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miércoles, 4 de abril de 2018

“Venezuela amenaza para EE.UU” en la 8va Cumbre de las Américas


Por Rolando Prudencio Briancon:
Trump debe aclarar el decreto

Y es que ya es momento de que Trump aclare -aunque no fue él quien dictó en marzo del 2015, aquel desconcertante decreto que declara: “Venezuela como una amenaza para los EE.UU.”, dictado por el entonces ex presidente Obama- la razón, el motivo por la que él ha extendido igualmente -mediante una orden ejecutiva de su administración- la vigencia de dicho decreto; sino que también es momento de que en la 8va Cumbre de las Américas; Trump aclare sobre aquella amenazas lanzada por su ex secretario de Estado Rex Tillerson, quien soliviantó hace poco más de un mes a los militares venezolanos para que se alcen contra el gobierno democrático del presidente Nicolás Maduro para derrocarlo de su cargo.


Ahora se va entendiendo la rastrera razón por la que después de la gira que realizó el ex secretario de Estado; se conminó al ex presidente Pedro Kuszinski -el gustoso perro faldero de los EE.UU- de retirar la invitación al presidente Maduro a la 8va Cumbre a realizarse en Lima entre el 13 y 14 de abril. Y es que sólo así ya se comienza a comprender; por qué se vetó la presencia del presidente Maduro quien con mucho tino preguntó: ¿por qué me tienen  miedo? Es más, como quien nada tiene, nada teme, advirtió con ir a Lima: “llueve, truene o relampaguee”.

Vale decir que Trump, al mejor estilo de quien lanza la piedra y esconde la mano, no quiere tener en frente al presidente Maduro en la 8va Cumbre; que es el mejor escenario, como los es la Cumbre de las ¡AMERICAS! para que Trump tenga el coraje de dar explicaciones. Así mismo éste óptimo escenario es para que entre todas las naciones que solidariamente están tan “preocupadas” por la situación de Venezuela; sin ningún cálculo político, ni presión de ninguna naturaleza; no sólo que mantengan la invitación que inicialmente se le extendió al presidente Maduro, sino que también se le pida cuentas a Trump sobre su agresivo accionar contra Venezuela; la de su antecesor que dictó aquel déspota decreto; como la de él, que volvió a ratificar aquel decreto.

Y desde ya, de parte de los gobiernos latinoamericanos; no se puede esperar otra autónoma actitud -sobre todos de aquellos quienes piden desde la intervención “humanitaria” hasta la “salida” del presidente Maduro- que la de pedirle cuentas a Trump sobre el decreto dictado por Obama y ratificado por él, sobre el decreto que declara a “Venezuela amenaza para los EE.UU!., que ni en su peor pesadilla, el más fanático pro yanqui pudiese tomarse en serio.

prudenprusiano@gmail.com

viernes, 9 de marzo de 2018

EEUU La doctrina Monroe siempre ha estado vigente


Por Dr. Néstor García Iturbe:

Desde que en 1823, hace cerca de 200 años, Estados Unidos proclamó por primera vez la Doctrina Monroe, esta no  ha dejado de estar vigente en la política exterior del Imperio, es por eso que considero un enfoque equivocado el considerar que la administración Trump está retornando a  la Doctrina Monroe, como han planteado, con toda buena intención, algunos politólogos  y periodistas.



La repudiada doctrina establece bien claro el principio de “América para los americanos”.  En este caso cuando se habla de América se está refiriendo a todo el continente, norte, centro y sur, pero cuando se menciona a los “americanos” se modifica la etimología de la palabra para referirse solamente a los que viven en Estados Unidos, pues ellos mismos se denominan “americans” y eso fue lo que se plasmó en la Doctrina Monroe.

Esta doctrina fue la que ideológicamente se utilizó para arrebatar vastos territorios a México en un período comprendid0 entre 1836 y 1848.

En 1855 Estados Unidos invade Nicaragua y posteriormente ocupa El Salvador y Honduras.

También se puso de manifiesto en 1898 con la intervención de Estados Unidos en la Guerra de Independencia de Cuba contra España, la ocupación militar de la Isla, la imposición de un tratado que le proporcionaba entre otras ventajas bases militares y la posibilidad legal de intervenir con sus tropas cundo lo consideraran necesario, lo cual hicieron en tres oportunidades.

En 1903 crean la república de Panamá, robándole territorio a Colombia para posteriormente adueñarse del Canal de Panamá.

Desembarcan los Marines estadounidenses en República Dominicana para sofocar una rebelión originada en 1904.

A partir de esa fecha y hasta el año 2000, prácticamente un siglo, en más de cuarenta oportunidades la presencia estadounidense se ha puesto de manifiesto en América Latina utilizando distintas variantes, pudiera decirse que fueron los Marines las fuerzas más utilizadas, sin dejar de tomar en consideración otros cuerpos militares, además de la CIA, que también operó en la región. Las acciones realizadas  van desde ocupación de países, golpes de estado, represión  a las fuerzas de izquierda y otras donde en todo momento se han defendido los intereses económicos de los grandes consorcios estadounidenses. El listado de acciones es extenso y tétrico. La ayuda a los “contra” en Nicaragua, la muerte de Torrijos y la invasión de Granada son algunos ejemplos de las distintas formas adoptadas.

