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miércoles, 30 de mayo de 2018

Tras las presidenciales sin dialogo no hay futuro


Por Aram Rubén Aharonian:
Hubo elecciones presidenciales en Venezuela, un triunfo de quienes respaldan la soberanía del país y la democracia; una derrota de los planes de Washington, Bogotá, Madrid, el Grupo de Lima, la Unión Europea y el terrorismo mediático trasnacional, dejando en primer plano la necesidad de iniciar un proceso de diálogo en pos de la convivencia y la solución de los graves problemas del país. Nicolás Maduro cosechó 5.823.728 votos (68%), Henri Falcón 1.820.552, el pastor Javier Bertucci 925.042 y Reinaldo Quijada 34.614 votos. La presidenta del Consejo Nacional Electoral Tibisay Lucena ofreció estos resultados minutos después de que los candidatos presidenciales opositores Falcón y Bertucci expresaran su desacuerdo con la forma en que se llevó el proceso y pidieron, por separado, nuevas elecciones.

Más allá de la reelección de Nicolás Maduro por otros seis años dejando en evidencia la manipulación de las encuestas (y más allá de las denuncias de fraude que se repiten en Venezuela cada vez que la oposición pierde unos comicios), la preocupación sigue vigente: cómo arreglar la grave situación económica del país, mientras sigue latente la amenaza de terror callejero y de una intervención extranjera.

Las megas elecciones del 20-M dejaron en claro, por un lado, que el pueblo venezolano, de la tendencia que fuera, apuesta a la salida electoral. Y por el otro, es imposible obviar el carácter crítico de las elecciones y sus implicaciones para el país, la región y el mundo. Se puede decir que votó menos de la mitad de los habilitados (46,01%) y alguno puede reivindicar un supuesto triunfo del abstencionismo, pero la realidad es que en estos comicios sufragó un 4,5% superior a los del año pasado.
Un recuento breve de la participación electoral venezolana indica que en las presidenciales del 2013 fue del 79,69%; en las regionales de 2017 de 61,14% y en las más cuestionadas, las de la Asamblea Nacional Constituyente 2017 la participación fue de 41,53%, en un país donde el voto no es obligatorio.

Cabe recordar que Juan Manuel Santos llegó por primera vez al poder en 2010 en Colombia con un 49,9% de participación en segunda vuelta (lo que es igual a 50,1 de abstención) y en el 2014 fue reelegido con 52,03% de abstención en segunda vuelta.

Las campañas para estas elecciones venezolanas se han caracterizado por una pobreza programática y argumental en cuanto a logros de la gestión de Gobierno, prefiriendo a activar motivaciones, predisposiciones y lograr una mayor persuasión con mensajes de afectivos, dirigidos a las emociones y no al raciocinio del elector.

Fueron campañas donde imperaron los símbolos, las alegorías, las imágenes, la retórica y las emociones, dirigidas a movilizar convicciones para evitar perder el poder o ganar. Para lograr la conservación o conquista del poder se prestó especial atención a “la percepción” de la crítica situación económica, social y política del país, sometiendo al electorado a campañas del miedo y del peligro que supone uno u otro candidato, señala la socióloga Maryclén Stelling.

La analista no obvia el apetecido sector que ha sucumbido a la estrategia -también emotiva- del “elogio a la abstención” (un camino hacia la nada que quizá abriera una senda para la intervención extranjera), orquestada desde ciertos sectores de la oposición y amplificado por sus mandantes extranjeros. El país resintió la falta de una cruzada por “la esperanza”, indica.
No sorprendió la cobertura -con fake news (noticias y fotos falsas)- de la prensa hegemónica: unos anunciaron 90% de abstención, otros divulgaron fotos de nula participación con registrados gráficos anteriores a la apertura de las mesas…

¿Barajar de nuevo?
Desde hoy pueden constatarse importantes hechos que marcarán la nueva configuración de la política nacional: en la disputa entre participación y abstención, la conducta electoral se ha inclinado a favor de concurrir a los comicios, de modo que la lucha por el poder se mantiene anclada básicamente dentro de la horma del sufragio universal.

Pero, fogoneado desde Washington, Bogotá y Madrid, el rostro de la violencia sigue asomando intermitente. Fue por orden estadounidense que la delegación opositora se negó a firmar un acuerdo consensuado con el gobierno, tras varios encuentros en Santo Domingo, con mediadores internacionales.
El politólogo Leopoldo Puchi señala que el sector gobierno continúa moviéndose dentro de esos límites, lo cual es de suma importancia, más allá de las contravenciones que puedan señalarse. Del lado del sector oposición se ha producido una división, pero todo indica que ha tenido lugar un reordenamiento en el que pudieran predominar los partidarios de mantenerse dentro del esquema electoral.

