de anexión de Nicaragua a través de cuyo territorio hubiera podido construirse un canal interoceánico más ventajoso para el comercio entre ambas costas de los Estados Unidos que el canal actual, a partir de la invasión de un aventurero de nombre William Walker quien después de invadir el país en 1855, lo tuvo bajo su control hasta 1857; el intento de anexión de Cuba, a su separación de España en 1898, ante cuyo fracaso debieron conformarse con “negociar” la propiedad a perpetuidad de los terrenos sobre los cuales construyeron posteriormente la ignominiosa base naval de bahía de Guantánamo.

Como para no perder la costumbre, durante el siglo XX Estados Unidos promovió y apoyó, sin lograr el éxito, movimientos secesionistas en diversos países de la América Latina, algunos de los cuales persisten en el presente, tales como: el intento de formar la república de Airrecú (amistad en idioma Maleku), en la zona fronteriza entre Nicaragua y Costa Rica, zona ideal para la construcción de un segundo canal interoceánico; intentos independentistas en la región del Soconusco, al sur del estado mejicano de Chiapas con Guatemala; e intentos independentistas en la Amazonía y en las islas Malvinas, en estrategia conjunta con la Gran Bretaña (1). Así mismo, especial mención nos merecen varios intentos separatistas auspiciados por las empresas petroleras norteamericanas en Venezuela, con el propósito de desmembrarle el estado Zulia; de ellos revistió gran importancia uno realizado en 1927, que sólo pudo ser neutralizado por el gobierno central, en el marco de un acuerdo entre británicos y norteamericanos para repartirse los yacimientos y mercados a nivel mundial, con el otorgamiento de concesiones a compañías norteamericanas en el lago de Maracaibo (2).

En este siglo XXI, ante el surgimiento en la América Latina de gobiernos progresistas no dispuestos a aceptar de manera sumisa sus designios, el imperio, cuando no ha podido derrocarlos, ha optado por aupar movimientos separatistas en países como: Ecuador (Manabí y Guayaquil), Bolivia (Santa Cruz de la Sierra) y Venezuela, donde no se trataría ya de separar solamente al estado Zulia, sino a un conjunto de estados fronterizos o cercanos a la frontera con Colombia (Zulia, Táchira, Mérida, Barinas y Apure), que conformarían la llamada “media luna venezolana”, según un proyecto secesionista denunciado por Chávez en mayo del año 2008 (3), que ha sido reivindicado, con algunas variantes, por algunos grupúsculos de la ultra derecha venezolana, como el denominado “Movimiento Autonomista de Derecha Liberal”, que en febrero de 2014 convocó a un proceso secesionista de los estados Táchira, Mérida, Lara, Carabobo, Nueva Esparta y Zulia (4), apoyándose en aquella oleada de acciones terroristas promovida por Leopoldo López, que denominaron “La Salida” y más recientemente, en mayo de 2016, en medio de la larga euforia por haber ganado las elecciones legislativas de 2015, llamó a la secesión de los estados Anzoátegui, Táchira, Nueva Esparta, Zulia, Falcón, Barinas y Trujillo (5), bajo esta absurda consigna: “El secesionismo es la salida para recuperar a Venezuela”.

Entrando ya en materia debo decir que cualquier intento secesionista en Venezuela tiene que tener como fundamento el estado Zulia, no sólo por sus antecedentes separatistas que arrancan incluso desde el propio momento de la declaración de nuestra independencia de España, sino por el hecho de que cuenta con unas reservas de petróleo certificadas de unos 26.000 millones de barriles, una cantidad superior a la suma de las reservas probadas de Méjico, Colombia, Ecuador y Argentina, a las cuales habría que añadir los 543.000 millones de barriles existentes en el Golfo de Venezuela, aún por certificar, más unos 18.000 trillones de pies cúbicos de gas (6); sin desestimar que además cuenta con reservas de carbón de 1.100 TM en la Guajira, las mayores de Suramérica, suficientes para 150 años de explotación, así como con importantes reservas por determinar de otros minerales tales como oro, níquel y uranio.

