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sábado, 11 de abril de 2020

Diario de una Cuarentena Capítulo Dos.



Por Juan Martorano:

Día 21 de la cuarentena social y colectiva que se ha venido aplicando en Caracas y 20 a nivel nacional. Al parecer, la llegada de los días de la Semana Santa como que me ha inspirado a escribir, y de esta manera acompañarlos y acompañarnos en esta contingencia que sin duda debe transformarnos a todos y a todas.

Para el momento en que escribo estas líneas y aparezcan publicadas, la fecha es 5 de abril de 2020, pleno Domingo de Ramos. Ruego al padre creador que escuche nuestras plegarias para salir lo más pronto posible de esta situación.

Como introducción, procedamos a la actualización de los datos de los 10 países más afectados por esta pandemia, son los siguientes:


1.- EEUU, con 311.658 casos confirmados, da un promedio de 945,69 casos por cada mil habitantes, se han recuperado 14.967 personas (4,80%), y fallecido 8.492 personas (2,72%).

2.- España, con 130.658 casos confirmados, con un promedio de 2.776,18 casos por cada mil habitantes, se han recuperado 38.080 personas (29,14%) y fallecido 12.418 personas (9,50%).

3.- Italia, con 124.632 casos confirmados, con un promedio de 2.068,81 casos por cada mil habitantes, 20.996 personas recuperadas (16,85%) y 15.362 personas fallecidas (12,33%).

4.- Alemania con 96.108 casos confirmados, promedio de 1.155,85 casos por cada mil habitantes, 23.192 personas recuperadas (24,13%) y 1.446 personas fallecidas (1,50%).

5.- República Popular China con 81.669 casos confirmados, promedio de 58,25 casos por cada mil habitantes, 76964 personas recuperadas (93,91%) y 3.329 personas fallecidas (4,08%).

6.- Francia con 68.605 casos confirmados, promedio de 1.022,8 casos por cada mil habitantes, 14.008 personas recuperadas (20,42%) y 7.560 personas fallecidas (11,02%).

7.- República Islámica de Irán con 55.743 casos confirmados, 668,93 casos por cada mil habitantes, 17.935 personas recuperadas (32,17%) y 3.452 personas fallecidas (6,19%).

8.- Reino Unido con 41.903 casos confirmados, 630,73 casos por cada mil habitantes, 0 personas recuperadas (0,00%) y 4.313 personas fallecidas (10,29%).

9.- Turquía con 23.934 casos confirmados, 287,82 casos por cada mil habitantes, 786 personas recuperadas (3,28%) y 501 personas fallecidas (2,09%).

10.- Suiza con 20.505 casos confirmados, 2.388,04 casos por cada mil habitantes, 6.415 personas recuperadas (31,29%) y 666 personas fallecidas (3,25%).

En el caso de la República Bolivariana de Venezuela, tenemos las siguientes estadísticas:

Hasta el momento en que escribimos estas líneas, tenemos 155 casos confirmados de Covid-19 en el país, 4,81 casos por cada mil habitantes, se han recuperado 53 personas (34,19%) y fallecido 7 (4,52%). Eso hace que en estos momentos tengamos en el país 95 personas enfermas con esta enfermedad.

Asimismo, cabe destacar que ocupamos el 108 lugar de 192 países en la pandemia del Covid-19, 14 a nivel de toda América de 34 países y 8 de 12 países con la mayor cantidad de casos de Covid-19.

Esto es gracias a las medidas de cuarentena social, colectiva y voluntaria, que hemos venido aplicando, y que nos sumamos a la petición del presidente Nicolás Maduro de radicalizar esta medida, y más cuando estamos en un asueto atípico de la Semana Santa.

