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miércoles, 13 de mayo de 2020

Proletarios del mundo, la pandemia es la desigualdad*



Por  Pasqualina Curcio:

No es del todo cierto que el covid-19 no distingue al momento de atacar y sobre todo de provocar muertes. Es posible que biológicamente no haya diferencias en cuanto a color de piel, edad, o sexo, en todo caso son estudios que habrá que realizar con detenimiento una vez que se tenga el detalle de los casos de contagiados y fallecidos, pero, diferencias y desigualdades para combatir la pandemia y no morir en el intento, de hecho, las hay.


No es igual el riesgo a contagiarse que asume el repartidor de la empresa Amazon quien debe salir a trabajar diariamente porque de lo contrario sus hijos irán a la cama sin comer, al riesgo que corre el dueño de la misma empresa quien estando socialmente muy bien distanciado en su mansión figura de primero en la lista Forbes con un patrimonio de 138 mil millones de dólares.

No es igual sobrellevar la cuarentena siendo cajera de Walmart, con todo el riesgo a contagiarse que ello implica y teniendo un salario que no debe ser suficiente para pagar la prueba de despistaje del covid-19, que sobrellevar el distanciamiento social siendo uno de los accionistas de la empresa: el número 13 de la lista Forbes 2020 con 54 mil millones de dólares de patrimonio.

No es igual combatir el coronavirus sin un trozo de pan que comer porque, siendo asalariado y sin capacidad de ahorro, has sido despedido debido a que la empresa transnacional donde trabajas debió cerrar por la cuarentena, a ser el burgués dueño de la filial.

No es igual sobrellevar la pandemia viviendo en las calles, sin refugio permanente, sin tener que comer, sin trabajo ni salario, que perteneciendo al 1% de la población mundial que se apropia del 82% de la riqueza (Oxfam, 2019).

El verdadero mal que hoy se extiende por todo el mundo y que ataca a la humanidad es la desigualdad, a su vez consecuencia de un sistema de producción y distribución depredador a través del cual la burguesía, dueña del capital, con la complicidad de Estados que mínimamente participan en las economías y “los dejan hacer”, se ha ido apropiando cada vez más del esfuerzo del trabajador asalariado. Un sistema que, por lo tanto, genera cada vez más pobreza y que hoy, en tiempos de coronavirus, se hace más evidente.

Sobrellevar los embates de la pandemia por coronavirus en condiciones de pobreza obviamente resulta más difícil. Hoy, 3.700 millones de personas en el mundo son pobres, o sea, la mitad de la población.

¿Nos hemos preguntado por qué hay tantos pobres en el mundo? ¿O es que vamos a creer el discurso hegemónico defensor del capitalismo que cuenta que los pobres son pobres porque no trabajan lo suficiente, no se esfuerzan, no son productivos, despilfarran su salario, y por lo tanto, ellos mismos son los responsables de su condición de pobreza?

Vemos algunas cifras y desmontemos la mentira. La producción mundial asciende a 85.9 billones de dólares (es la suma del producto interno bruto de todos los países durante el 2018 según datos del Banco Mundial). ¿Quién se supone que produjo esa billonada? ¿los ricos? ¿los dueños del capital? ¿La burguesía?.

Somos 7.594.270.356 de personas en el mundo, de las cuales, según datos de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), 3.428.400.000, es decir, el 45% de la población total, pertenecemos a la fuerza de trabajo (estamos en edad productiva y en condiciones de trabajar). De estas 3.400 millones de personas que formamos parte de la fuerza de trabajo, estamos ocupados 3.294 millones. Según la OIT, solo 83 millones son empleadores, o sea solo el 2,68% son dueños del negocio, propietarios del capital, llámese burgueses.

Eso significa que los 85,9 billones de dólares que se produjeron en el mundo en 2018 son resultado del esfuerzo de 3.208 millones de proletarios y 83 millones de burgueses.