La adición al Zulia de los otros estados fronterizos con Colombia para conformar la “media luna venezolana “descrita por Chávez en el 2008 obedece a un vetusto plan de la oligarquía colombiana para el cual han logrado ganarse a los intereses del imperio debido a la cuantía de las riquezas naturales que están en juego. El objetivo de dicho plan que para Colombia siempre ha sido más que una obsesión, una verdadera necesidad geopolítica, es poder disponer de una salida al mar Caribe a través del lago de Maracaibo y por ende poder establecer una conexión comercial directa con Europa y la costa oriental de los Estados Unidos, para llevarles con facilidad sus principales productos de exportación, entre ellos las llamadas drogas heroicas de las cuales sigue siendo el mayor exportador mundial y principal suplidor del imperio.

Las continuadas acciones terroristas adelantadas por la contrarrevolución venezolana durante los meses de abril, mayo, junio y julio del presente año, habiendo sido extremadamente cruentas en los estados Zulia, Táchira y Mérida, por haber sido ejecutadas con paramilitares de origen colombiano y nacionales con formación en Colombia, junto a un grupo del lumpen delincuencial nativo, formado en las vesánicas técnicas del paramilitarismo colombiano, han debido encender una intensa alarma naranja en el tablero de control de nuestra integridad territorial. Así mismo, el triunfo obtenido por los candidatos de la contrarrevolución en las recientes elecciones de gobernadores, en los estados Táchira, Mérida y Zulia, tiene por fuerza que haber tornado a rojo esas mismas alarmas, como de alguna forma lo refleja el hecho de que el Presidente Maduro, tan pronto como reconoció los resultados electorales, lanzó la siguiente advertencia a los gobernadores electos con los votos opositores: "Aquel que se pase de la raya (cometiendo actos ilegales) le caerá todo el peso de la justicia. No aceptaré gobernadores “guarimberos" (6).

Si el caso es que los secesionistas intentarán formar una república independiente con el estado Zulia y otros estados fronterizos con Colombia, obviamente bajo el protectorado del imperio; si pretenderán colocarla bajo el protectorado de Colombia, que para estos efectos es casi como si fuera el imperio; o si sumarán a esta pretendida república algunos departamentos del oriente colombiano limítrofes con Venezuela, son todos escenarios probables de esta secesión inducida. La decisión de cuál de ellos se intentará aplicar es obviamente del gobierno imperial, que desde hace muchísimo tiempo tutela a los gobiernos oligárquicos colombianos y dirige y financia a la contrarrevolución en Venezuela.

Que el actual gobierno colombiano estaría dispuesto a promover decididamente cualquiera de estos escenarios secesionistas, tan pronto se lo ordenase el amo imperial, es algo que no necesita demostración si se toma en consideración la actitud abiertamente injerencista y de apoyo a las acciones terroristas y políticas de la contrarrevolución venezolana que ha venido exhibiendo Juan Manuel Santos, sin haber mostrado la menor pudicia ni mucho menos la necesaria prudencia diplomática que aconsejaría su alta investidura.

Es por ello que, a juicio mío, el gobierno revolucionario debe comenzar a tomar medidas extraordinarias urgentes tendientes a preservar la integridad de nuestro territorio; no hacerlo desde ya, sería avalar por omisión aquella nefasta sentencia del ultraconservador político colombiano Laureano Gómez quien fuese presidente de la república entre los años 1950-51, que al igual que en artículos anteriores paso a citar a continuación:  "Si un país se presenta en todo momento dispuesto a ceder, listo a entregarse; si no tiene más tesis que la conciliación a todo trance; si no tiene más palabras que la fraternidad, aun cuando haya recibido los mayores agravios, ese país está destinado a desaparecer a espaldas del derecho internacional” (7). Sentencia que considero, como he dicho en ocasiones anteriores, constituye una verdadera doctrina en materia de relaciones exteriores, que nos ha sido aplicada por los sucesivos gobiernos burgueses de Colombia, con independencia de la mayor o menor simpatía que hipócrita y ladinamente hayan podido manifestarnos.

