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jueves, 18 de agosto de 2016

Modus operandi de un quinta columna

Venezuela

Por Edwin Martínez Espinoza
.
Antes de entrar en aguas profundas, quiero dejar claro que esta nota no fue inspirada en nadie en particular, si alguna persona se siente ofendida deberá hacerse un auto análisis profundo para detectar su propio error, cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia.
De igual manera es muy importante caracterizar al Chavismo, tomando en consideración el tiempo y espacio de la conformación del ideal de un pueblo hecho carne y huesos con nuestro líder histórico, Hugo Chávez.


El Chavismo como movimiento es resultado de la acumulación de fuerzas que logro capitalizar Hugo Chávez luego de la rebelión militar del 4 de febrero de 1992, es lógico que en los cuarteles y en los pueblos donde hizo vida profesional, desde el seno familiar y círculo social haya logrado simpatía, pero el grueso o la masa de esta simpatía se incrementó desde el 4 de febrero de 1992.

Pese a la campaña de guerra sucia con la que lo intentaron criminalizar con supuestos vínculos con grupos terroristas, la simpatía por Chávez fue en ascenso.

Es importante destacar que nuestro país venia de una lucha histórica que nos supera en tiempo y espacio ya que se remonta a la época de la llegada de los españoles y la guerra de independencia, esto trae consigo la tradicional lucha revolucionaria fragmentada que se daba en todos los frentes populares, campesinos, sindicales, estudiantiles, indígenas, entre otros.
Esto quiere decir que antes de Chávez ya existía un movimiento revolucionario fragmentado que se incorporó a la lucha con los oficiales rebeldes del 4 de febrero, pero que también hay gente que se hizo militante desde el 4 de febrero, otros lo hicieron en diciembre de 1998 votando por Hugo Chávez y los últimos, se hicieron militantes al asumir algún cargo del gobierno.

Esta característica no debe ser causal para hablar de Chavistas de primera o de segunda pero si nos debe mover a pensar en la formación ideológica de cada grupo porque en el fondo es la razón por la cual se cometen graves errores como la exclusión de quienes deberían gobernar y la premiación de quienes sin conciencia de lucha contribuyen en la creación de condiciones para la caída de la revolución.
Una quinta columna llega al gobierno y el poder haciendo algo semejante a "la prostitución de la política", jalando bolas y alimentando egos, un quinta columna aplaude los errores de su jefe.

Una quinta columna en ejercicio de la función pública aplica el criterio de bienestar personal por encima del bienestar colectivo.
Una quinta columna le da prioridad al nepotismo, amiguismo y el sectarismo que son la base para la corrupción y todas las consecuencias que de esto derivan.
Una quinta columna usa la administración pública como un negocio particular, su objetivo es "la acumulación de capital económico de una minoría sobre el infortunio de las mayorías".
Una quinta columna genera división, desconfianza y coquetea con los dos bandos.
Una quinta columna tiene como tarea justificar el fracaso de la revolución para facilitar el retorno de la derecha. Hemos vivido la experiencia con las empresas nacionalizadas, el gran error que se cometió fue haber dejado la gerencia intacta porque ellos jugaron y juegan al fracaso de lo público para justificar la eficiencia de lo privado.

Una quinta columna está en todas partes, puede ser un gran jalabolas o una linda mujer dispuesta a "lo que sea" para lograr lo que quiere.
Pero la quinta columna también está caracterizada; están los que actúan de manera artesanal para su propio beneficio y los enviados por la derecha para minar la base política de apoyo de la revolución, el estímulo de la ineficiencia, la corrupción dentro de las instituciones del Estado y la ruptura de la alianza revolucionaria.

Una quinta columna, no cree en la unidad en la diversidad, estimula el sectarismo y la exclusión de los aliados.
Una quinta columna tiene asegurada la vida en un gobierno de derecha si cae la revolución.
Quizás dije mucho o poco en esta pequeña reflexión que quise compartir con ustedes para tratar de hacer mi modesto aporte para que de una vez por todas pasemos del dicho al hecho con la tarea urgente y necesaria de revisar y depurar cosas.