A partir del año 2000, las acciones vinculadas a la Doctrina Monroe han continuado poniéndose de manifiesto. En algunos casos el Imperio ha tratado de encubrir su actividad utilizando métodos más sofisticados, pero cuando ha sido necesario se han quitado la careta y se han apoyado en la presencia militar para conseguir sus objetivos.

Un buen ejemplo de esto es el Plan Colombia, utilizado para formar una potente fuerza militar que responda a sus intereses, el fallido golpe de estado en Venezuela en el año 2002 es otra variante. El derrocamiento del gobierno constitucional de Honduras, los golpes de estado “constitucionales “ en Paraguay y Brasil. La constante guerra contra Cuba, donde además del bloqueo se utilizan métodos de subversión política ideológica para tratar de derrocar la Revolución, las campañas contra Evo Morales y el tratar de crearle una oposición “fabricada”. Las acciones contra el gobierno constitucional de Nicaragua y El Salvador nos dicen que siguen utilizando el engendro de Monroe.

Pero si todo eso no dejara totalmente clara la acción intervencionista de Estados Unidos en la región, no considero que las declaraciones recientes del señor Rex Tillerson sean las que deban despertarnos y promover el cuestionamiento de si el Imperio está regresando a la aplicación de la Doctrina Monroe.

Venezuela es el mejor ejemplo de un país que lleva años sufriendo las acciones que se derivan de la aplicación de dicha doctrina. Han tratado de doblegar al pueblo venezolano con todas las formas posibles de hacerlo, estrangulando su economía, creando y financiando grupos internos de la llamada “oposición”, organizando disturbios callejeros que han costado la vida de decenas de venezolanos, creando una carestía artificial de productos para tratar de reducir al pueblo por hambre, promoviendo la inflación, organizando campañas de descredito utilizando los medios que aún poseen, tratando de dividir la unidad existente entre gobierno, pueblo y fuerzas armadas. Todo eso es más que una declaración más, sobre algo que ya sabíamos.

La inteligencia y resistencia del pueblo venezolano, su determinación de lucha y patriotismo, demostrarán una vez más la ineficacia de las aspiraciones Imperiales.

 sarahnes@cubarte.cult.cu

jueves, 22 de febrero de 2018

Una cosa es invocar al diablo y otro verlo en persona


Por Homar Garcés:

La crisis económica, o como algunos prefieren llamarla, guerra económica, requiere de acciones inaplazables, puntuales y contundentes que frenen la espiral especulativa que ha hecho mella profunda en la capacidad de compra de los venezolanos. Ésta es una situación urgente que exige mucha voluntad política de parte de aquellos que dirigen las diferentes instituciones públicas para emprender un combate de mayores efectos contra quienes se han dedicado a incrementar los precios de diversos productos sin considerar siquiera que están fomentando una salida extrema por parte de los sectores populares, tal como ha acontecido ya en varias partes de Venezuela.



Sin embargo, hay que acotar que es necesario igualmente que se apliquen correctivos enérgicos, quizás excepcionales, que ataquen y reduzcan considerablemente la corrupción presente en muchas instituciones, evitando que sea percibida y aceptada como un hecho normal. Sin la corrupción existente, extensiva por igual al sector estrictamente civil, no se acabará la especulación descontrolada de cualquiera de los productos que requieren todos los venezolanos, en especial los alimenticios, que es donde se manifiesta con mayor crudeza y desesperación la desvalorización del poder adquisitivo.

Ambas operaciones exigen la actuación del poder popular organizado en general. Bajo esta directriz, debieran activarse todas sus organizaciones en función de extirpar este flagelo social, puesto que sus consecuencias funestas podrían darle paso a un clima de total inestabilidad en el cual prevalecería el interés personal antes que el colectivo. Algo de lo cual no podrían sacar provecho los grupos opositores que son los más motivados en que ello ocurra para que caiga el gobierno o se concrete una intervención militar extranjera, tal como la han invocado en numerosas ocasiones.

Respecto a este posible escenario, habrá que sublevarse, independientemente de la opinión que se tenga de la dirigencia política gobernante o de la oposición de derecha, ya que de permitirse, por indolencia e irresponsabilidad nuestra, se creará un estado general de ingobernabilidad, mucho peor al que, en mayor o menor medida, criticamos en el presente. En el caso de quienes animan una intervención militar extranjera, encabezada sin duda por tropas estadounidenses, o, como lo admitió en fecha reciente el Secretario de Estado de Estados Unidos, Rex Tillerson, alientan a las fuerzas armadas para que den un golpe de Estado para salir del gobierno, hay que recordarles, apelando a la filosofía popular, que una cosa es invocar al Diablo y otra verlo en persona. Esta eventualidad hipotética sólo acarrearía males incalculables, incluso sin que llegara a presentarse la fatalidad de una guerra civil, como pasó en otros países del continente.-

mandingarebelde@gmail.com

miércoles, 14 de febrero de 2018

Imperialismo estadounidense: manotazos de ahogado por el petróleo


Por Marcelo Colussi

Así como los gobiernos de los Estados Unidos necesitan las empresas petroleras para garantizar el combustible necesario para su capacidad de guerra global, las compañías petroleras necesitan de sus gobiernos y su poder militar para asegurar el control de yacimientos de petróleo en todo el mundo y las rutas de transporte”
James Paul, Informe del Global Policy Forum.