Por ejemplo, mi hermano que es médico y vive en Perú me comentó que en ese país se acostumbra a hacer el mercado de manera familiar (los padres van con sus hijos a comprar los víveres y lo que se necesita para la casa). Producto de esta pandemia, esto ha tenido que ser afectado. Los primeros días y mientras se registraban los primeros casos, esta práctica continuaba, pero luego del agravamiento de la situación, las autoridades peruanas se vieron en la obligación de que aquellas personas que no respetarán la cuarentena decretada por el gobierno de ese país e hicieran este mercado de manera familiar (cuando allá está habilitada la opción de que sea un solo integrante de la familia el que haga las compras), se le impone una multa de 200 soles, que equivalen a 60 dólares, lo que acá serían un poco más de 6 millones de bolívares.

Asimismo, Perú, al igual que Chile y Ecuador, hay medidas represivas como el toque de queda, y funcionarios policiales y militares no conformes con aplicar las sanciones pecuniarias, golpean a los infractores de estas medidas. Muy distinto a lo que ocurre en la República Bolivariana de Venezuela.

Con todo y eso, Perú hasta la fecha tiene 1.746 casos confirmados de Covid-19, con un promedio de 54,34 casos por cada mil habitantes, se han recuperado 914 personas (52,35%) y fallecido 73 personas (4,18%).

Por ello, insistimos en el respeto a esta cuarentena que hemos aplicado en Venezuela de manera voluntaria, y que aprovechemos al máximo esta Semana Santa, para muchos atípica porque acostumbrábamos a estar en una playa, montaña o en la Gran Sabana.

Aprovechemos el silencio para encontrarnos, hemos obtenido pequeñas victorias y aplanado la curva de la infección en Venezuela, pero esto no es para que cantemos victoria de manera anticipada, reitero lo escrito en la entrega anterior, de que aunque exhibamos unas cifras de primer mundo, y que el grado de letalidad de la pandemia no ha alcanzado altos niveles en el país, debo reiterar el llamado de atención de que en el caso de la capital de la República, Caracas, ha habido durante los últimos días una relajación importante de las normas de cuarentena social y colectiva en zonas como Catia, Petare, la avenida Baralt, Esquinas de Tracabordo y otras de La Candelaria, además de observar a muchas personas que caminan por las calles sin el uso de mascarillas o tapabocas, además de policías que no hacen respetar sin necesidad de reprimir la correspondiente normativa.

Esto puede resultar contraproducente, si tomamos en cuenta las posibilidades de rebrote y de otras explicaciones que ha señalado el Primer Mandatario Nacional durante los últimos días.

De hecho, ayer observé con estupor como en una camionetica (autobús o microbús como se conoce en otras partes de mi país) había gente aglomerada dentro del bus que se encontraba debajo del puente de la Avenida Fuerzas Armadas y en las propias narices de efectivos de la Policía Nacional Bolivariana. Hubiese dicho el comandante Chávez: “Hay que imponer la autoridad”, pero sin llegar a reprimir, diría yo.

Hay que repetir ad nauseam, lo que ya el propio presidente Nicolás Maduro ha explicado. Hemos logrado sortear con éxito la primera de las cuatro fases del plan para derrotar el Covid-19 en lo referido a la contención de la infección. Pero, y el mismo lo ha reconocido, no hemos logrado cortar las cadenas de transmisión de la pandemia en el país, y de ahí que aún se sigan registrando casos. A veces en un día se pueden registrar uno, dos casos, cinco o seis, como hay días que se pueden registrar de ocho a diez casos (tomando en cuenta las cifras más bajas y más altas que han venido siendo suministradas por la Comisión Presidencial de Seguimiento y Prevención del Covid-19 en Venezuela, la cual ha tenido las vocerías del Dr., ministro y vicepresidente sectorial de Comunicación, Cultura y Turismo, Jorge Rodríguez, de la Vicepresidenta Ejecutiva de la República, Delcy Rodríguez, y del propio Jefe de Estado, Nicolás Maduro Moros).

Esto, y como ya lo señalé en el párrafo anterior, aún no hemos logrado cortar las cadenas de transmisión de la enfermedad. En lo que logremos esto, indudablemente habrá reportes y días donde no se registrarán casos, y esto será uno de los tantos indicativos de que hemos cortado las cadenas de contagio en el país.