Esta nueva configuración de la política venezolana se basa en el anclaje de la política en los mecanismos del voto; constitución de un nuevo segmento opositor con una identidad distinta a la la auto disuelta Mesa de Unidad Democrática (MUD) y la emergencia de un espacio “evangélico” político -similar al de otros países de la región- con el que no se contaba hasta ahora.
La alternativa no era nada clara, porque si ganara Falcón, perderían su sufragio quienes votaron por él, porque si Washington, la Unión Europea, el Grupo de Lima y Canadá hablaban en serio y no reconocerían los resultados y ese eventual triunfo.

Todo cambia, poco cambia
Poco cambia la situación del 20 al 21 de mayo. Sigue siendo dramática: bancos de EEUU han bloqueado (por orden presidencial) siete millones de dólares que Venezuela envió para pagar medicamentos para diálisis requeridos por miles de enfermos, mientras en el país se produjo el cierre de la trasnacional Kellogg’s, cuyos propietarios (o mandantes) abandonaron el país, y el gobierno debió decretar que los trabajadores tomaran la fábrica.
En este ambiente de acoso, hasta el gobierno de Guatemala se animó  negar las visas a los luchadores venezolanos que competirían en el campeonato panamericano.

Y mientras la jerarquía de la Iglesia en Nicaragua convocaba al Diálogo Nacional por la Paz, la Conferencia Episcopal ha estado desde hace tiempo promoviendo la crisis y azuzando la violencia.

El plan bélico estadounidense
Las amenazas de una intervención siguen: el plan Plan para derrocar la dictadura venezolana”, del almirante Kurt Tidd, comandante en jefe del Comando Sur estadounidense (cuya veracidad oficial está en duda) es atentatorio contra todos los acuerdos internacionales. Las cartas de la ONU y la de la OEA, señalan claramente que ningún Estado puede intervenir en las cuestiones internas de otro ni derrocar su gobierno.
Tidd insiste en él que “Es tiempo de que Estados Unidos pruebe, con acciones concretas, que está implicado en el proceso de derrocar la dictadura venezolana (…)” y admite que ese proceso no será cumplido por venezolanos, pues los opositores “no tienen el poder de poner fin a la pesadilla”, ya que “las disputas internas, la supremacía de los favoritismos particulares, la corrupción similar a la de sus rivales, su escaso arraigo, no les garantizan la oportunidad de aprovechar la situación y dar los pasos necesarios”.
Dijeron -los dirigentes opositores financiados por Washington, Madrid y Bogotá, en permanente gira mundial y sus repetidoras del terrorismo mediáticos cartel izados- que Maduro es corrupto pero fue el presidente de Perú, Pedro Pablo Kuczinsky -uno de los fans del Grupo de Lima- el que debió renunciar por corrupción, en un país donde los últimos cinco presidentes están acusados de cohechos y sobornos.

Dijeron que Maduro es dictador pero el domingo hubo mega elecciones en Venezuela con todas las garantías mientras que el golpista Michel Temer en Brasil suprime la democracia y gobierna sin censuras ni críticas de los “demócratas”, sin haber sido electo por nadie, y mantiene preso a quien puede arrebatarle el gobierno por las urnas.
Dijeron que Maduro y varios de los funcionarios oficiales son narcotraficantes pero es la Colombia de Juan Manuel Santos la que –con severa protección, financiamiento y guión estadounidense- duplicó súper producción de drogas para  convertirse en el primer productor mundial. Un Santos sin credibilidad y más devaluados que el premio Nobel de la Paz, que quizá este año le toque a Trump o a Netanyahu.
Dijeron que hay crisis humanitaria, pero silenciaron que fue el gobierno de Santos (que recibió 18,5 millones de dólares de Washington con la excusa de ayudar a migrantes venezolanos y no a los siete millones de desplazados internos en Colombia) el que impidió una semana antes de los comicios que llegaran 400 toneladas de comida destinada a ser distribuida por los comités locales de abastecimiento (CLAP), un sistema de contingencia ante el bloqueo económico-financiero.

Dijeron que Maduro prohíbe a la prensa, pero en el México de Enrique Peña Nieto es donde asesinan más periodistas y candidatos a cargos electivos, y la prensa trasnacional y cartelizada no dice nada.
Dijeron que todos los gobiernos del mundo son enemigos del de Venezuela, pero actualmente Maduro preside OPEP, ALBA, Petro Caribe, el Movimiento de No Alineados (180 países).
Dijeron que el 80% de los venezolanos están en contra de Maduro pero ese pueblo pequeño de 30 millones de habitantes que sabe que tiene muchos problemas, decidió conservar sus sueños, resolviéndolos a su manera, lo que ya, de por sí, es un mal ejemplo -dijeron los medios- para otros pueblos soberanos de la región
Quizá todo se reduce a creer en aquella máxima de Juan Domingo Perón: la única verdad es la realidad. Claro que no lo dijo en épocas de Donald Trump y la pos verdad.