Para el capitalismo de Estados Unidos es imprescindible el petróleo. El oro negro es su savia vital. Todo su derrochador e insostenible american way of live se basa en el consumo inmisericorde de petróleo. Por lo pronto es el país del mundo que más hidrocarburos traga diariamente: 20 millones de barriles diarios. Quien le sigue, la República Popular China, llega apenas a la mitad de esa cifra: unos 10 millones de barriles diarios. Entre su inconmensurable parque industrial, la monumental cantidad de vehículos particulares y medios masivos de transporte que movilizan a su población y el gigantesco aparato militar de que dispone (más su reserva estratégica, calculada en 700 millones de barriles), su sed de este elemento es insaciable.


El negocio del petróleo es, de hecho, uno de los más grandes del orbe: el segundo tras la industria militar (35 mil dólares por segundo gastados en armas). Las compañías petroleras estadounidenses, todas privadas, están entre las más enormes del planeta: mega-monstruos de acción global como la Exxon-Mobil (cuarta compañía a nivel mundial), la Chevron-Texaco, la Conoco-Phillips, la Amoco, la Bush Energy, la Oxy, y otras algo menores (Koch Industries, Apache Corporation, PBF Energy, Alon USA), todas tienen facturaciones multimillonarias, y en buena medida son las que fijan la política exterior de Washington.

Podría decirse que la historia de Estados Unidos es la historia del petróleo, del que está en su subsuelo (60% de su consumo diario) y del que está en el subsuelo de otros países, pero que la clase dirigente de esa nación parece seguir considerando propio, con la pequeña diferencia –o “detalle molesto”– que no cae dentro de sus fronteras. ¿Por qué la geopolítica de la Casa Blanca pone tanto énfasis en Medio Oriente y el Golfo Pérsico, o más recientemente –desde la Revolución Bolivariana en adelante– en Venezuela? Porque ahí están las reservas de oro negro más grandes del mundo. Y porque, aunque no están en su propio subsuelo, las considera propias.

Dos son las causas por las que la política imperial de Washington se construye con olor a petróleo (y a armas: su complejo militar-industrial es el primer negocio de su economía). Por un lado, porque necesita seguir manteniendo la provisión de oro negro como oxígeno indispensable para su sistema económico capitalista (su parque industrial, todo el enorme campo de la petroquímica, el mundo del automotor, los transportes en general –aéreos, terrestres, marítimos–, su aparato militar, la carrera espacial… todo depende, directa o indirectamente, del petróleo). Asegurando el acceso a petróleo (40% de su consumo viene del exterior) mantiene su estándar de vida y, fundamentalmente, no permite que caigan las megaempresas petroleras que manejan ese fabuloso negocio.

Dato significativo: el actual Secretario de Estado, Rex Tillerson, fue anteriormente Director Ejecutivo de la mega-petrolera Exxon-Mobil, así como la ex Secretaria, Condoleezza Rice, fue antes una encumbrada directiva de la petrolera Chevron. ¿Qué significa eso? Que la alta política de la Casa Blanca no distingue mayormente entre funcionario público tomador de decisiones y personal jerárquico de sus corporaciones globales; en realidad, son prácticamente lo mismo. ¿Quién dirige a quién?

Pero por otro lado –y esto hoy día es de capital importancia–, el negocio del petróleo, al menos hasta la fecha, se ha manejado en dólares. Esa moneda, impuesta por el imperialismo estadounidense, es la que rige las petro-transacciones internacionales. Cuando algunos países (Irán, Irak, Corea del Norte) manifestaron su alejamiento de la zona dólar para pasar a otras monedas (euro, rublo, yuan, yen, cesta combinada de divisas) en su comercio internacional, fueron declarados miembros del “eje del mal”, supuestamente por apoyar al siempre impreciso y nunca bien definido “terrorismo”. Está claro: Washington tiembla (¡y tiembla mucho!) cuando ve que su moneda puede perder valor.. O, dicho en otros términos, cuando ve que su reinado puede empezar a caer..

Para la geoestrategia de la Casa Blanca perder la hegemonía del dólar para las transacciones petroleras marca el principio del fin de su supremacía. Es por eso que quiere asegurarse a toda costa las reservas petroleras mundiales (al menos la mayor cantidad) para no verse sujeta a un comercio donde no es Washington el que pone las condiciones.

¿Para qué salió el 1° de febrero el Secretario de Estado Rex Tillerson a una gira de una semana por países “amigos” de la región latinoamericana (México, Argentina, Perú, Colombia y Jamaica, todos con gobiernos de ultra derecha, neoliberales y completamente alineados con las políticas del amo del Norte)? Supuestamente para “promover un hemisferio seguro, próspero, con seguridad energética y democrático”. ¿Qué significa eso?