Y luego cuando los partes tengan que ver con el incremento de las personas recuperadas y la tasa de fallecidos de la misma sea de cero, es ahí cuando llegaremos a la fase de control de la pandemia. Pero esto no sólo debe ser a nivel interno, puesto que países vecinos de Venezuela (Colombia, Brasil, Guyana, Trinidad y Tobago, Aruba, Bonaire y Curazao, por sólo señalar algunos) deben pasar casi en paralelo a fases similares a las nuestras, para que podamos llegar a la denominada Normalidad Relativa Vigilada (NRV) de la que tanto menciona el presidente Maduro en sus más recientes alocuciones, y de la que escribiremos de manera oportuna en su momento, el cual se está aproximando.

 Por ello, es vital y fundamental que la cuarentena social, colectiva y voluntaria sea además radical, porque esto es lo que va a determinar el éxito de las medidas implementadas, además de poder acelerar, sin forzar, bueno es que acote esto, las otras fases de este proceso que estamos viviendo.



Culminamos esta entrega, lamentando la posición ruin y miserable del gobierno colombiano de rechazar la donación hecha por el presidente Nicolás Maduro de dos máquinas de despistaje de Covid-19. Es bueno que acotemos que Colombia exhibe 1.406 casos confirmados de Covid-19, 28,46 casos por cada mil habitantes, con 85 personas curadas (6,05%) y 32 personas fallecidas (2,28%). Pero se ubica en el puesto 50 de países de la ONU con más casos de esta pandemia, 11 de toda América (incluyendo EEUU y Canadá) y 6 de toda Suramérica.

Todo esto es una demostración palmaria y palpable de lo que el sistema capitalista, plagado de desigualdades genera en el mundo.

Y por ello, la alternativa a este modelo es el socialista. Y realmente hoy debemos señalar, en este Domingo de Ramos, que un mundo mejor no sólo debe ser posible, sino necesario, sino queremos señalar la extinción de la especie humana sobre la faz de la tierra.

 ¡Leales Siempre! ¡Traidores Nunca!

¡Independencia y Patria Socialista!

¡Viviremos y Venceremos!

jmartoranoster@gmail.com



viernes, 28 de julio de 2017

Crónica del paro que no fue

Por Marco Teruggi

Caracas iba a amanecer como ciudad sublevada. Eso se podía imaginar al leer las declaraciones de los dirigentes de la derecha. Era el día uno del paro de 48 horas, una medida destinada a escalar la presión de calle para impedir las elecciones a la Asamblea Nacional Constituyente del próximo domingo 30 de julio. La realidad fue otra: Caracas se pareció a un día feriado en algunas zonas.


Al menos así lo fue en horas de la mañana. El este de Caracas, donde reside la mayor parte de la base social de la derecha, hubo poco movimiento. Negocios cerrados, autobuses a cuenta gotas, y una multiplicidad de trancas, tanto en urbanizaciones, como Boleíta, como en autopistas, como Prados del Este. Con un detalle: eran más escombros, basura, troncos, alambres, que gente. En algunas eran dos o tres personas, otras estaban desiertas. La sublevación prometida era en la práctica un juego de calles cerradas sin nadie.

El oeste de la ciudad presentó otra cara desde el inicio del día. Con menos actividad que de costumbre, lejos de parecer una ciudad en paro. Transportes, negocios, en su mayoría abiertos, circulación de gente, de una normalidad caraqueña en esta situación de conflicto prolongado.
Eran como dos ciudades, de espaldas una a la otra. El corte, como es habitual, era de clases.

Así transcurrió la mañana y el mediodía, en una calma que antecede la tormenta. Fue en horas de la tarde donde el escenario cambió, y entraron en escena los dos niveles de violencia que tiene organizada la derecha. El primero se desarrolló en Bello Campo, donde grupos de choque -“escuderos” bendecidos por curas y dirigentes como Freddy Guevara- fueron a buscar el enfrentamiento con las fuerzas de seguridad. El objetivo era generar el hecho mediático, la imagen que luego sus medios se encargarían de invertir y de presentar como una “arremetida del gobierno” contra ellos. En los hechos las líneas de choque organizadas actuaron con piedras, bombas molotov, morteros, y -lo que nunca reconocerá la derecha- como gente armada que disparó desde el techo de un edificio.