Con Chávez teníamos la fortaleza de un líder invicto que tenía la astucia de convertir los errores en experiencia y victoria, con Chávez teníamos un líder capaz de convocar al pueblo a pasar por encima de lo difícil e imposible y este mismo Chávez nos pidió elegir a Nicolás Maduro quien ha tenido que enfrentar en peores condiciones materiales la más grande conspiración internacional, pero Maduro no es Chávez y esto justifica la necesidad de una dirección colectiva más allá del gobierno y su propio partido. Si no logran entender y asimilar que el PSUV nació perdiendo elecciones, porque las victorias han tenido como punta de lanza, la votación de los partidos del GPP, estamos condenados al fracaso.

La URSS cayó por el sectarismo y la corrupción, muchos factores se parecen a nuestra experiencia y es importante mirarnos frente al espejo porque "estamos sentados en un barril de pólvora con la mecha corta y prendida".
Hagamos nuestra propia evaluación autocrítica y avancemos.
Hasta la victoria siempre

Miembro Secretariado PPT Zulia.
@juanparao


Modus operandi de un quinta columna

Venezuela

Por Edwin Martínez Espinoza
.
Antes de entrar en aguas profundas, quiero dejar claro que esta nota no fue inspirada en nadie en particular, si alguna persona se siente ofendida deberá hacerse un auto análisis profundo para detectar su propio error, cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia.
De igual manera es muy importante caracterizar al Chavismo, tomando en consideración el tiempo y espacio de la conformación del ideal de un pueblo hecho carne y huesos con nuestro líder histórico, Hugo Chávez.


El Chavismo como movimiento es resultado de la acumulación de fuerzas que logro capitalizar Hugo Chávez luego de la rebelión militar del 4 de febrero de 1992, es lógico que en los cuarteles y en los pueblos donde hizo vida profesional, desde el seno familiar y círculo social haya logrado simpatía, pero el grueso o la masa de esta simpatía se incrementó desde el 4 de febrero de 1992.

Pese a la campaña de guerra sucia con la que lo intentaron criminalizar con supuestos vínculos con grupos terroristas, la simpatía por Chávez fue en ascenso.

Es importante destacar que nuestro país venia de una lucha histórica que nos supera en tiempo y espacio ya que se remonta a la época de la llegada de los españoles y la guerra de independencia, esto trae consigo la tradicional lucha revolucionaria fragmentada que se daba en todos los frentes populares, campesinos, sindicales, estudiantiles, indígenas, entre otros.
Esto quiere decir que antes de Chávez ya existía un movimiento revolucionario fragmentado que se incorporó a la lucha con los oficiales rebeldes del 4 de febrero, pero que también hay gente que se hizo militante desde el 4 de febrero, otros lo hicieron en diciembre de 1998 votando por Hugo Chávez y los últimos, se hicieron militantes al asumir algún cargo del gobierno.

Esta característica no debe ser causal para hablar de Chavistas de primera o de segunda pero si nos debe mover a pensar en la formación ideológica de cada grupo porque en el fondo es la razón por la cual se cometen graves errores como la exclusión de quienes deberían gobernar y la premiación de quienes sin conciencia de lucha contribuyen en la creación de condiciones para la caída de la revolución.
Una quinta columna llega al gobierno y el poder haciendo algo semejante a "la prostitución de la política", jalando bolas y alimentando egos, un quinta columna aplaude los errores de su jefe.

Una quinta columna en ejercicio de la función pública aplica el criterio de bienestar personal por encima del bienestar colectivo.
Una quinta columna le da prioridad al nepotismo, amiguismo y el sectarismo que son la base para la corrupción y todas las consecuencias que de esto derivan.
Una quinta columna usa la administración pública como un negocio particular, su objetivo es "la acumulación de capital económico de una minoría sobre el infortunio de las mayorías".
Una quinta columna genera división, desconfianza y coquetea con los dos bandos.
Una quinta columna tiene como tarea justificar el fracaso de la revolución para facilitar el retorno de la derecha. Hemos vivido la experiencia con las empresas nacionalizadas, el gran error que se cometió fue haber dejado la gerencia intacta porque ellos jugaron y juegan al fracaso de lo público para justificar la eficiencia de lo privado.