Preparar las condiciones para garantizar “su” seguridad energética, la de su país, la del american way of life que debe seguir teniendo la población estadounidense para no dañar la economía de sus grandes corporaciones. Es decir: recuperar las enormes reservas petrolíferas de Venezuela (las más grandes del mundo) para tener asegurada una provisión de oro negro a largo plazo (más de 200 años), pudiendo así seguir fijando los precios en dólar.

De las cinco petroleras más grandes del orbe actualmente (la estatal Saudi Aramco, de Arabia Saudita, la estatal National Iranian Oil Company –NIOC–, de Irán, la estatal China National Petroleum Corporation –CNPC–, de la República Popular China, la privada Exxon-Mobil, de Estados Unidos, y la estatal Petróleos de Venezuela –PDVSA–, de Venezuela), ya son varias las que se están escapando del primado del dólar: los iraníes, los chinos y los venezolanos están pasando a fijar sus transacciones en otras divisas. Obviamente, la clase dirigente estadounidense tiembla.

Por lo pronto China, segundo consumidor mundial de petróleo y gran potencia económico-industrial-financiera, comenzó a establecer los contratos a futuro de oro negro en petro-yuanes, debidamente respaldados en oro, y ya no en dólares. Eso se vincula con el lanzamiento que hará Rusia el próximo 5 de marzo del cripto-rublo (constituyendo ese país la mayor reserva petrolera fuera de la OPEP, también con ingentes reservas en oro), más la entrada en vigencia el 20 de febrero de la cripto-moneda Petro, en Venezuela, desvinculándose todos de la zona-dólar, al igual que también lo hace Irán.

La “seguridad energética” perseguida por Estados Unidos, machaconamente remarcada por el Secretario de Estado Rex Tillerson en su gira, no es otra cosa sino el intento (desesperado intento) de retomar las reservas energéticas de Venezuela (petróleo y gas, y eventualmente otros minerales estratégicos, pero en lo fundamental: el petróleo), que desde la Revolución Bolivariana han pasado a ser administradas por el propio Estado, con un proyecto nacional y popular con talante socialista.

De ese modo, ver perder PDVSA es inadmisible para la lógica imperial (que es la lógica de su clase dominante, y para el caso, de las grandes corporaciones petroleras). En otros términos, la gira del Secretario Tillerson busca crear un grupo regional alineado absolutamente con Washington –el Arcomepe: Argentina, Colombia, México, Perú– con el que pedir (y llevar a cabo) la intervención “humanitaria” en Venezuela. Todo lo cual hace más que evidente que en Venezuela no hay “narco dictadura asesina”, como pretende el envenenado discurso dominante promovido desde la Casa Blanca y sus usinas mediáticas: ¡hay mucho petróleo! ¡Hay una compañía petrolera estatal que ahora, desde la llegada de Chávez a la presidencia y la edificación de la Revolución Bolivariana, distribuye la renta que ese negocio da, de una manera más equitativa, popular, beneficiando a los sectores históricamente marginados! PDVSA, con el actual proceso político en curso, dejó de ser una filial estadounidense para pasar a ser una verdadera empresa venezolana con honda proyección social.

La idea del gobierno estadounidense es que el petro-secretario “ministro de colonias”, de gira por “ese pueblito que está al sur del Río Bravo llamado Latinoamérica”, pueda crear las condiciones para poder hacer de la Exxon-Mobil, hoy día la cuarta compañía petrolera del globo, la primera, recuperando la venezolana PDVSA.

El continuo acecho que ha tenido la Revolución Bolivariana durante toda su existencia se explica por eso: por tener las reservas de hidrocarburos más grandes del mundo. El lanzamiento de estas cripto-monedas por parte de otras potencias mundiales como China y Rusia y su abandono del dólar, encendieron peligrosamente las alarmas en Estados Unidos. Lo que pueda venir ahora para Venezuela no es muy simpático precisamente: si todo lo que se intentó hasta el momento para detener la Revolución Bolivariana –ayer con Hugo Chávez a la cabeza, hoy con Nicolás Maduro– no funcionó, en el momento actual, con el golpe que pueden significar estas medidas anti-dólar, el peligro para la hegemonía estadounidense se redobla. Y los animales heridos, lo sabemos, son los más peligrosos, porque lanzan los manotazos más letales, por una pura cuestión de sobrevivencia.

El imperio norteamericano no ha caído ni está pronto a agonizar, pero da muestras de honda preocupación.. Y en esas condiciones, puede hacer cualquier cosa para mantener su hegemonía. La idea de una guerra nuclear limitada da vuelta por muchas cabezas de ideólogos de Estados Unidos. Podrá ser un absurdo disparate en términos humanitarios, pero la desesperación puede llevar a cualquier insensatez, a cualquier imprudencia. Lo que puedan pergeñar para la República Bolivariana de Venezuela es incierto, aunque todo indica que, producto de la actual gira de Tillerson, es muy probable que se organicen países que “intervengan” para rescatar a la población de la “crisis humanitaria”.