Fuente: Rebelión

jueves, 17 de mayo de 2018

Conversando con un Opositor


Por Manuel José Montañez Lanza (*):
Papeles para el Debate

Recibido un mensaje que me hacen llegar a través de un emisario, me pongo de acuerdo con mi colega y nos reunimos antes de los comicios del 20M; como siempre, su paranoia le hace escoger el lugar de la reunión que en esta oportunidad, fue en la casa de un común amigo. Le pregunto, y por qué me enviaste un mensaje escrito e inmediatamente me responde,…”Hermano a usted le tienen intervenido el teléfono”… Su aseveración me sorprende y le pregunto, y quién, y tajante me dice,…”Raimundo y todo el mundo”… Tú no es que seas una estrella de cine, pero más de las veces dices verdades que molestan y dejan boquiabierto a más de uno. Por eso te recomiendo, no hables tantas pistoladas por teléfono ni dejes que tu mujer lo use; ella habla más que el pena’ o 14”… Le digo, hermano, no sea usted tan falto de respeto y me contesta,…”La verdad duele”… Lo dejo hasta allí para no romper el diálogo, sino, no me entero de lo que realmente me interesa.


Me dice: …”En la última semana de las elecciones, todo se vale”… Lo detengo y le recrimino, es tu opinión; o al menos eso sería lo que creen algunos de los candidatos presidenciales. Uds, generalmente, piensan que los progresistas, los revolucionarios, actuamos como Uds. Nuevamente él toma la palabra y señala: …”Un amigo simpatizante de una facción opositora me alertó sobre un nuevo plan que se viene gestando por allí, a lo interno del partido, Esperanza para el Cambio, según el cual, podría estar involucrado el E.N. de la embajada de los Estados Unidos en Venezuela”…, inmediatamente le pregunto, y de qué se trataría. Me responde,…”Hasta donde la fuente pudo hurgar, la propuesta sería la creación de un falso positivo; una especie de auto secuestro y un supuesto magnicidio”… Lo detengo y le digo, hermano, eso que usted señala es muy delicado y como le dije anteriormente, en todo caso sería un modo de hacer política que no es cónsono con nuestros principios.

Es más bien, un estilo de ustedes. Nosotros, ratifico, no actuamos así. Por favor, continúa. …”La cuestión versaría en la posibilidad de que el propio candidato Bertucci se auto secuestre. En todo caso, la vía más posible sería la fabricación de un intento de magnicidio contra una de las figuras cercanas a él, tal como ocurrió en abril con su jefe de campaña, Ángel Arias a quien supuestamente le abrían disparado sin que hasta la fecha se haya conocida realmente sobre la autoría de ese hecho”… Lo detengo y le digo, eso me parece como traído de los pelos; me refiero a hablar de magnicidio. Que yo sepa, la figura del magnicidio, cabe cuando se trata de un atentado a un Presidente, no a un aspirante a la presidencia y menos aún, a un jefe de campaña.

Me da la impresión que ustedes andan con la brújula política magnetizada; a menos que una acción de esa naturaleza tenga como objetivo, involucrar al gobierno, crear una imagen negativa en contra del candidato del Frente de la Patria e incluso de Falcón, para lo cual desde ya te digo, se les quemaron los cables y se les fundieron las neuronas. Esa falta de creatividad lo que evidencia más bien, es desesperación.

Por favor hermano, háblame de algo más serio. Mi colega continúa,…”No es tan descabellado. Bertucci a sabiendas de que Falcón le ha sacado importante ventaja y ni se diga de Maduro, no le quedaría de otra que acusar a ambos contendores de sabotearles su campaña.
Le respondo, eso es pura paja y si de verdad es así, ese ciudadano está, como se dice en criollo, meando fuera del perol. Repito, así no se hace política.

El colega me quita nuevamente la palabra y señala,…”Todo lo que te estoy diciendo tiene como fin, obligar a sus seguidores a tomar la calle y protestar contra el gobierno con lo cual, deslegitimaría las elecciones”… Continúa,…”Me señala mi amigo, que estarían valorando la posibilidad incluso, de intentar tomar por asalto, cuarteles en Miranda, el Zulia e incluso Caracas, para hacerse de armas; acto seguido, todos esos eventos y actos, serían grabados e inmediatamente, los difundirían a nivel internacional”… …”Esto último, fue sugerido por el propio Bertucci al Sr. Robinson ya que éste le habría pedido acciones concretas”… Le digo, hermano no será que tu amigo está exagerando esta cuestión porque a él no le gusta Bertucci y me dice,…”No. Ellos buscarán a todo evento, un Fake News que les garantice la intermediación de la UE y de la OEA con el apoyo incondicional de los EE.UU.”…