Estimo igualmente que una primera medida a implantar debería ser la de un cierre progresivo de los pasos fronterizos terrestres con Colombia con el rápido despliegue de las operaciones militares asociadas, similar al implantado exitosamente en agosto de 2015, sólo que comenzando en esta oportunidad por el estado Zulia en el cual la negativa del gobernador electo a aceptar la autoridad de la plenipotenciaria Asamblea Nacional Constituyente, actitud que ha impedido su juramentación ante el Consejo Legislativo Estadal y en consecuencia la toma efectiva de su cargo hasta el momento de escribir estas notas, no puede augurar otra cosa que el intento de las dirigencias de los partidos de ultraderecha que le apoyan, de comenzar a promover nuevas acciones desestabilizadoras en esa región. Siendo oportuno y necesario recordar que este tipo de medida es la única que ha demostrado ser eficaz para controlar el contrabando de extracción de bienes de todo tipo y hasta de papel moneda que se sigue practicando en esa extensa frontera con el apoyo descarado del gobierno colombiano, en detrimento de la economía de nuestro país.

Debo terminar diciendo que esta nueva intentona secesionista en marcha bajo los auspicios del imperio está condenada desde ya al más absoluto fracaso en virtud de que al igual que las anteriores, no ha sido producto de un sentimiento popular sino de una bastarda aspiración de las oligarquías vende patria y genocidas de la región, por lo que habría de ser fácil presa de las fuerzas cívico-militares que sustentan esta revolución.

¡Hasta la Victoria Siempre!
¡Patria o muerte!
¡Venceremos!

(1)    http://www.centrocultural.coop/revista/2/secesionismo-herramienta-de-la-dominacion
(2)    http://celippor.blogspot.com/2017/10/800x600-normal-0-21-false-false-false_21.htm
(3)    http://sunoticiero.com/posible-movimiento-separatista-merida-tachira-zulia-atemorizaba-chavez-ahora-maduro-fotos/
(4)    http://www.democrataliberales.org/comunicados/20140223a.htm
(5)    http://www.diarioeltiempo.com.ve/sitio/el-secesionismo-es-la-salida-para-recuperar-venezuela
(6)    http://www.lechuguinos.com/hugo-chavez-profecia-cumplirse/
(7)    https://www.scribd.com/document/39864176/Los-Agravios-de-Colombia-a-Venezuela-Marco-Antonio-Angeli

celippor@gmail.com


sábado, 26 de agosto de 2017

Colombia: Estados Unidos, la OEA, la Declaración de Lima y Venezuela.

Por Tony López R.:

Los gobiernos estadounidenses siempre han considerado que América Latina es su patio trasero y que está sometida a sus designios e  intereses, no es menos cierto, que muchos de los gobernantes latinoamericanos que han sido elegido por su pueblo, salvo honrosas excepciones,  se han puesto al servicio  y obedecido a las políticas de Washington  como lo hacen hoy, ante el pedido de aislar, sancionar e incluso no descartar la idea del presidente Donald Trump de intervenir militarmente en Venezuela.


Luego de fracasadas numerosas maniobras políticas y diplomáticas con el propósito de derrocar el gobierno de Venezuela y su Revolución Bolivariana, llevadas a cabo por  el Secretario General de la OEA, Luis Almagro, el Departamento de Estado de los Estados Unidos, apeló a utilizar una vía  alternativa y comisionó al gobierno de Perú y a su presidente Pedro Pablo Kuczynski, para que convoque a una reunión de cancilleres latinoamericanos y caribeños.

El pasado 9 de agosto tuvo lugar la reunión convocada por el presidente de Perú,  Kuczynsky a la que solo asistieron 17 países de los 35 que conforman nuestra región.  

De estas 17  naciones,  solo 12 firmaron la llamada “Declaración de Lima” presentada por el canciller peruano Ricardo Luna  y son: Argentina, Brasil, Canadá, Colombia, Costa Rica, Chile, Guatemala, Honduras, México, Panamá, Paraguay y Perú.  
 