Sin embargo, y siguiendo con las cuentas, según Oxfam el 82% de los 85,9 billones de dólares que se produjeron fueron a parar a manos del 1 % de la población mundial (o sea 70,4 billones de dólares fueron apropiados por tan solo 75 millones de personas). Cada uno de los de este grupito, que no son precisamente de la clase obrera, obtuvo en promedio 927.630 dólares en 2018, claro que unos más que otros.

El otro 18% de lo que se produjo en el mundo (15,4 billones de dólares) se distribuyó entre el 99% de la población mundial restante (entre 7 mil quinientos millones de personas) tocándole en promedio a cada uno 2 mil dólares al año, a unos más y a otros menos, a otros nada. Nos referimos a los que viven al día, a los que si no salen a trabajar no comen a pesar de que son los que producen los 85 billones. Léase los proletarios.

¿De verdad los pobres son pobres porque no trabajan? ¿Es en serio?

¿No será que el sistema capitalista explotador en un mundo globalizado y repleto de monopolios transnacionalizados, otorga el poder omnipotente al dueño del capital para fijar, no solo los precios sino también los salarios y por defecto la ganancia, subsumiendo cada vez más en la pobreza a los asalariados? ¿No será que el producto del trabajo de miles de millones de proletarios del mundo está cada vez más desigualmente distribuido? En plena pandemia que azota a la humanidad ¿quiénes creen que se verán más afectados: el 2,68% que representa a la clase burguesa o el 97,32% de la clase obrera?.

Según la OIT, durante el primer trimestre de 2020 el número de horas de trabajo disminuyó alrededor del 4,5%, lo cual equivale a 130 millones de empleos. Estiman que para el segundo trimestre serán 305 millones de empleos. Por su parte, el Instituto Mundial de Investigaciones de Economía del Desarrollo de la ONU estima que alrededor de 500 millones de personas podrían sumarse a la pobreza mundial como consecuencia de la pandemia.

En estos tiempos de cuarentena en los que un enemigo invisible nos hace tan vulnerables como humanidad, reflexionemos. No es suficiente con superar el neoliberalismo, que constituye lo más salvaje del capitalismo. Tampoco es suficiente con darle un poco más de participación al Estado para que en el marco de un sistema explotador como lo es el capitalista, fortalezca los servicios de salud universales y otorgue educación básica gratuita.

Hay que cambiar el mundo de base, erradicar el origen de la desigualdad y revisar el sistema de producción y distribución basado en la propiedad desigual de los medios de producción. El mundo post pandemia debería avanzar hacia un sistema justo e igualitario. Es necesario contener al capitalismo y detener la propagación de la desigualdad y la pobreza que exponencialmente este sistema genera.

Somos 3.345 millones de proletarios ¡Agrupémonos todos en esta lucha! ¡Feliz día Internacional de las trabajadoras y los trabajadores, especialmente a los que en tiempos de pandemia arriesgan sus vidas y la de los suyos para salvar a la humanidad!


pasqualinacurcio@gmail.com

miércoles, 8 de abril de 2020

Diario de una Cuarentena: Capítulo Uno


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Por Juan Martorano:
Día 20 de la cuarentena social y colectiva que se ha venido aplicando en Caracas y 19 a nivel nacional. Inicio estas líneas de una columna que espero no tenga tantas entregas, de hecho, mi intuición y mi fe me indica que no serán tantas. Algunos hemos venido aplicando al pie de juntillas el distanciamiento social, que lo hemos aplicado hasta en la frecuencia en el escribir.

Y por esas causalidades, más no casualidades, nos ha tocado una cuarentena en plena cuaresma y aprestándonos a vivir una verdadera Semana Santa, rescatando el verdadero sentido de esta conmemoración. Esto dirigido a los cristianos practicantes que somos la mayoría en Venezuela, sin ánimo de excluir a personas de otros credos religiosos.


Pero acá pretendemos escribir, más que el análisis en frío de la prevención y seguimiento de la pandemia del Covid-19 en Venezuela. Compartir un conjunto de reflexiones y de vivencias que esto nos está generando, y de que entendamos de que, durante esta contingencia, y posterior a ella, no volveremos a ser los mismos ni las mismas.