Les sugiero parar la conversa, degustar algo y más luego continuar, a lo cual ambos asientan y procedemos a tomarnos unos bocadillos que mandaron a compraron en una famosa panadería de Chacao, acompañados de un sabroso café que preparan en la casa.
Disfrutado el grato momento, continuamos la charla y les digo, qué opinan  ustedes dos de Henry Falcón. El otro colega que se había mantenido callado y observando en la primera parte, decide tomar la palabra y señala. …”Falcón a pesar de hablar de dolarización y todo un paquetazo neoliberal, la verdad, él no es de fiar de los norteamericanos pues creen que él ayudó a Maduro a legitimar las elecciones y a la final, creen que Bertucci sería el candidato más idóneo para asumir o mejor dicho, llegar a gobernar Venezuela”…

Les digo, si me lo permiten, creo que ambos son fichas o mejor dicho, marionetas de una misma comedia. En lo personal, no veo mayores diferencias, salvo que en el caso de Bertucci y siendo que ese sector evangélico que él representa, tiene una alianza internacional con el sionismo, es más posible desde esa óptica, es que lo estén apoyando.

Debemos recordar, si ustedes dos me lo permiten, que el sionismo ha venido desde hace mucho tiempo, apoyando gobernantes en otras latitudes (caso Centroamérica), que igual se arrodillan a ellos como a los norteamericanos; o se les olvida lo que acaba de suceder con el genuflexo presidente de Guatemala, quien no sólo ordenó mudar su embajada a Jerusalén sino que para colmo, decidió la salida del embajador suizo de su país (quien le estaba dando duro en materia de corrupción y DDHH), como también hizo lo propio con nuestra embajadora acusados ambos de presuntamente estarse involucrando en asuntos internos de esa nación; nada más falso y alejado de la realidad, en el caso de nuestra embajadora, ella solo se reunía con sectores sociales de ese país narrando la verdad de lo que realmente sucede en Venezuela y en el marco de toda esta comedia antidemocrática internacional, por si ustedes no lo sabían, el gobierno de Canadá, prohibió que se celebraran elecciones presidenciales en nuestra embajada. Como dicen por allí, “Los pájaros detrás de las escopetas”… 

El caso es, uno de ellos comenta,…”Las condiciones están dadas y los principales líderes de la oposición (Subrayado mio, extremista), se encuentran en el exterior y como ninguno de ellos está compitiendo, hay que sabotear el proceso comicial”… Continúa mi colega, “De hecho, hay mucho movimiento en la embajada tanto de funcionarios como de familiares, quizás previendo algún evento extraordinario, recuerda que oficialmente ellos publicaron un tuiter advirtiendo a sus conciudadanos de tomar precauciones”… Lo detengo y les digo, el problema para ellos es, que no pudieron ni desde fuera ni desde dentro, parar el proceso comicial y según los últimos números de las principales  encuestadoras, no hay posibilidad alguna de que le puedan arrebatar el triunfo a Nicolás Maduro. No es de extrañar que provoquen situaciones para llamar la atención internacional y comenzar a replicar su escenario montado, por todas las redes; siempre lo hacen así.

Finalmente y antes de despedirnos hasta el próximo domingo (asegurándome los dos que ellos sí irán a ejercer su derecho al voto, pues ambos se consideran demócratas, amén de estar cansados de tantos errores), les comento algo que ellos consideran correcto y es que en el caso de Henry Falcón, incluso perdiendo, desplazará a la vieja y “nueva” dirigencia opositora e indefectiblemente se convertirá, y él lo sabe, en el nuevo jefe y líder de este importante segmento de nuestra sociedad; lo cual es muy malo para todos los que han querido “tomar el cielo por asalto”….

Es increíble, pero toda esa gente (los herederos del Pacto de Punto Fijo), jamás quisieron aprender de la historia política venezolana (estudiar es un fastidio), de la generación del 28; del comportamiento, podría decirse, de estadistas, gústele o no a mucha gente (más allá de las contradicciones ideológicas y de clase), que tuvieron en algún período sus progenitores políticos; quienes supieron incluso con estoicismo esperar su momento (sería el caso por ejemplo, del Dr. Rafael Caldera Rodríguez, quien aguardó casi 30 años), antes de poder ocupar la tan añorada Silla de Miraflores.

En política, los errores se pagan y bien caro, cuando ante la sensatez, priva el inmediatismo, el oportunismo, el individualismo mal entendido, la falta de autenticidad y por sobre todo, la ignorancia.
En esta carrera contra el tiempo, todos somos actores circunstanciales; nadie es indispensable, sólo las ideas, perduran y éstas permanecen en el tiempo y en el espacio, cuando son correctas.
Por eso Simón Bolívar es y será quien fue, Nuestro Padre Libertador.

monlan2001@yahoo.com
(*) Politólogo e Internacionalista Venezolano
     Magíster en Seguridad y Defensa