Si habrá luego “acciones para salvar a la población de la sanguinaria dictadura madurista” no está claro aún, pero todo indica que eso es posible (quizá intervención de la OEA, o de la ONU, con fuerzas multilaterales lideradas por Estados Unidos). De ahí que debe condenarse con la más categórica energía todo intento injerencista. Venezuela es un país independiente, libre y soberano, y su petróleo y recursos naturales son de los venezolanos, de nadie más.

mmcolussi@gmail.com

martes, 13 de febrero de 2018

¿Por qué Tillerson está calentando la cabeza a los militares venezolanos?


Por Rolando Prudencio Briancon:

Más allá de solapadamente soliviantar un GOLPE DE ESTADO -tal como lo hicieron a través del Plan Cóndor los estadounidenses espoleado los golpes de Estado de los  militares en la década de los 70 en Latinoamérica- hoy en la patria del libertador Bolívar, quien anunció que: “Los EE.UU., parecen predestinados a sembrar luto y miseria”- Rex Tillerson ha vuelto a desempolvar ese decálogo para el derrocamiento del gobierno democrático del presidente Maduro; aunque sea los EE.UU., el país que paradójicamente más se llene la boca de la “defensa de la democracia”.



No tendría nada de novedoso escuchar lo que Tillerson acaba de manifestar en la universidad de Austin, golpistamente afirmando: “En la historia de Venezuela y otros países sudamericanos, muchas veces el ejército es el agente del cambio cuando las cosas están tan mal y el liderazgo ya no puede servir a la gente (…) Nosotros queremos que sea un cambio pacífico. Eso siempre es mejor que la alternativa, un cambio violento"; ya que incluso desde la anterior administración de Obama, los EE.UU., está enfocado en afectar la soberanía e independencia de Venezuela. No en vano Obama dictó aquel desconcertante decreto declarando a “Venezuela una amenaza para los EE.UU.”, para que la asonada del golpismo guarimbero se fuera contra el gobierno de Maduro.

Pero no sólo que en su cretinismo Tillerson ha agredido -que es lo que acaba de hacer- a Venezuela, sino que con el simplismo cizañero de un obsesionado orate ha afirmado: “Estoy seguro de que tiene amigos en Cuba que le pueden dar una buena hacienda junto a la playa y hasta llevar una buena vida allá". Desde ya el gobierno del presidente Maduro, como el pueblo venezolano ha derrotado a la derecha golpista, por lo que Trump no puedo traerse su trofeo de guerra de Venezuela, que no es otro que el petróleo; y por el que en especial Tillerson tiene una falsa “factura” que quiere cobrarse.

Rex Tillerson, hasta antes de ser nombrado secretario de Estado por Trump, fungió como presidente ejecutivo de la Exxon Mobile, empresa que tiene instaurado un juicio internacional contra el Estado venezolano, para cobrarle la friolera suma de 20.000 millones de dólares, proceso que se encuentra en los tribunales de arbitraje internacional, esperando que el fallo “legal” emitido, tenga el respaldo de una medida de fuerza, como es un golpe de Estado, y que es lo que acaba justamente de sugerir el mother fucker de Tillerson contra la patria del libertador. 

Tillerson: mejor ocúpate de su seguridad personal si merodeas la patria del libertador, pues puedes salir trasquilado Trump, que vino por petróleo y se llevó sangre.
¡Alerta Latinoamérica! El golpismo quiere volver a todo galope a nuestra Patria Grande
 prudenprusiano@gmail.com

domingo, 11 de febrero de 2018

La orden de combate fue dada: La guerra de Santos contra Venezuela


Por Sergio Rodríguez Gelfenstein:

Los medios de comunicación internacional divulgaron con mucha estridencia que el viaje del Secretario de Estado Rex Tillerson a América Latina y el Caribe, fue diseñado para poner de acuerdo a la región en contra de Venezuela y poner presión a Caracas a través del incremento de las sanciones económicas, aunque también Tillerson se proponía pulsar el sentir de los gobernantes de la región para logar un apoyo a Estados Unidos y Colombia en su afán de producir una agresión militar contra Venezuela. Por eso, visitó a algunos de sus más cercanos aliados, sobre todo aquellos que han sido particularmente agresivos contra Venezuela.  La estadía en Jamaica, un cercano cófrade de Estados Unidos en el Caribe, perseguía el objetivo de atraer a los pequeños países de la Cuenca, que hasta ahora han resistido con firmeza y decisión, amenazas de todo tipo provenientes de Estados Unidos para que cesen su apoyo a Venezuela. Si en lo político, Jamaica era el país menos importante en la gira de Tillerson, en términos diplomáticos, fue el propósito más preciado del viaje del Secretario de Estado.



Sin embargo, en los hechos (así lo hizo saber el propio Tillerson antes de comenzar su periplo), el objetivo de su largo desplazamiento a la región era contrarrestar la creciente presencia de Rusia y China en América Latina y el Caribe, que se ha manifestado a través de una nutrida y progresiva agenda de cooperación. No es casual que la gira de Tillerson se produzca casi inmediatamente después de la realización del II Foro ministerial China-CELAC en Santiago de Chile con la presencia del canciller Wang Yi.