De hecho, muchos y muchas estamos sufriendo grandes transformaciones, y el mundo es un espacio que está teniendo esas grandes transformaciones. La naturaleza incluso ha recobrado sus espacios que le hemos quitado, y varias pruebas han surgido con el avistamiento de delfines en las playas de Pampatar y ballenas jorobadas en las playas de Güiria, si la memoria no me falla.

Pero, es importante que, a estas reflexiones, le agreguemos los siguientes datos:
Para el momento en que escribo este capítulo 1 de este Diario de una cuarentena como así he denominado, a nivel mundial se registran 1.123. 024 casos de Covid-19. Han fallecido por esta neumonía (y no “gripecita” como han tildado algunos mandatarios) 59.140 personas, ubicando la letalidad de esta enfermedad en 5,27% a nivel mundial, lo que es alto. Se han recuperado 228.006 personas, lo cual es una tasa de 20,30% de personas recuperadas.

Los 10 países más afectados por esta pandemia, son los siguientes:
1.- EEUU, con 277.985 casos confirmados, da un promedio de 843,51 casos por cada mil habitantes, se han recuperado 12.283 personas (4,41%), y fallecido 7.146 personas (2,57%).
2.- España, con 124.736 casos confirmados, con un promedio de 2.648, 3 casos por cada mil habitantes, se han recuperado 34.219 personas (27,43%) y fallecido 11.744 personas (9,41%).
3.- Italia, con 119.827 casos confirmados, con un promedio de 1.989,5 casos por cada mil habitantes, 19.758 personas recuperadas (16,49%) y 14.681 personas fallecidas (12,25%).
4.- Alemania con 91.959 casos confirmados, promedio de 1.105,95 casos por cada mil habitantes, 13.597 personas recuperadas (14,79%) y 1.277 personas fallecidas (1,39%).
5.- Francia con 82.165 casos confirmados, promedio de 1.224,95 casos por cada mil habitantes, 14.008 personas recuperadas (17,04%) y 6.507 personas fallecidas (7,92%).
6.- República Popular China con 81.639 casos confirmados, promedio de 58,23 casos por cada mil habitantes, 76751 personas recuperadas (94,01%) y 3.326 personas fallecidas (4,07%).
7.- República Islámica de Irán con 53.183 casos confirmados, 638,21 casos por cada mil habitantes, 17.935 personas recuperadas (33,72%) y 3.294 personas fallecidas (6,19%).
8.- Reino Unido con 38.690 casos confirmados, 582,37 casos por cada mil habitantes, 209 personas recuperadas (0,54%) y 3.605 personas fallecidas (9,31%).
9.- Turquía con 20.921 casos confirmados, 251,59 casos por cada mil habitantes, 484 personas recuperadas (2,31%) y 425 personas fallecidas (2,03%).
10.- Suiza con 19.702 casos confirmados, 2.294 casos por cada mil habitantes, 5.657 personas recuperadas (28,71%) y 604 personas fallecidas (3,07%).

En el caso de la República Bolivariana de Venezuela, tenemos las siguientes estadísticas:
Hasta el momento en que escribimos estas líneas, tenemos 153 casos confirmados de Covid-19 en el país, 4,75 casos por cada mil habitantes, se han recuperado 53 personas (34,64%) y fallecido 7 (4,58%). Eso hace que en estos momentos tengamos en el país 93 personas enfermas con esta enfermedad.

Sin embargo, aunque exhibamos unas cifras de primer mundo, y que el grado de letalidad de la pandemia no ha alcanzado altos niveles en el país, si debo llamar la atención de que en el caso de la capital de la República, Caracas, ha habido durante los últimos días una relajación importante de las normas de cuarentena social y colectiva en zonas como Catia, Petare, la avenida Baralt, Esquinas de Traca bordo y otras de La Candelaria, además de observar a muchas personas que caminan por las calles sin el uso de mascarillas o tapabocas, además de policías que no hacen respetar sin necesidad de reprimir la correspondiente normativa. Esto puede resultar contraproducente, si tomamos en cuenta las posibilidades de rebrote y de otras explicaciones que ha señalado el Primer Mandatario Nacional durante los últimos días.