No firmaron dicha declaración los representantes de Jamaica, Guyana, Granada, Santa Lucia y Uruguay.
La llamada “Declaración de Lima”  expresa que Venezuela “Ya no es una democracia” y “son ilegitimo los actos emanados de la Asamblea Nacional Constituyente”. Condena además “la violación sistemática de los derechos humanos y las libertades fundamentales, la violencia, la represión y la persecución política, la existencia de presos políticos y la falta de elecciones libres bajo observación internacional independiente". "Enérgico rechazo a la violencia y cualquier opción que involucre el uso de la fuerza".  Así mismo celebró la acusación de parlamentarios colombianos y chilenos ante la Corte Penal  Internacional contra el presidente Nicolás Maduro,  mientras que declararon su apoyo a las acciones de la hoy ex -fiscal  Luisa Ortega Díaz.
La intervención militar de Estados Unidos contra Venezuela está en marcha y decidida, pero faltan algunos pasos previos para legitimarla y a eso se ha prestado  el presidente peruano Pedro Pablo Kuczynsky, al convocar a la reunión de cancilleres en Lima, Perú.

El gobierno peruano violando todo lo establecido en la Carta de las Naciones Unidas y de la OEA, que plantea y exige el pleno  respeto a  la soberanía e integridad de las naciones, se ha prestado al trabajo sucio y como simple empleado de Washington, se ha coaligado con las oligarquías y sectores de la derecha latinoamericana con el objetivo de provocar el aislamiento político, diplomático y económico, contra Venezuela,  paso previo y necesario para afianzar el argumento del presidente Donald Trump de intervenir militarmente en la tierra del Libertador Simón Bolívar.

Las acusaciones contra Venezuela carecen de todo fundamento y están montadas sobre grandes mentiras divulgadas por la campaña mediática, que desde Estados Unidos y otros países latinoamericanos, se han unido  para ocultar la realidad venezolana y crear un estado de opinión desfavorable hacia la Revolución Bolivariana y justificar todas las acciones contra ella, incluyendo una intervención militar.

La Constitución Nacional de la República Bolivariana de Venezuela aprobada en 1999, sí establece que el Presidente de la Republica puede convocar a una Asamblea Nacional Constituyente, sin la necesidad de realizar un plebiscito. La asistencia de más de 8 millones 100 mil votantes que asistieron a las urnas y eligieron a los constituyentes, fue un acto democrático y legitimo del pueblo venezolano. El reconocimiento de la legitimidad de la Asamblea Nacional Constituyente y del Centro Nacional Electoral, lo constituye el hecho de que para las elecciones regionales, se han inscrito numerosos candidatos que militan en la opositora Mesa de Unidad Democrática,(MUD)  lo cual desmiente totalmente lo que recoge la “Declaración de Lima” y estos mismos opositores venezolanos ponen en ridículo a ese grupo de cancilleres y revela el verdadero objetivo intervencionista de sus acciones.

De los países firmantes de la “Declaración de Lima” que vociferan sobre la violación de los derechos humanos, de salvar la democracia, de acusar y sancionar a dirigentes venezolano,  como el caso del presidente Maduro ante la Corte Penal Internacional, permítanme recordarle algunos sucesos aún por esclarecer: Ningún parlamentario colombiano ha acudido a la Corte Penal Internacional, para que se investigue a los culpables de la masacre del Palacio de Justicia en 1985; tampoco de los más de 5 mil asesinatos cometidos por la Fuerza Pública y sicarios contra líderes políticos de izquierda y dirigentes populares y comunales de la Unión Patriótica.

Más reciente aún, la masacre de Angostura, Ecuador  cometida el 1 de marzo del 2008 por un bombardeo aéreo ordenado por el presidente colombiano Álvaro Uribe Velez, en territorio ecuatoriano  contra un campamento de las insurgentes FARC-EP, asentado en ese país,  donde murieron no solo guerrilleros, también dirigentes estudiantiles mejicanos y civiles  ecuatorianos. La artera muerte del Comandante en Jefe de las FARC-EP, Alfonso Cano, quien fue capturado vivo, y ordenado su asesinato,  según denunció monseñor Monsalve,  obispo de Cali, en su momento. Ese es un crimen de guerra  que debe ser investigado y sancionado.