En este marco, el objetivo táctico de la visita fue Venezuela. En esa lógica, y como manifestación de su desprecio por los países caribeños, México significaba la posibilidad de saber cuánto petróleo podía aportar para “comprar” a los gobernantes de esas naciones insulares, a fin de “liberarlos de la obligación” de seguir recibiendo petróleo venezolano y poder seguir intentando la vía diplomática de cara a la VII Cumbre de las Américas a realizarse en Lima, en abril próximo. El mismo designio perseguía su pasada por Perú, país en el que su presidente en alianza con el partido del ex dictador Fujimori, servirán de anfitriones a dicha reunión, en que una vez más se buscará expulsar a Venezuela del sistema panamericano. Argentina, fue objeto de inspección por Tillerson, a fin de asegurar que asumiera la responsabilidad de conducción política de la agresión, ante la inminente (esta si es inminente) salida de Bachelet y Heraldo, quienes jugaban ese rol hasta ahora, ante la convicción estadounidense de que Piñera, su canciller Ampuero y el gabinete pinochetista que tomará las riendas de Chile, no tienen capacidad para liderar la arremetida contra Venezuela.

Así como Jamaica era la escala más importante en términos diplomáticos de la gira de Tillerson, en términos operativos, Colombia fue la parada más transcendental a fin de ultimar detalles para la agresión. A las pruebas me remito.

Si aceptamos la conocida máxima de Von Clausewitz de que “la guerra es la continuación de la política por otros medios” a la que Lenin le agregara “…por medios violentos”, tendríamos que afirmar que como se dice en términos militares: “la orden de combate fue dada”. Desde Colombia, (no se sabe si Santos o el mismo Tillerson), ordenaron a la oposición venezolana que no firmara el acuerdo al que había llegado con el gobierno en Santo Domingo, teniendo como testigos al presidente dominicano Danilo Medina y al ex presidente español José Luis Rodríguez Zapatero. Vistas así las cosas, tendríamos que aceptar que cuando Santos, Macri y otros adláteres vociferan que no reconocerán los resultados de las elecciones venezolanas, le están diciendo a la oposición que aunque ellos ganaran, no serán reconocidos, porque el único camino que aceptarán es el de la guerra. De ahí, la orden de no firmar el acuerdo.

La preparación de la guerra ya comenzó. En el Catatumbo, región del Departamento del Norte de Santander, fronterizo con Venezuela, específicamente en las poblaciones de Tibú y el Tarra, los grupos armados ilegales han tomado el control de la seguridad, sin que el ejército, la policía o las instituciones del Estado hagan nada por evitarlo, como lo han denunciado las propias víctimas de estas bandas armadas. Estos grupos terroristas han aprovechado la desaparición del Frente 33 de las FARC que operaba en esa zona, para realizar sus acciones con total impunidad. Por su parte, en Villa del Rosario, en el mismo departamento, el grupo armado “Los Pelusos” y las autodenominadas Autodefensas Gaitanistas de Colombia (AGC) combaten en la búsqueda de tomar el control de seis barrios (Galán, La Palmita, Pueblito Español, Montevideo, Primero de Mayo y San José) de esta ciudad de 90 mil habitantes, en donde se han desplegado para preparar la invasión a Venezuela a ojos vista del ejército y las autoridades del Estado colombiano.

En la propia Cúcuta,  en ocho de las diez comunas que conforman el casco urbano de la ciudad existe presencia de bandas armadas. Así mismo, los paramilitares tienen áreas bajo control en Los Patios, Villa del Rosario, San Cayetano, La Parada, Juan Frío, la Uchema, Palo Gordo y Ragonvalia y Puerto Santander, bajo el mando de “Cochas” alias de Luis Jesús Escamilla Melo, jefe del Ejército Paramilitar del Norte de Santander (EPN). También en la ciudad fronteriza operan Los Rastrojos. En Venezuela ya tiene representación en Llano Jorge y San Antonio del Táchira. A pesar de los ingentes llamados de la ciudadanía al gobierno nacional, a los gobiernos regionales y municipales, las autoridades sospechosamente se hacen “de la vista gorda” ante tan evidente afectación a la ciudadanía y amenaza contra Venezuela.

Junto a ello, se han observado movilizaciones en las bases militares estadounidenses en Colombia y la llegada de un contingente de 415 miembros de la fuerza aérea de Estados Unidos a Panamá, que arribaron de manera ilegal al país, aún antes de que ese gobierno autorizara su presencia en el país como denunciara el analista político panameño Marco A. Gandásegui h.; así mismo, se debe considerar como parte de estos preparativos, fueron realizadas las maniobras navales Tradewinds 2017 en junio del año pasado en Barbados a menos de 1.100 km. del litoral venezolano y los ejercicios militares AmazonLog17 en la Amazonía brasileña con participación de tropas de ese país, además de Colombia y Perú, en noviembre del año pasado, a tan solo 700 km. de la frontera con Venezuela.

