viernes, 1 de noviembre de 2019

“Queremos democracia, muera la aristocracia y la monarquía”, fue el grito de la burguesía francesa


Por Pedro Echeverría V.:
 1. La gran Revolución Francesa de 1789 nació con el grito de democracia o “gobierno del pueblo”; pero no fue el pueblo francés, sino la burguesía –bloqueada en su desarrollo por la aristocracia, la monarquía, el sistema feudal- la que lanzó el grito para organizar al pueblo a su alrededor. La burguesía, al derrotar el sistema feudal, al liberar a los esclavos y siervos, creó trabajos libres. Al derrotar el sistema de reyes, príncipes, duques, creó un sistema electoral “democrático” en el que la burguesía, el tercer Estado, se imponía a la aristocracia y a la iglesia. A los pocos meses, la parte del pueblo que comenzó a rebelarse contra el nuevo gobierno burgués, fue brutalmente reprimido y aniquilado. Fueron de cinco a siete años para que la burguesía se imponga al pueblo.


 2. No debe olvidarse que la palabra “democracia”, que traducida del griego al español es el gobierno del pueblo, la han usado como sinónimo de libertad e igualdad, todos los gobiernos del mundo. ¡Imagínese! Los gobernantes más guerreristas, racistas, invasores y asesinos del mundo, como los de EEUU, durante siglos, se han autocalificado como los representantes de la democracia mundial. A pesar de que es un país con profundas desigualdades económicas, en el que los Rockefeller, los Morgan, los fabricantes de armas, la reserva federal, dominan, presentan el juego electoral entre Demócratas y Republicanos como la democracia real, cuando tras esos partidos están los más grandes millonarios del mundo. ¿Sucede igual en Inglaterra, Israel, Francia, México?

 3. En México todo mundo se autocalifica de “demócrata”. Ningún presidente de la República –todos ellos jefes de los saqueadores de la economía del país, los que sexenio tras sexenios han hecho más miserables al pueblo- ha dejado de decir que gobierna en nombre de la democracia. ¿Y qué decir de los “muy demócratas multimillonarios” como Slim, Bailleres, Salinas, Azcárraga, Larrea, etcétera, que han expropiado la riqueza de los trabajadores? ¿De qué “gobierno del pueblo” se habla o se presume cuando toda la vida de la humanidad ha sido regida por una dictadura de los más poderosos? Por ello he insistido que la palabra “democracia” debe ser enterrada para extirpar de nuestra mente el engaño. ¡La dictadura de los poderosos se llama plutocracia!

 4. ¿Podrá existir acaso una “democracia real” o una “democracia directa” para acabar con la “democracia formal” que hemos vivido en el mundo? No, porque mientras haya clases sociales (poderosos y miserables), desigualdad, lucha de clases, cualquier democracia será controlada por los de arriba, sólo será una palabra engañabobos. Lo que hay que lograr es la participación directa de todos los trabajadores en sus asuntos, crear una conciencia de lucha por la igualdad política, económica, con derechos para todos. En vez de luchar por la “democracia” (que confirma el sistema de dominación) hay que luchar por la igualdad, por el fin de la explotación y la opresión. Todo ello lo saben los luchadores sociales de izquierda, lo sabe el presidente López Obrador, pero siguen la tradición. (24/X/19)
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