Qué derecho le asiste a los legisladores chilenos de acusar a otros, cuando no son capaces de exigir justicia por los crímenes de Pinochet y cuyo país es aún gobernado por una constitución pinochetista. Y con que moral se va a hablar de democracia, violación de los derechos humanos, persecución política en países, como Honduras cuyos gobiernos han sido elegido al calor o bajo la protección  de un golpe de Estado y tiene pendiente el asesinato de Bertha Cáceres,  o el caso de Méjico, donde estudiantes como los 43 de Ayozinapa, aún siguen desaparecidos, periodistas asesinados y  32 mil desaparecidos, según las organizaciones de Derechos Humanos de Méjico.

Democracia en Brasil, cuando Temer y su gobierno es producto de un Golpe de Estado parlamentario y  no tiene más del 6 por ciento de aprobación a su gobierno. En la Argentina  de Macri que debe responder por la desaparición  del joven activista defensor de derechos humanos Santiago Maldonado. 

Y el presidente peruano, convertido en el Caín de América, debe solucionar el tema de los maestros en huelgas desde hace varios meses y dejar de usar la represión policial contra mujeres y hombres que solo piden un salario justo, lo que  él dice condenar en Venezuela lo práctica en su país.

La reunión de este grupo de países latinoamericanos y caribeños en Lima, Perú, es la prueba más fehaciente de la crisis política, ética y de valores que aqueja a nuestra región, también  la inutilidad de la OEA, la división y la pérdida de influencia y poder del gobierno de los Estados Unidos en nuestro Continente.

(+)  Periodista, politólogo y Analista Internacional.
 jorgarcia726@gmail.com 

martes, 1 de agosto de 2017

Más de 8 millones de venezolano/as apoyaron la Paz

Por: Redacción Barómetro Internacional  
Una victoria de la Constituyente en Venezuela

Luego de la incertidumbre de una guerra mediática, desarrollada por la oposición venezolana, de la denominada Mesa de la Unidad Democrática (MUD), la cual aposto a la guerra terrorista, como lo manifestara alguno medios internacionales, al calificar de matones, a marginales pagados por la dirigencia violenta, que con más de 100 muertos y destrucción de hospitales, centros comerciales, ataque con explosivos a guardias nacionales, agresión a buses estadales, como a los metros de Venezuela, con cocteles molotov, con armas caseras, además de  armas cortas y el últimas imágenes fusiles de asalto, esta es la democracia de la muerte.


El acusar al presidente Nicolás Maduro de Dictador, llama la atención por la MUD, ya que este sector llamo a la violencia en las calles, al secuestro de sectores de la clase media en sus edificios, casas, como negocios, al mejor estilo nazi creaban zonas de violencia y muerte, las barricadas, todo los mecanismos, han sido usados contra la propuesta de la Asamblea Nacional Constituyente (ANC), como única posibilidad de paz y diálogo, ante el ataque sistemático de EEUU, sectores de la Unión Europea y la OEA, para crear la salida ilegal del presidente venezolano.

Ante  la nueva realidad de una ANC constituyente, refrendada por la actual Constitución Bolivariana de Venezuela, que en sus estatutos da la potestad legal, al presidente Maduro de convocar al pueblo venezolano, la respuesta de más de 8 millones de bolivarianos, chavista, como sectores de ciudadanos secuestrados en su propias urbanizaciones, marcaron una nueva puerta a la paz, muchos votos no se conocen por el criminal bloqueo, de la página del Consejo Nacional Electoral (CNE), con acusaciones y y la mentira  de la MUD, al hablar de ilegalidad de estas elecciones, muestran la cara más virulenta de la oposición y sus líderes fascistas, con el apoyo de EEUU, atreves de la CIA y los países satélites de América Latina, en su amenaza a Venezuela de no  realizar la constituyente, de manera imperialista.

En nuevos análisis de nuestra fundación y nuestro equipo, descubriremos las mentiras de la derecha, sus falsos positivos, en los mecanismos de violencia, que ahora enfrentarán a la ANC, como poder constituyente que se sustentara en el pueblo venezolano, contra el racismo, el odio, la criminalidad de un sector de la derecha, ante esto más de 8 millones de ciudadanos, bolivarianos y sectores de la oposición que han sido secuestrados, por la verdadera dictadura que es la derecha venezolana y EEUU.

internacional.barometro@gmail.com