Una quinta columna está en todas partes, puede ser un gran jalabolas o una linda mujer dispuesta a "lo que sea" para lograr lo que quiere.
Pero la quinta columna también está caracterizada; están los que actúan de manera artesanal para su propio beneficio y los enviados por la derecha para minar la base política de apoyo de la revolución, el estímulo de la ineficiencia, la corrupción dentro de las instituciones del Estado y la ruptura de la alianza revolucionaria.

Una quinta columna, no cree en la unidad en la diversidad, estimula el sectarismo y la exclusión de los aliados.
Una quinta columna tiene asegurada la vida en un gobierno de derecha si cae la revolución.
Quizás dije mucho o poco en esta pequeña reflexión que quise compartir con ustedes para tratar de hacer mi modesto aporte para que de una vez por todas pasemos del dicho al hecho con la tarea urgente y necesaria de revisar y depurar cosas.

Con Chávez teníamos la fortaleza de un líder invicto que tenía la astucia de convertir los errores en experiencia y victoria, con Chávez teníamos un líder capaz de convocar al pueblo a pasar por encima de lo difícil e imposible y este mismo Chávez nos pidió elegir a Nicolás Maduro quien ha tenido que enfrentar en peores condiciones materiales la más grande conspiración internacional, pero Maduro no es Chávez y esto justifica la necesidad de una dirección colectiva más allá del gobierno y su propio partido. Si no logran entender y asimilar que el PSUV nació perdiendo elecciones, porque las victorias han tenido como punta de lanza, la votación de los partidos del GPP, estamos condenados al fracaso.

La URSS cayó por el sectarismo y la corrupción, muchos factores se parecen a nuestra experiencia y es importante mirarnos frente al espejo porque "estamos sentados en un barril de pólvora con la mecha corta y prendida".
Hagamos nuestra propia evaluación autocrítica y avancemos.
Hasta la victoria siempre

Miembro Secretariado PPT Zulia.
@juanparao


Líderes y liderazgo

Alquimia política

Por: Ramón E. Azócar A.

Hoy día sigue prevaleciendo errores de precisión teórica en las posturas de quienes abordan el tema del comportamiento organizacional y gerencial; se busca presentar el tema del liderazgo como una especie de “talento” especial, cuando en realidad el liderazgo es manejo del poder y de las relaciones de poder en cualquier organización, sobre todo, las denominadas organizaciones complejas.

Según autores como David Goleman, R. Boyatzis y A. McKee, las tipologías clásicas que describen el tipo de líder, van desde el líder laissez faire, cuya capacidad de liderazgo es cuestionada, por cuanto realmente no lo ejerce, sino que se deja llevar por las circunstancias, o bien deja en manos de los demás la toma de decisiones; el líder autocrático, quien tiene  su capacidad de liderazgo basada en el poder sobre los demás; el líder demagogo, cuya capacidad de liderazgo se basa en su capacidad de utilizar a su favor los temores o las diferencias entre los demás; y el líder democrático, que perfila un estilo de líder que se abre a las discusiones, opiniones y participación general para la toma de decisiones, en las cuales toma parte de manera activa, sin perder de vista su papel rector. 

Pero las teorías de la inteligencia emocional, propuesta por Goleman, y la teoría sistémica de las organizaciones inteligentes, del estadounidense Peter Senge, las tipologías de liderazgo tienen a su vez sub-categorías que permiten definir el perfil del líder dentro de un marco psico-social que lo interrelaciona con su medio social y organizacional. Esta la percepción del líder coercitivo, el cual demanda conformidad y aceptación inmediata de las decisiones que él toma, se equipara al líder autocrático; el líder orientativo, que se caracteriza por conducir o movilizar, a la gente hacia su visión o sus objetivos, sin aparente forzamiento de los intereses o visiones de los demás; el líder filiativo, que fomenta los lazos de afecto y la armonía dentro de una organización; el líder participativo, crea consenso a través de la participación, equiparándose con el líder democrático; el líder imaginativo, que es líder promueve la excelencia y autonomía de su equipo; y el líder capacitador, cuyo estilo de liderazgo desarrolla a su personal para el futuro.