La más elemental teoría muestra que independientemente de las características de una agresión militar extranjera, el éxito depende de la existencia de un frente interno. Así fue en Afganistán, Irak y Libia. En Yemen no lo tenían y debieron contratar mercenarios que hicieran la guerra, casualmente el mayor reclutamiento se produjo en Chile (de ex miembros de las fuerzas represivas de Pinochet) y de Colombia (de integrantes de la multitud de grupos paramilitares que pululan en ese país). El problema es que en Venezuela, Estados Unidos no ha podido construir ese frente interno necesario. Nadie se imagina a Henry Ramos Allup, Julio Borges o Henrique Capriles comandando tropas desde la clandestinidad o desde alguna montaña del territorio nacional. Por eso, auparon a Óscar Pérez quien debió jugar ese papel, que la incapacidad de los líderes de la oposición no pudo asumir. Quienes no fueron capaces de dirigir la movilización contra el gobierno, ni conducir un parlamento democrático, tampoco llevar la insurrección en las calles a la victoria, mucho menos atraer a un sector de la fuerza armada para sus oscuros designios, difícilmente podrá regir los destinos de un contingente bélico.

Esa es la responsabilidad que el canciller imperial le ha dado a Santos, a la oligarquía colombiana y a su gobierno. Antes, en tiempos de Obama, le ordenaron hacer la paz con las FARC para desmovilizar a la única fuerza militar junto al ELN que podían haber contrarrestado las acciones armadas del ejército paramilitar protegido por Uribe y Santos.

Sin embargo, el show había comenzado antes de la llegada de Tillerson a Bogotá: ya en noviembre del año pasado Lorenzo Mendoza estuvo en esa ciudad, un mes después la ex fiscal Luisa Ortega, su marido, un tal Ferrer, la “dirigente sindical” Marcela Máspero y los “magistrados” embarcados por Ramos Allup y Borges, que hormiguean por el mundo buscando qué hacer y cómo sobrevivir, se reunieron también en Bogotá antes de fin de año para intentar dar soporte jurídico a la invasión. Un mes más tarde conocidos personajes de la oposición venezolana viajaron a Bogotá y en la localidad de Usaquén se reunieron con grupos de venezolanos radicales que se concentran en ese lugar, con apoyo de las autoridades colombianas. Así mismo, el ministro de Hacienda de Colombia Mauricio Cárdenas dijo en Davos, Suiza, –una vez más- que la caída de Maduro era inminente y habló de la necesidad de un plan económico para enfrentar la situación. Este es el mismo ministro, del mismo gobierno que no ha hecho nada para solucionar el problema de los 8 millones de desplazados y re desplazados de su país, tampoco ha dado respuesta a la reconstrucción de la ciudad de Mocoa, capital del departamento del Putumayo, casi un año después de la tragedia que la devastó.

En el mismo orden, Monseñor Héctor Fabio Henao, secretario nacional de la Pastoral Social de Colombia y miembro del mismo partido político que conforma la Conferencia Episcopal Venezolana, quienes bajo dirección del cardenal Parolin hacen oposición al Papa Francisco en el Vaticano, monta su trama de “ayuda humanitaria” a Venezuela, sin mencionar a los miles de niños wayúu que mueren cotidianamente por desnutrición, a los cientos de activistas sociales y de derechos humanos asesinados en las últimas semanas en Colombia, el último de los cuales Temístocles Machado conmovió al país por su liderazgo y lealtad con su comunidad. Tampoco habla Henao y su mentor Santos de los maltratos a los colombianos que quieren regresar desde Venezuela a su país y que son segregados y lastimados por haber aceptado tener también la ciudadanía venezolana.

Mientras Colombia se cae a pedazos, con un desempleo que está a punto de llegar al 10%; un virtual paro de la educación en los próximos días; el desplome del puente de Chirajara que se cayó, aún siendo el proyecto ganador del premio nacional de ingeniería, pero ante lo cual nadie dirá nada, a pesar que 9 inocentes  ciudadanos colombianos fallecieron, porque fue construido por Coviandes, una empresa propiedad de Carlos Sarmiento Angulo el mayor millonario del país;  y cuando un alto, muy alto personaje del país, (tal alto que se dice que si llega a caer, se estremecerá el país entero) se protege cobarde e impunemente en su investidura, tras la denuncia de violación hecha en su contra por una conocida periodista, Santos está preocupado de Venezuela. Lo cierto es que su partido desapareció, no tiene candidato y no sabe que va a hacer para garantizar impunidad ante el desastre que se avecina…mejor dicho si sabe: piensa limpiar sus culpas, dirigiendo el ataque contra Venezuela para buscar indulgencias en el norte. Le queda tiempo hasta el 10 de agosto. Hay que impedirlo, ¡el pueblo venezolano lo impedirá! 

sergioro07@hotmail.com


Rex Tillerson desecha a la oposición venezolana y la democracia continental.


Por Felipe Marcano:

¡Vine, dije y murieron!─ “Rex Tillerson”. Al carajo las democracias, los gobiernos latinoamericanos, la oposición venezolana; vividora, como ninguna otra, de sustanciales recursos económicos estadounidenses!