Sin duda no es una situación fácil, y resulta harto imposible controlar al 100% de la población a que no salga de sus hogares, o de que algunos no se aburran y hasta comiencen a observarse ciertos quiebres de carácter psicológico. No obstante, y en estos momentos resulta vital y capital radicalizar la cuarentena y atender las recomendaciones de las autoridades en el país para poder derrotar este mal.

Ya el propio presidente Nicolás Maduro lo ha explicado. Hemos logrado sortear con éxito la primera de las cuatro fases del plan para derrotar el Covid-19 en lo referido a la contención de la infección. Pero, y el mismo lo ha reconocido, no hemos logrado cortar las cadenas de transmisión de la pandemia en el país, y de ahí que aún se sigan registrando casos. A veces en un día se pueden registrar uno, dos casos, cinco o seis, como hay días que se pueden registrar de ocho a diez casos (tomando en cuenta las cifras más bajas y más altas que han venido siendo suministradas por la Comisión Presidencial de Seguimiento y Prevención del Covid-19 en Venezuela, la cual ha tenido las vocerías del Dr., ministro y vicepresidente sectorial de Comunicación, Cultura y Turismo, Jorge Rodríguez, de la Vicepresidenta Ejecutiva de la República, Delcy Rodríguez, y del propio Jefe de Estado, Nicolás Maduro Moros).

Esto, y como ya lo señalé en el párrafo anterior, aún no hemos logrado cortar las cadenas de transmisión de la enfermedad. En lo que logremos esto, indudablemente habrá reportes y días donde no se registrarán casos, y esto será uno de los tantos indicativos de que hemos cortado las cadenas de contagio en el país.

Y luego cuando los partes tengan que ver con el incremento de las personas recuperadas y la tasa de fallecidos de la misma sea de cero, es ahí cuando llegaremos a la fase de control de la pandemia. Pero esto no sólo debe ser a nivel interno, puesto que países vecinos de Venezuela (Colombia, Brasil, Guyana, Trinidad y Tobago, Aruba, Bonaire y Curazao, por sólo señalar algunos) deben pasar casi en paralelo a fases similares a las nuestras, para que podamos llegar a la denominada Normalidad Relativa Vigilada (NRV) de la que tanto menciona el presidente Maduro en sus más recientes alocuciones, y de la que escribiremos de manera oportuna en su momento.

 Por ello, es vital y fundamental que la cuarentena social, colectiva y voluntaria sea además radical, porque esto es lo que va a determinar el éxito de las medidas implementadas, además de poder acelerar sin forzar, las otras fases de este proceso que estamos viviendo.

Me permito hacer estas recomendaciones, desde lo más profundo de mi conciencia, autoridad moral y desde mi corazón, porque confieso que ayer quedé muy impactado desde lo personal, cuando mi tío Francisco ( de él me referí en anteriores artículos) me llamó e informó que mi prima hermana (la cual por respeto a ella me reservo su nombre) que se encuentra en EEUU y que tengo muchísimos años que no veo, y que está acompañada con mi primo hermano, que es su hermano, valga la redundancia, contrajo Covid-19 en ese país. Al principio y a pesar de que no nos hemos visto durante años, quedé muy impactado y preocupado por esta información; pero mi tío me señaló que se recuperó de ese mal. Si no tuve información si mi primo hermano fue contagiado.

Por ello, hay que tener conciencia, y elevar los niveles de acatamiento de la cuarentena colectiva, social y voluntaria de 90% al 99% de ser posible. Que el 1% que quede sea solamente de los que estamos participando en este operativo por salvaguardar la salud y la vida de todas y de todos ustedes.

Estas son mis primeras notas de estos días de cuarentena social, colectiva y voluntaria que tenemos en estos momentos, y de que como alguien me señaló en estos días, sean documentos que sirvan de testimonio de la nueva historia no sólo en Venezuela sino a nivel mundial estamos escribiendo por estos días.
¡Leales Siempre! ¡Traidores Nunca!
¡Independencia y Patria Socialista!
¡Viviremos y Venceremos!

jmartoranoster@gmail.com