En ese marco de clasificación, según la teoría de David McClelland, descubrió que los directivos con inteligencia emocional eran más efectivos que otros. En este sentido, conjuntamente con Richard Boyatzis y Annie McKee, propuso una tipología de líderes basada en la inteligencia emocional, la cual presentan en el texto “El Líder Resonante”, estableciendo seis estilos de liderazgo: el visionario, que inspira a las personas, orientándolas en términos de largo plazo; el coaching que construye capacidades a largo plazo, conjugando las actuaciones y habilidades individuales con las metas organizativas; afiliativo, crea una atmósfera cálida, armónica y centrada en la gente, conectándola entre sí; el democrático,  que describe al liderazgo que se obtiene a partir de los aportes y acuerdos de todos en el grupo; el timonel,  cuyo liderazgo traza metas ambiciosas y continuamente monitorea el progreso hacia esas metas; y el autoritario,  cuyo estilo dirige a través de la autoridad, es efectivo cuando se requiere cambiar los hábitos de una organización que atraviesa una situación crítica o frente a una emergencia.

En el plano de la inteligencia emocional, el líder resonante, tiene la capacidad de sintonizar los sentimientos de las personas y encauzar sus emociones en una dirección positiva, movilizando lo mejor de ellas; cuando esto ocurre, se crea un efecto denominado resonancia, a diferencia de las disonancias que sucede cuando no se crea esta sintonía o los sentimientos se enfocan en dirección negativa.

A todas estas, tomando ideas de Ana Arteaga y Soraya Ramón, en su ensayo “Liderazgo resonante según género”, el líder resonante constituye una ventana abierta entre todas las nuevas propuestas para beneficiar el desempeño laboral, es decir, un líder emocionalmente inteligente, alienta en sus equipos cierto grado de bienestar que les lleva a compartir ideas, aprender los unos de los otros, asumir decisiones grupales y permitir, en suma, el funcionamiento correcto de las cosas.

En concreto, para constituirse en un tipo de líder resonante, la base está en el desarrollo de la inteligencia emocional, donde las habilidades que implica, para reconocer y manejar adecuadamente los propios sentimientos, requieren aprender a estructurar relaciones interpersonales efectivas. En este aspecto, es donde falla el liderazgo político (sea de oposición o de gobierno), porque no asume la necesidad de que las capacidades han de ser desarrolladas en diversos niveles, donde se pueda distinguir las fortalezas y debilidades en sus acciones con la gente, destacando un vínculo con sus aptitudes emocionales.

Los líderes, en el plano del poder político global, no son buenos líderes, porque lo fundamental, que es estar en contacto con las propias emociones y las del colectivo, es imposible establecer empatía; sin un liderazgo emocional, es complicado obtener un equipo de trabajo creativo y eficaz; es por ello que, como destaca  Arteaga y Ramón, los líderes tienen el deber de encauzar sus emociones y las de sus seguidores en una dirección positiva, provocan un efecto que se difunde sobre estos y que, según Goleman, el liderazgo resonante,  que incita a vibrar sincrónicamente en razón del sonido aplicado al contexto humano, le dan vivencialidad al papel del líder político en la construcción de un diálogo activo y perenne, que haga de la masa (pueblo), un componente activo de las ejecutorias de las políticas públicas de Estado.

Se nos hace necesarios líderes que coadyuven emocionalmente con la dirección política de sus pueblos, el problema se ha presentado cuando se prioriza una emoción efímera, superficial, carnal, viciosa; y no una emoción que esté ligada con la productividad, acá el liderazgo resonante le da reflejar una actitud entusiasta ante sus seguidores y movilizarlos a actuar conforme a los objetivos, encauzando las emociones de cada uno de ellos en forma optimista.

Por otra parte, el líder gestiona las emociones para incentivar a un determinado grupo en el alcance de sus objetivos, depende del grado de inteligencia emocional, siendo esta referida a las capacidades que le permite no solamente el conocimiento y manejo efectivo de sus propias emociones, sino encauzar las de sus seguidores en la dirección adecuada hacia el logro de las metas que un proyecto de país tenga. Esto hace que nos formulemos una gran pregunta generadora: ¿Cómo entender, desde el espíritu del liderazgo, que es necesario estar en sintonía con los sentimientos de las personas en dirección emocionalmente positiva, para buscar empatía propia entre él y el liderado, haciéndolos sentir parte de un mismo sueño?