El otro nivel se activó en otros puntos de la ciudad, como en Petare y Macaracuay. Sin cámaras, ni construcción épica en torno a los “escuderos”. Se trató de la activación de grupos que atacaron armas de fuego a las fuerzas de seguridad del Estado. En uno de los casos de Petare, las células atacaron primero desde barricadas entre los edificios, para luego meterse barrio adentro y disparar desde escaleras, techos. Todo ante el paso de vecinos de la zona, niños, trabajadores de regreso a sus casas.

Algo similar ocurrió también en otros puntos del país. En el estado Lara, por ejemplo, grupos de la derecha atacaron e incendiaron la alcaldía de Duaca. Fue presentado como una arremetida de las fuerzas de seguridad del Estado. Siempre, suceda lo que suceda, aunque la evidencia sea innegable, el esquema es el mismo: poner como víctimas a quienes atacan, disparan, queman.

La derecha anunció el éxito total de su medida. Así como la había hecho la semana anterior, así como la hará en cada acción. Si se mide con respecto al paro del pasado jueves, el resultado no fue bueno. Ya se había visto aquel día que la medida no había contado con el respaldo de los trabajadores -únicos en poder paralizar un país- ni con la totalidad de los empresarios. Esto último lo había subrayado el mismo J.J Rendón desde Miami en una entrevista el domingo: una parte del empresariado no había acatado la medida, en particular las grandes industrias. Lo mismo sucedió este miércoles. El paro se sintió aún menos.

Si se lo piensa en términos de consenso en la población, la respuesta tampoco es positiva. Una de las imágenes que más se vio en el este fue la de gente esquivando barricadas -sin nadie- y caminando para ir a sus lugares de trabajo. El paro no sumó, las trancas no sumaron. Fueron los mismos, incluso menos, y sin respaldo de la mayoría de quienes viven de su trabajo.

En cuanto a pensar el paro como una medida en escalada hacia el domingo 30, el balance tampoco es favorable. Se esperaba una ciudad sublevada y fue un paro solo en algunas zonas de Caracas. Quedan tres días antes del domingo. ¿Tienen una carta escondida que jugarán de imprevisto? Lo que es seguro es no lograron avanzar en el movimiento de acumular fuerza movilizada para presionar al gobierno y forzarlo a cambiar de rumbo.

La única forma de pensar la medida como no-negativa, es si se proyecta el conflicto de manera prolongada -con la estrategia del doble gobierno- donde el 30 será el inicio de una nueva fase de la escalada. En ese sentido el paro se proyectó hacia el frente internacional, y mantuvo una actividad para su base social, para los comerciantes y transportistas descontentos con el gobierno -aunque no todos los que cerraron y pararon lo hicieron por voluntad propia: muchos fueron amenazados, como lo muestran los carteles- Así entonces se puede pensar que el paro resultó relativamente.

La derecha mantiene una proporción que casi nunca falla: apela a la violencia y el frente internacional cuando desciende su capacidad de convocatoria. Pasó nuevamente este miércoles, y nuevamente los números no resultaron: la Organización de Estados Americanos no tuvo el respaldo buscado por los Estados Unidos para escalar la presión diplomática sobre Venezuela.

Por su parte el chavismo está ante un desafío central: lograr una alta participación en las elecciones del domingo, un hecho que daría una legitimidad necesaria a la ANC. Este jueves, mientras se desarrolle el segundo día del paro, tendrá lugar el cierre de campaña en Caracas. El cuadro de violencia impuesto por la derecha podría resultar beneficioso para el chavismo: agudiza la confrontación política y, como se sabe, el chavismo se hace fuerte en el debate, la polarización, y, sobre todo apuesta -como la mayoría de la sociedad venezolana- a la resolución democrática de los conflictos.
El escenario golpista, planteado por la derecha con el plan del gobierno paralelo y la violencia, parece a todo o nada. Cada día, entonces, es clave.
apierantoni.alba@gmail.com