Internamente; la democracia estadounidense y la institucionalidad que la sustenta muestra signos evidentes, muy evidentes y profundos, de un inevitable, irreversible, resquebrajamiento. El desconocimiento de derechos sociales, políticos, económicos, humanos, culturales, civiles, constitucionales, la coloca al borde del abismo, de la implosión; irrupción social tan coordinada, promovida, dirigida y financiada contra otros Estados-Naciones.

A lo externo; la Unión Europea de Mogherini, Merkel, Rajoy, Macron…, sumisa e incondicional aliada contra Rusia, China, Irán, Siria, Venezuela y cuanta campaña recolonizadora se emprendiera, con espectacular, firme y publicitado discurso amenaza al gobierno estadounidense. ¡Sí amenaza!, ¡hipócritamente, lo desnuda! Apabullado, tras su decidida y belicosa elocuencia contra Corea, Rusia, China, Irán, Siria, Venezuela…, el gobierno estadounidense muestra su debilidad, su pérdida de decisión e influencia global, estratégica y geopolítica. ¡Está arrinconado, acorralado entre ser o no la potencia y modelo dominante, como en ningún otro momento de la historia! ¡Peligrosamente obsesionado, decadente! ¡Requiere, necesita, con urgencia, mucha, pero mucha urgencia y efectividad propagandística, sangre derramada! ¡Sangre inocente que lo posesione, según su visión y capricho, como paladín de la libertad, la justicia, el progreso, la mejor y más fructífera de las opciones!

¡La democracia de las democracias!

Desde las sombras, profundas, tenebrosas, malignas sombras imperiales, viene un emisario. Rex Tillerson; Secretario de Estado. ¡Viene a América Latina!, antes vino Joe Biden [1] durante el gobierno de Obama. Tillerson viene a Argentina, Perú, Colombia, México y Jamaica, trae la encomienda de imposición y sometimiento; desconocimiento de la institucionalidad democrática de los Estados Naciones y sus gobiernos, ¡viene a imponer su ley de dominación y sometimiento neocolonial! ¡Viene a desconocer nuestras democracias y autodeterminación! ¡Viene a sentenciar cómo y con quién debemos asociarnos y hacer intercambios económicos, sociales, culturales, políticos…! ¡Viene a someter a los gobiernos de América Latina y el Caribe imponiendo no asociarse ni establecer relaciones amistosas, cordiales, culturales, pacificas ni comerciales con Rusia y China, sólo con y en beneficio del poder imperial estadounidense!

¿Qué  harán los gobiernos de Argentina, Chile, Uruguay, Perú, Colombia, Paraguay, México, Ecuador, Brasil…, se someterán? Ante la confiscación de su libertad, independencia, soberanía, autodeterminación…,¿qué harán sus pueblos, sus fuerzas armadas, sus sociedades?

¡Jamaica, oh Jamaica! Acción imperial sobre el Caribe, contra el discurso libertario y emancipador de Simón Bolívar! A 202 años de la Carta de Jamaica.

Venezuela, la guinda en la venida y encomienda neo colonizadora; la oposición venezolana, ¿qué hará ante las pretensiones y declaraciones de Rex Tillerson? En palabras de Tillerson, y el momento actual de perdida global de influencia estadounidense, la oposición “democrática” venezolana, no es necesaria, es desechable, su poca efectividad y ausencia de logros en la toma del poder político en Venezuela la hacen prescindible. ¡Ya no más oposición democrática e ineficiente! ¡Es momento de asaltar y tomar todo lo ofrecido e invertido!

Dentro del marco de dominación y control, sobre el considerado patio trasero estadounidense, Rex Tillerson, tiene como objetivo promover, a la brevedad y a toda costa, la intervención militar en Venezuela; derrocamiento del gobierno, la institucionalidad y la Constitución Bolivariana. ¡Instaurar un gobierno militar! ¡Férrea, aleccionadora y ejemplarizante dictadura militar para Venezuela y el resto del continente que ose contradecir sus disposiciones!

¿Cómo queda, qué hará la llamada oposición democrática venezolana? Sus seguidores, tan dados al señalamiento y cuestionamiento de la Democracia Bolivariana, ¿qué pensaran, qué harán…? ¿Los dejaran protestar o de igual manera los someterán?...

El gobierno estadounidense, en “boca y pensamiento” de Rex Tillerson, Secretario de Estado, viene a poner orden, disciplina, barrer y ocultar bajo la alfombra, donde se echan los sumisos y agraciados perritos latinoamericanos ─en palabras de Pedro Pablo Kuczynsky presidente peruano ante auditorio académico estadounidense─, el estercolero en el que su  presidente, Donald Trump, está sumergiendo a la sociedad estadounidense y mundial.

¡Extrañamente todas estas declaraciones y deseos de ir, decir, conquistar, matar, destruir, devastar, colonizar, sumisión…, se dan en y desde auditorios académicos, relevantes, estadounidenses! ¿Qué hay detrás?

¿Se someterán, permanecerán silentes, sumisos, los pueblos y ejércitos de América Latica y el Caribe ante las pretensiones y declaraciones de confiscación neocolonial?

¡En Venezuela el Sol sale por el Esequibo!

[1] Joe Biden trae la guerra, destrucción y muerte, a América Latina y el Caribe

felmar138@gmail.com